miércoles, 27 de noviembre de 2013

El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick


Título: El lado bueno de las cosas/The Silver Linings Playbook
Autor: Matthew Quick
Género: Ficción
Editorial: Debolsillo
Año: 2013

SINOPSIS
Os presentamos a Pat Peoples, sufre de amnesia y ha desarrollado una teoría muy peculiar según la cual su vida es una película producida por Dios. Y la misión que le ha dado Dios es ponerse en forma y convertirse en un buen tipo para recuperar a su ex esposa. Bueno, Pat es un poco disfuncional y, por esta razón, ha pasado algunos años en un centro de salud mental. Ahora ha regresado al hogar familiar y allí, con la ayuda de su madre y, Tiffany, una inesperada amiga, emprende su particular plan de rehabilitación y reconquista. Pero los caminos del señor son inescrutables, y el final feliz de Pat Peoples está muy lejos de ser como él había imaginado.


Esta novela me enganchó desde la primera página, no sé muy bien por qué. Hacía tiempo que no me leía una novela en tres días. Mucho tiempo. 


Pat Peoples es un personaje singular. Con la visión de un niño nos va mostrando página a página lo que él considera “su mundo real”, el guión de una película de serie B que él mismo protagoniza y cuya única finalidad es prepararse para cuando finalice “el periodo de separación”. Para ello, una vez que sale de psiquiátrico donde él cree que ha pasado unos meses, se prepara a diario para recuperar la forma física que había perdido por la dejadez a la que se había abandonado después de unos años de matrimonio.



Pat tiene una visión infantil e ingenua sobre la vida, todavía cree en los finales felices de las películas y se pasa la mayor parte del libro intentando convencernos a nosotros, con sus soliloquios, de sus pensamientos optimistas. La intimidad que se crea entre el personaje y nosotros provoca en el lector cierto sentimiento de tristeza.


A mí no me gusta el deporte, la verdad, pero las páginas en las que nos habla de los partidos de fútbol americano, animando a su equipo, los Eagles, con su hermano y su terapeuta Cliff, me parecen sublimes. Y la manera de mostrarnos la relación con su padre, que se reduce a ver algunos de esos partidos por televisión, mientras su madre les prepara comida especial, a pesar de que detesta el fútbol, me pareció de una sutileza admirable.

En cuanto al final de la novela, no negaré que me temía lo peor: una almibarada cesión Hollywoodiana. Sin embargo Matthew Quick me sorprendió gratamente dándome un final perfecto. 


En 2012, David O. Russell dirigió una película sobre esta novela, de la que son las imágenes que he utilizado para ilustrar mi entrada, pero no puedo opinar sobre ella porque no la he visto.

Una novela a tener en cuenta, fresca y profunda a partes iguales, con un personaje Pat Peoples, digno de ser creado.




Matthew Quick trabajó como profesor en Filadelfia antes de dejarlo todo para navegar durante seis meses por el Amazonas peruano, formar el círculo literario The Bardbarians, recorrer el sur de África con la mochila al hombro y, finalmente, trabajar a tiempo completo como escritor. Doctorado en escritura creativa por el Goddard College, actualmente vive en Filadelfia con su mujer y su galgo. (Biografía extraída de la web Megustaleer.com)