sábado 22 de marzo de 2008

Para vivir

Me tomo un tiempo de descanso.

Este último año ha sido...

En fin, dejo mis relatos para los que quieran seguir leyéndome. Os recomiendo que visitéis a Gloria, no os dejará indiferentes.

Besos y abrazos.


miércoles 19 de marzo de 2008

Padres, Josés, Fallas y Semana Santa

En primer lugar felicito a los que tenéis padre, el mío dejó de cumplir años hace ya catorce inviernos y se le sigue echando de menos.

Ahora sí, Felicidades papaítos, sobre todo a los que estáis ahí al pie del cañón cuando se os necesita... y cuando no.

Felicidades a los Josés, Josefinas, Pepes y Pepitas. En mi familia hay un puñado que espero que con esto se den por felicitados.

El fin de semana nos fuimos a Peñíscola. Esperaba un par de días de tranquilidad, paseos bajo el cálido Sol rumbo al Castillo del Papa Luna

El mar, brisa suave, recordar aquellos días...


Buena comida, dormir a pierna suelta, en fin, cargar las pilas a tope que las tenía bajo mínimos y con la luz roja intermitente. Como pasa algunas veces, se nos torció el carro y un dolor de muelas, y sus allegados malestares, le aguaron la fiesta a mi adán y de rebote a los demás. Lo salvamos por los pelos aunque las pilas siguen con la luz roja.

Lo mejor del finde fue la tarde del sábado en Benicarló. Nunca había visto Fallas más que en la tele y nos encontramos de pronto con un sorprendente espectáculo de fiesta y diversión que nos contagió el buen ánimo a todos. Me encantó ver a la gente del pueblo, todos con sus camisas negras de falleros, participar de su fiesta como algo realmente entrañable.

Imitando a Miguel Sanfeliu voy a colgar unas fotos que hicieron mis niños; se están estrenando en esto de la fotografía y les hace ilusión que les publicite su mami.
A pesar de todo Peñíscola siempre vale la pena.




domingo 9 de marzo de 2008

Bécquer, el pintor poeta

“Queridos amigos:

Heme aquí transportado de la noche a la mañana a mi escondido valle de Veruela; heme aquí instalado de nuevo en el oscuro rincón del cual salí por un momento para tener el gusto de estrecharos la mano una vez más, fumar un cigarro juntos, charlar un poco y recordar las agradables, aunque inquietas, horas de mi antigua vida.”

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, nace en Sevilla el 17 de febrero de 1836. Adopta, como hiciera su padre, el apellido Bécquer de su bisabuela, que pertenecía a una noble familia de comerciantes de origen flamenco e intenta, sin conseguirlo, seguir los pasos de su padre y su tío, pintores ambos.

A los once años, tras la muerte de su madre y huérfano de padre desde los cinco años, es confiado a su madrina Manuela Monahay que posee cierto interés literario y allí, en su biblioteca, el niño se deja contagiar por esa enfermedad que algunos llaman literatura. A pesar de no inclinarse por la pintura como su mayor vocación es habitual encontrar sus manuscritos ilustrados con dibujos de considerable calidad artística.

Con 17 años publica ya sus versos en periódicos locales y conoce a Narciso Campillo y a Julio Nombela con los que compartirá el sueño de conquistar gloria y fortuna en Madrid. Se instala en la lóbrega pensión de doña Soledad y lleva una vida bohemia y austera en la que tiene que trabajar duro para salir adelante mientras sueña con su futuro.

Yo soñaba entonces una vida independiente y dichosa, semejante a la del pájaro, que nace para cantar y Dios le procura de comer; soñaba esa vida tranquila del poeta que irradia con suave luz de una en otra generación: soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese con mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos.”

En 1858 conoce a las hermanas Espin, Josefina y Julia. En un primer momento parece fijarse en Josefina a la que dedica su Rima XIII: Tu pupila es azul

Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana,
que en el mar se refleja
.


Y a ella parece pertenecer la conversación de la primera de sus “Cartas literarias a una mujer” donde explica la esencia de una de sus Rimas más famosa:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.

Pero es en Julia donde encuentra el joven poeta la excusa para su exacerbada sensibilidad. Ella tiene claros sus intereses y un futuro con un poeta de ambiente bohemio no es lo que espera de la vida. Julia sueña convertirse en una afamada cantante de ópera y aunque las atenciones del artista no le son del todo indiferentes no duda en apartarlo de su vida, sacrificándolo ante más encumbrados pretendientes.

Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.

Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
Porque no brota sangre de la herida.
Porque el muerto está en pie.

En 1860 conoce a Casta Esteban Navarro con la que contrae matrimonio al año siguiente. En esa época Gustavo trabaja para “El Contemporáneo”, tiene un sueldo fijo y eso le permite vivir con mayor tranquilidad y mantener a su familia. Es entonces cuando escribe la mayoría de sus “Rimas y Leyendas” y en sus escritos se deja entrever el hastío y la desilusión que han empezado a embargarle como tumor maligno.

Cuántas tempestades silenciosas no han pasado por mi frente, cuántas ilusiones no se han secado en mi alma, a cuántas historias de poesía no las he hallado una repugnante vulgaridad en el último capítulo! Mi corazón, a semejanza de nuestro globo, era como una masa incandescente y líquida que poco a poco se va enfriando y endureciendo."

Su salud empieza a resentirse seriamente y animado por un amigo se retira al monasterio cisterciense de Veruela en el que se ha instalado una hospedería, donde escribirá “Cartas desde mi celda”. La idea de la muerte le acompaña y de ella se ven impregnadas todas sus obras.

No sé si a todos les habrá pasado igualmente; pero a mí me ha sucedido con bastante frecuencia preocuparme en ciertos momentos con la idea de la muerte y pensar largo rato y concebir deseos y formular votos acerca de la destinación futura, no sólo de mi espíritu, sino de mis despojos mortales.”

Casta y Gustavo discuten constantemente, su relación no marcha bien, ella le recrimina su falta de atención y, finalmente, en 1868 el poeta descubre que su esposa le es infiel.

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma.
¡Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor... Con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo...
Me hacía un gran favor... Le di las gracias.

A causa de los disturbios revolucionarios, Gustavo, su hermano y los hijos de ambos, huyen hacia Toledo. En diciembre nace el tercer hijo de Casta de quien se dice que no es hijo suyo.

Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos.
Eso no es corazón...; es una máquina,
que, al compás que se mueve, hace ruido.

En 1870 Eduardo Gasset funda “La ilustración de Madrid”; ofrece la dirección a Gustavo y trabajo de dibujante a su hermano Valerio. Sin embargo, el pintor muere en septiembre dando con ello la última estocada al poeta que seguirá sus pasos tres meses después.

Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.

Cuando comprende que se muere pide a un amigo que queme sus cartas “serían mi deshonra”, dice, y “si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo.

Sus últimas palabras son "Todo mortal".

En Sevilla se contempla un eclipse total de Sol.

"He aquí, hoy por hoy, todo lo que ambiciono: ser un comparsa en la inmensa comedia de la Humanidad y, concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se aperciba siquiera de mi salida.

Ello es que cada día me voy convenciendo más que de lo que vale, de lo que es algo, no ha de quedar ni un átomo aquí."

Cartas desde mi celda





sábado 1 de marzo de 2008

Solidaridad emocional




Tu y yo



siempre fuimos tres


Foto: M.A.

martes 19 de febrero de 2008

La ladrona de libros


Cuando tuve en las manos “La ladrona de libros”, supe que ese libro iba a gustarme. No sé por qué lo supe. Siempre lo sé. A veces lo creo y como pasa en estas cosas de fe, me equivoco, pero cuando lo sé, la ciencia es lo que tiene, que nunca falla.


Desde el comienzo:


La muerte y tú

Primero los colores.
Luego los humanos.
Así es como acostumbro a ver las cosas.
O, al menos, así intento verlas.

UN PEQUEÑO DETALLE
Morirás.

¿Cómo no iba a seducirme semejante manera de comenzar una novela? ¿Cuándo fue la última vez que me sentí como una niña? Me refiero antes de leer a Markus. No lo recuerdo, pero en cada una de las páginas de su novela los años se me iban cayendo y el corazón se me ponía de un rojo intenso.

El momento: Hitler es el dueño de las palabras.
Los personajes:
Liesel, la ladrona de libros. El primer libro que roba es “El manual del sepulturero”. Es el que tiene más a mano.
Rudy, su amigo del alma. Quería ser como Jesse Owens. También quería un beso suyo.
Hans Hubermann, padre de acogida de Liesel. Un hombre pegado a un acordeón. El que la enseñará a leer.
Rosa, madre de acogida. Su volumen es proporcional al tamaño de su corazón.
Max, el judio que boxea con el Führer y escribe El árbol de las palabras.
El lugar: Himmelstrasse, un pueblo cualquiera de la alemania nazi que veía pasar las caravanas de judíos. Mezclados corazones de piedra con otros de material sensible. No todos podían quedarse mirando.
La narradora: la Muerte ¿quién si no?

Markus Zusak, nació en Sydney, Australia, en 1975. Su familia es de ascendencia germano-austriaca y de su madre escuchó algunas historias sobre los bombardeos de su pueblo natal, sobre la guerra y los nazis que le han llevado a construir esta historia. Su idea inicial fue escribir un relato corto, pero, como suele ocurrirle a algunos autores, la historia se le hizo grande entre las manos. Hasta esta novela era un autor reconocido por sus historias para jóvenes. En la ladrona de libros, las palabras son la salvación y también la condena. Las mismas palabras que aparecen pintadas en las fachadas de las casas judías, están escritas en las piras de libros que arden en la plaza del pueblo. Y son las mismas que lee Liesel en el refugio durante los bombardeos para tranquilizar a sus vecinos, o las que usa Hitler para manipular las mentes de los alemanes.

Markus carece por completo de sensiblería y no busca en ningún caso la lágrima fácil. Emociona y traspasa la coraza que uno se pone frente a novelas que tratan un tema con el que ya sabes que te harán sufrir. Es dulce y profundo, tiene una sensibilidad poética y una manera de narrar sutil y directa.

El personaje de Liesel formará ya parte de mi equipaje.
Gracias Markus.

"He odiado las palabras y las he amado, y espero haber estado a su altura"

Liesel Meminger

domingo 17 de febrero de 2008

Defender la alegría




DEFENSA DE LA ALEGRÍA
de Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar

y también de la alegría

jueves 14 de febrero de 2008

Desaparecer

Buscaba un lugar,
de raíces aladas,
donde esconderme.