lunes, 25 de mayo de 2015

Doce escritores que creen que se puede.




Lancé mi reto a los cuatro vientos para ver si había algún loco que quisiera apuntarse y ya son once escritores los que se han apuntado a remar conmigo.

Una novela en tres meses ya tiene un grupo de Facebook:





¿Las condiciones? Libertad total a la hora de crear, sin género establecido, sin temática ni extensión. Escribir lo que cada uno quiera, lo que su inspiración le dicte. La única premisa es: Una novela en tres meses y disfrutar del proceso.

Veremos en qué queda todo esto y qué tal nos va la experiencia. Yo, por lo pronto, lo estoy pasando en grande. 

viernes, 22 de mayo de 2015

Escribir una novela en tres meses


Cuando terminé el cuarto libro de mi saga, me quedé exhausta. Mi siguiente proyecto era escribir el segundo libro que pondrá el broche final a La tumba compartida, pero antes necesitaba algo que me ayudase a recuperar la fuerza narrativa. 

En ese momento estaba leyendo Mientras escribo, de Stephen King, y una de las cosas que me llamó la atención es que él opina que un escritor no debería tardar más de tres meses en escribir una novela. 



La primera impresión al leer eso fue: ¡Pero qué dice este tío! Pero durante el resto de la lectura no dejaba de pensar en esa premisa que era como un sonete machacón en mi cerebro: una novela en tres meses, una novela en tres meses... 

Al acabar su libro me dije, ¿y por qué no lo intentas? 

Así llegamos al día de hoy. Llevo nueve capítulos de este experimento que me sirve, además de como reto personal, también como divertimento. Porque os confieso que me lo estoy pasando en grande. 


No tiene título. De momento voy construyendo el esqueleto y dejo que las palabras fluyan. ¿Que saldrá de todo esto? Pues no lo sé, porque lo que empezó como una novela de género (algo a lo que no estoy habituada), poco a poco se va ramificando hacia otros lares, como me ocurre siempre. Así que, lo que iba a ser un proyecto sencillo y sin pretensiones, ha comenzado a complicarse. 



Yo sigo en mi empeño de ajustarme al plazo y no he dejado de comer y dormir, además de trabajar y otras cosillas, para cumplirlo. Veremos en qué queda esta aventura. Por cierto tengo una lectora menos 1 (si los que leen el primer borrador de tu novela se llaman lectores 0, los que la leen al tiempo que la escribes se llamarán menos 1, supongo).

Seguiremos informando...

sábado, 17 de enero de 2015

Los Vampiros Originales. El Quinto Sello III.

Me han preguntado muchas veces por qué me decidí a escribir una saga de estas características. 

Aunque en un primer momento pueda parecer extraño, no lo es. Soy una devota del siglo XIX y creo que la atmósfera gótica y el tipo de personajes que viven en esta historia podrían, perfectamente, vestir trajes victorianos.

A primera vista es una novela de género, con sus tópicos y emociones contenidas. Pero sus personajes no son de papel, son de carne y hueso: Lloran, ríen... y también sangran. 

¿Y por qué una adolescente como protagonista? Pues porque necesitaba a alguien "sin hacer" alguien capaz de aceptar lo inaceptable sin demasiado drama de por medio, sin el ¿por qué a mí? ¿por qué yo? Y eso solo lo pueden hacer los niños o quienes aún recuerdan que lo fueron.

La historia de amor entre los protagonistas es un clásico, es una de las manera que tiene el escritor de conectar las emociones del lector con las de los personajes. ¿Qué habría sido de Jane Eyre, sin su Rochester? ¿Y qué me decís de Elizabeth Bennet, sin Darcy? 

Ada es una adolescente como cualquiera de los muchos que veo a diario en mi trabajo. Como mi propia hija. Una adolescente con sueños adolescentes, que un día abre los ojos para ver que su mundo ha desaparecido. Todo en lo que creía era falso. Las personas a las que amaba eran unos completos desconocidos. Y descubre que lo que cuentan en las noticias son mentiras, lo que enseñan en la escuela son mentiras... 

Ada no siente la más mínima atracción por el mundo vampírico y preferiría cortarse ella misma la cabeza antes que ser uno de ellos. Pero no hay escapatoria. Porque, haga lo que haga, se va a convertir en un monstruo.



Los Vampiros Originales. El Quinto Sello III.


Quedan pocas escapatorias para alguien que tiene al enemigo en su interior. 

Después de salir de la Guarida, el hogar de los Cambiantes, Ada huye de Andrew y es captada por los Cautare Lumina. Con ellos aprenderá a defenderse y encontrará la fortaleza que necesita para enfrentarse a su destino. Pero los Vampiros Originales tienen órdenes de llevarla a La Forja y no cejarán en su empeño. De la mano de Andrew, Ada descubrirá que esconde un enorme poder y quiénes son sus Einherjar, guerreros incondicionales que jurarán protegerla. 


Nuevas visiones, nuevos personajes y una batalla final que llevará a nuestra protagonista hasta su temida comparecencia ante el Gran Consejo. 


Tercer libro de la saga El Quinto Sello, que se inició con Los Diletantes y siguió con Los Cambiantes. Todos ellos disponibles en Amazon.

lunes, 27 de octubre de 2014

El karma o cómo calentarse la cabeza.

Me preguntaba esta mañana, una persona muy cercana a mí, si creo en el karma y tuve un retardo significativo al contestar. 

Durante el resto del día he estado pensando en ello y es que la cuestión tiene mucha más miga de la que podría parecer en un principio.

En primer lugar busquemos el significado de la palabra, según la RAE:

karma.
(Del sánscr. karma 'hecho, acción').
1. m. En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección.
2. m. En otras creencias, fuerza espiritual.

La primera acepción es la que todos conocemos y sobre la que esta persona que os he comentado me preguntaba. ¿Y qué es lo que me hace dudar a la hora de responder algo que requiere una respuesta tan simple como "sí" o "no"?

Algo me decía que no era tan sencillo.

Vayamos paso a paso.

Para creer en el Karma debo creer en la reencarnación. Es imprescindible. Y, además, también debo creer que, aunque no recuerde que he tenido otras vidas y no sea consciente de los pecados que cometí en ellas, debo pagar por ellos.

Y aquí nace mi primer rechazo. ¿Para qué sirve un castigo si no sé qué lo ha causado? En esta vida ese castigo me resultaría del todo injusto y, por lo tanto, no tendría ningún provecho en mi supuesto "crecimiento" para alcanzar la perfección. 

Si todo es una cuestión de causa/efecto (tú haces daño a alguien en otra vida y alguien te hace daño a ti en esta), pero nunca eres consciente de ello ¿qué incidencia tendrá este hecho sobre nuestra superación personal? 

Según esta teoría hay quién piensa que si haces algo bueno, el Universo te devolverá una acción con igual resultado. Muy bonito todo. Pero ¿qué pasa si le damos la vuelta a esa teoría? ¿Eso significa que cuando a alguien le pasa algo malo es porque lo merece? 

Una persona de mi círculo está convencida de que el cáncer lo produce, en parte, la mala conciencia. ¿Os dais cuenta de lo perversa que es esa idea? Porque con esta teoría justifica el dolor de muchas personas que no han hecho daño a nadie. 

Otra pregunta: ¿Uno es aquello que los demás recuerdan que es?
Os pongo un ejemplo. Un asesino nazi que ha matado a cientos de personas tiene un accidente, se golpea en la cabeza y olvida todo lo que ha sido su vida hasta ese día. Además, el golpe provoca otro cambio en él: ahora es una excelentísima persona, incapaz de hacer daño a nadie.
¿Si le metemos en la cárcel de por vida avanzará hacia la perfección?

Llegado a este punto ya tenía bastante claro que lo del karma no me convence nada. 

Entonces, ¿por qué he seguido dándole vueltas? Vale, porque soy escritora y le doy vueltas a todo, pero aparte de eso...

¿Os acordáis de aquello de que La energía/materia ni se crea ni se destruye, solo se trasforma? (¡Ah, qué buenas discusiones tuvimos sobre ese tema! Perdón, que me disperso.)

Según ese enunciado siempre hemos estado aquí y siempre estaremos. Físicamente formamos parte de un todo inamovible.

¿Y si un día la ciencia es capaz de demostrar que tenemos memoria genética?
¿Y si llegamos a "recordar" qué o quién fuimos en otras épocas anteriores?
¿Tendría entonces sentido el karma?
¿Nos serviría para crecer y llegar a la perfección?

En fin, tantos días con CreateSpace tenían que tener sus consecuencias.

martes, 14 de octubre de 2014

CreateSpace y la madre que lo parió.

Estoy enfrascada en la preparación de la publicación de mi última novela en papel y quiero compartir con vosotr@s algo que a algun@s os será ajeno, pero otr@s conoceréis mejor que yo. 

Si tuviese que escoger una frase que definiese esta entrada, esa frase sería una pregunta:

¿Quién me manda a mí meterme en este embrollo?

Es una pregunta trampa porque está claro que me he metido yo solita (con la colaboración de algun@s amig@s y familiares que no paran de decirme que quieren leerme en papel).

Una cosa es pasarte meses documentándote para escribir una novela. Luego pasarte un año escribiéndola, corrigiéndola, recortándola, volviéndola a corregir... Todo ese proceso lo tengo asumido, está en mi ADN (otra de las cosas que lo diferencia del ADN de la mosca de la fruta). 

Pero esto, lo de publicar, no tiene nada que ver con la tarea del escritor. Bueno, no tenía nada que ver, porque ahora...

Para publicar una novela en papel, de la forma más eficaz posible, o cuentas con un profesional o te pasas mil horas frente al ordenador apagando fuegos. 

Me he convertido en maquetadora. Lo que me ha supuesto leerme tropecientos artículos en inglés sobre cuál es el mejor interlineado y la longitud de línea ideal para que no resulte cansada la lectura. 

¿Y qué me decís de los tipos de letra? Parece que son mejor las serif, las de rabito. 

Hay que dejar espacio para el número de página, pero no poner número de página, eso lo hace el propio programa.

Los capítulos siempre en página impar, si te salen en página par le añades una hoja en blanco, pero después no cambies el interlineado o tendrás que volver a empezar (a mí no me ha pasado, ¿eh? Fiu, fiu, fiiiiu).

Y entonces, cuando tienes tu novela, tan bonita ella, que parece vestida para ir a bendecir la palma (¿Qué pasa? En mi época nos compraban zapatitos de charol y todo), Create salta al paso siguiente y te pide la portada. ¡Tócate las narices! Porque la portada de ebook no vale, esa solo es frontal y Create quiere una completita, con su trasera y su lomo. 

Y te quedas con cara de, ¿pero qué estás haciendo? ¿No eres tú la que dice que nadie tendría que tirar los cubos de palomitas en los cines, para que pongan más acomodadores y así dar trabajo a más gente? ¿Qué haces maquetando y haciendo portadas?

Entonces miro mis ventas en Amazon y lo entiendo todo. 

Hala, me voy a hacer unas tortitas de avena, que no dan dinero, pero quitan el hambre y no engordan.


lunes, 29 de septiembre de 2014

El ego del escritor

Dicen por ahí que los escritores somos uno de los colectivos con mayor ego de mundo. Es razonable pensar esto, si nos basamos en que tenemos la poco objetiva creencia de que lo que escribimos puede ser de interés para el resto de la Humanidad.

También ayuda, supongo, el hecho de que el trabajo de escritor se realiza en soledad. Esto es: tu ordenador, que rara vez te discutirá nada, y tú. Aunque en este caso también podríamos colocar a pintores, escultores y los músicos que crean solos. Incluso, si me apuras, a l@s bloguer@s, que gozáis de la misma sana compañía en vuestra labor.

Después de aquel desafortunado: "Yo he venido aquí a hablar de mi libro", es difícil contradecir a los que dicen que solo sabemos hablar de eso, de nuestros libros. Y eso no ayuda, precisamente, a rebajar la mala opinión sobre nuestro ego.  
También tenemos, en Facebook y Twitter, un escaparate perfecto para diseccionar el carácter del escritor permanentemente agobiado por lo que él llama mala suerte, que no es otra cosa que la falta de lectores. Pero, no os engañéis, de esos hay en todas las profesiones.  

Y no hablemos ya  de esos escritores, con éxito o sin él, que miran a sus compañeros de letras por encima del hombro, porque ellos sí que saben escribir y no el Ken Follet ese.

Sí, he de reconocer que después de lo visto parece que el ego del escritor tiene que estar subido en una escalera muy alta para que pueda verse los pies. 

Pero no siempre es así, os lo aseguro.

También está el escritor humilde, el que preferiría dedicarse a otra cosa, pero sus historias no le dejan vivir si no las escribe. El que sueña con que miles de lectores lean sus novelas sin saber siquiera de qué color es su pelo. El que se ruboriza cuando un lector le dice que se acostó pasadas las tres de la mañana, porque no podía dejar de leer su último libro.

La que se pregunta, tumbada en la cama boca arriba y con las manos bajo la nuca, por qué tantos lectores han elegido su novela, dedicando una porción de su vida a compartir las vivencias de unos personajes que ha creado ella.

Y doy fe de que en ese momento, el único ego que sobrevive, es el de una sencilla y mágica palabra: 

Gracias

jueves, 25 de septiembre de 2014

Consejos para escritores III

1.- Cuando escribes, escribes, pero no te olvides de que escribir no es tu vida. La vida es eso que pasa cuando sales de tu cubículo. 


2.- Si no te lo pasas bien escribiendo, dedícate a otra cosa. Disfruta de la escritura y olvídate de lo que tu novela será de mayor. 

3.- Cuando escribes, no publicitas, no saludas a los amigos de Facebook y no entras en Twitter. Apaga Internet, sabes que eres débil.

4.- Alégrate de las buenas opiniones y reseñas, siempre, por importantes o humildes que sean. No temas, Dios no te castigará por ello, bastante trabajo tiene escondiéndose de nosotros. 


5.- Las críticas sirven para aprender. Sácales partido y sigue adelante, pero no olvides que nadie puede gustar a todo el mundo.  

6.- Las críticas de trolls solo sirven para mantener activo tu nivel de resistencia a las frustraciones. Frases como: No me ha gustado, no era lo que esperaba o no estoy de acuerdo con las buenas opiniones que tiene, hablan de la persona que opina, no de tu novela y mucho menos de ti. Guarda la espada, acéptalo y no respondas. 

7.- Si una novela no funciona, escribe otra. Esto también vale para esas novelas que tienes secuestradas por editoriales. No olvides que tú tienes el poder. El poder de escribir más.

8.- Cuando ofrezcas tu novela a bloguer@s asegúrate de saber con quién estás hablando. No vale eso de Hola "Reseño con pasión"...


9.- Huye de los que saben cómo ha de ser un buen vino, un buen libro, una buena moto... Fíjate, verás que normalmente van andando al trabajo. 

10.- Este es el único consejo que te daría si fueses mi hij@, mi marido o mi mejor amig@: Huye de la gente tóxica, aquella que te dice todo lo que no puedes ser, lo que no puedes hacer y lo que jamás conseguirás. 

Lo único que está en tu mano para conseguir el éxito, es hacer las cosas bien. 
Pero no olvides que eso no será una garantía. 
También influye la suerte.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Helado de fresa amarga

"Cuando recibas esta carta ya me habré ido. Tengo las maletas en la puerta y un taxi esperando. Hace semanas que lo decidí aunque no te negaré que esperaba un milagro. Milagro, qué palabra tan vacía.
Habré pasado por tu vida como un sueño efímero y quizá quieras llevarme en tu recuerdo a ese lugar al que dices que iremos todos.
En mi infancia creía que los ángeles existían y solía ver uno, de vez en cuando, a los pies de mi cama. Mi madre me decía que eran sueños, que los ángeles, si existían, no podían verse.
Todavía recuerdo el olor que desprendían tus manos aquel día. Olor a incienso. Entré para refugiarme de la lluvia, la soledad me embargaba y el silencio actuó como un bálsamo en mis heridas. Te sentaste y hablamos como dos amigos que hace tiempo que no se han visto y tienen mucho que contarse. Fui quitándome, una tras otra, las espadas que llevaba clavadas y tú las recogiste para lanzarlas lejos. Me hablaste de tu niñez, de los campos repletos de olivos donde solías refugiarte en los momentos de angustia ¡Cuánto hubiese deseado conocerte entonces, cuando aún era tiempo!

Me acompañaste a casa, la lluvia era persistente y encontraba la manera de colarse en nuestra ropa. Te invité a que subieras y te calentases; sin ninguna intención, puedes creerme. Entonces aún no sabía que te habías colado dentro, muy adentro, allí donde solo entran las palabras que no se dicen. Temblabas ¿lo recuerdas?
Mi madre decía que la vida es un enorme y cremoso helado de fresa con trocitos de chocolate, pero que siempre encontraría gente que se sentiría decepcionada al sentir el dulce sabor de la fresa, personas que querrían que la fresa fuese amarga. Si mi madre te conociese diría que tú eres de esas personas.
Pero yo sé que no es cierto.
Cuando pienses en mí, no me recuerdes solo por aquellas tardes junto al fuego, quemándonos por dentro. No olvides los momentos dulces en los que me cogías las manos y me explicabas todo lo que te estallaba en el corazón. Tus proyectos, tus ilusiones. Entonces era cuando más te quería.
Hace dos semanas te escuché llorar. Creías que estabas solo porque te sentías solo, pero yo estaba allí, tras la puerta. Ese día supe que debía marcharme. Permíteme un poco de autocompasión, déjame llorar también detrás de la puerta. Saber que tus brazos no van a sostenerme más, ni tus labios susurrarán mi nombre se me hace una verdad insoportable. Añoraré cada parte de tu cuerpo y suspiraré recordando tu voz.
Les perteneces a ellos, a ellos que nada saben de ti, de lo que deseas, de lo que temes. A ellos, que volverán a sus vidas cada día mientras tú te quedas solo; en esa soledad que escogiste y yo vine a destruir. Ya no tendrás que avergonzarte cuando me veas pasar y estés rodeado, no hará falta que gires la cara, mires al suelo y sujetes el temblor de tus manos. Esas manos que tantas veces me han acariciado.

Hoy, cuando vengas a verme, con la cara pálida y los ojos brillantes, no me hallarás, me habré ido. Sé que después de la pena vendrá el alivio. Sé que la tranquilidad será pago suficiente a tu pérdida. Se acabaron para ti las noches sin dormir, los remordimientos, la angustia y la culpa.
Yo, te llevaré siempre conmigo.

Cuando bajó del tren ya era noche cerrada, necesitaba tomar una copa y el bar de la estación le pareció un lugar tan bueno como cualquier otro. Entró y se sentó en la barra.
-¿Qué le pongo?
-Una cerveza.
-¿Quiere algo de picar?
-No, gracias, solo la cerveza.
Dio un largo trago, sentía la garganta como esparto.
-¿Ha oído la noticia? -el dueño del bar tenía ganas de conversación.
-¿Qué noticia?
-La del cura que se ha suicidado.
La cerveza viajaba hacia su boca pero no llegó a su destino.
-Parece ser que le han encontrado muerto.
-¿Do-dónde ha sido eso?
-En el programa ese de sucesos...
-No, no, quiero decir en qué lugar...
-En un pueblecito de Jaén. Por lo visto su amante le había abandonado. Dicen que tenía una carta en la mano en la que lo explicaba todo ¡Menudo escándalo!
El camarero se percató entonces de la cadavérica palidez de su cliente que se sujetaba a la barra para no caer.
-¿Pero qué le pasa, hombre?
El viajero se desplomó.
El vaso rebotó antes de estrellarse contra el suelo.


viernes, 8 de agosto de 2014

Entrevista con Bruno Nievas

Dice que empezó a escribir por casualidad y que eso cambió su vida. Y reconoce que está encantado, a pesar del enorme coste en tiempo que esta decisión le supone. Tiene un blog de pediatría, No todo es pediatría, porque es médico de profesión y una legión de seguidores muy contentos con su trabajo.

—Hola, Bruno. ¡Cuánto me habría gustado conocerte cuando mis hijos eran pequeños y yo una madre sufridora! Estoy encantada de que hayas venido a visitarme.
¿Cómo decide un pediatra ponerse a escribir novelas? 

—De la forma más casual posible y es que, un día, navegando sin «rumbo fijo» por Internet, me di de bruces con una entrada en un blog que hablaba de programas de escritura enfocados a la creación literaria. Uno de ellos, Scrivener, me llamó la atención y, tras indagar en su web y estudiarme sus tutoriales, lo compré de forma impulsiva. Y para aprender a manejarlo decidí escribir una novela. Pensé en una idea de dos líneas sobre una historia que me gustaría leer en ese momento. Así comenzó Realidad Aumentada… y todo lo que vino después.

—He de reconocer que tu aproximación a la escritura es la más curiosa con la que me he encontrado. Ahora que ya estamos cómodos, vamos a empezar con el cuestionario. Ya sabes, respuestas cortas, claras y contundentes.

1. ¿Qué rasgo de tu personalidad como escritor destacarías?
La constancia. Se escribe todos los días, a todas horas.

2. ¿Qué cualidad esperas de un escritor o escritora?
Que divierta. Aburrimiento, ya tenemos de sobra.

3. ¿Qué esperas de tus amigos cuando les das a leer un manuscrito?
Que se les ponga la piel de gallina. Y que sean feroces criticando.

4. ¿Cuál crees que es tu principal defecto a la hora de escribir?
Le robo demasiado tiempo a los míos. Y eso tiene un coste.


5. ¿Cuál es tu ocupación favorita?
Cualquiera en la que puedas crear, diseñar, inventar, apasionar.

6. ¿Cuál es tu sueño de felicidad?
Ser valiente como lo han sido otros. ¿Tengo que nombrarte a Jobs?

7. Si pudieras ser otra persona ¿quién te gustaría ser?
El CEO de una empresa como Apple.

8. ¿Dónde te gustaría vivir?
Estoy muy bien donde estoy. Pero Los Angeles mola.

9. ¿Cuál es tu lugar favorito para escribir?
Cualquiera. Solo necesito mi portátil o mi iPhone para hacerlo.

10. Tus novelas favoritas son:
Los Pilares de la Tierra y El Señor de los Anillos.

11. Esas novelas que no pudiste terminar por…
Ser aburridas o predecibles. No merecen la pena.

12. Tu héroe o heroína de ficción
Superman y Sheldon Cooper. Como ves, se parecen mucho.

13. Tu pintor favorito
No tengo muchas preferencias aquí.
 
14. Tu compositor favorito
Mark Knopfler. Los pelos de punta.

15. El escritor o escritora que más admiras.
Stephen King, un genio. Español, Juan Gómez-Jurado.

16. ¿Qué talento natural te gustaría poseer?
La genialidad de Stephen King.

17. ¿Qué le pides a la literatura?
Que a la gente le guste lo que hago. Y dinero, jajaja.

18. ¿En qué momento considerarías que has triunfado en la vida?
Cuando el dinero deje de ser una preocupación.

19. ¿Cómo crees que será tu vejez?
Me da miedo pensar en la vejez.

20. ¿Cómo desearías morir?
Sin que los míos sufran. Y sin dolor.

21. ¿Cuál es tu lema?
Sin trabajo no hay sacrificio. Sin sacrificio, no hay recompensa.

—Estupendas respuestas. Tienes como lema mi filosofía de vida, está claro que nos entenderíamos bien trabajando juntos. ¿Qué tal si nos hablas de tus próximos proyectos?

—Estoy terminando de arreglar mi tercera novela, que saldrá publicada en el primer trimestre de 2015, siguiendo los consejos de mi agente y de mi editora. Este trabajo me va a llevar unos cuantos meses porque todos deseamos que salga lo mejor posible. En cuanto la tenga completada, seguiré con la cuarta novela, cuya escritura ya había iniciado. Y es que solo trabajando se consiguen los resultados. Otra cosa es que este resultado sea el que yo deseo… que es que los lectores se diviertan como locos.

—Muchas gracias por pasar este ratito conmigo, Bruno. Te deseo mucha suerte en el futuro, y muchos lectores, que al final son los que cuentan.

—Antonia, un auténtico placer charlar contigo, más aún siendo una autora a la que respeto y admiro. Gracias por haberme hecho un hueco en tu página, espero seguir leyéndote pronto.