viernes, 3 de octubre de 2008

...el psicólogo

-¿Qué tal el viaje?
-Estupendo
-¿Y la vuelta al trabajo?
-Estupenda
-¿Cómo están los niños?
-Muy bien
-Vaya
-Estoy tratando de ser positiva, es lo que dices siempre ¿no?
-¿No puedes dejar la pierna quieta?
-Sí que puedo
-¿Estas nerviosa?
-¿Yooo? ¿Por qué lo dices?
-Sabes que lo más importante entre un psicólogo y su paciente es la sinceridad
-¿La de quien?
-Sobre todo la tuya
-Yo pensaba que lo más importante entre un psicólogo y su paciente es que el primero no cobre mucho y que el segundo pague al contado
-Vamos a ver ¿qué te tiene agobiada?
-Las becas
-¿Las becas?
-Y las matriculas fuera de plazo
-Las matrículas…
-¿Vas a repetir todo lo que diga?
-Intento mantener un contacto directo con lo que te preocupa
-Vale, pues ves recitando: las becas, las matrículas fuera de plazo, el jefe de estudios que ahora mismo voy, las fotos de los alumnos, las bajas de los profes, los errores en los curriculums, el correo del dire, el jefe de estudios que ahora mismo voy, los profes que buscan alumnos perdidos, los certificados del nivel C de catalán y la madre que lo parió, los títulos, los libros escolares, el jefe de estudios que ahora mismo voy…
-Detecto un problema referido a una persona concreta
-¿A sí? Pues no sé…
-El jefe de estudios
-Ah, eso, ya lo tengo asumido
-¿Seguro?
-Seguro
-Podrías dejar la pierna quieta
-Sí, podría
-Quizá deberías hablar con él
-¿Con quién?
-Con el jefe de estudios
-¿Para qué?
-Pues para explicarle que hay un problema e intentar solucionarlo
-Ya lo he hecho
-Otra vez
-Ya lo he hecho otra vez
-Pues a lo mejor no es suficiente con dos veces
-Claro, había pensado ponérmelo como tarea semanal, los lunes a las 9 de la mañana, pero creo que a él no le va bien
-Cuando hay un problema no sirve de nada quejarse, lo que debes hacer es buscar una solución
-¿Te refieres a lo que hizo Bush con Irak?
-No es necesario ser tan expeditivo
-Entonces no hay nada que hacer
-¿Has probado a comprarte unos zapatos?
-Si no te importa que te pague en la próxima visita…

3 comentarios:

  1. Bueno, supongo que hay cosas que los psicólogos tampoco pueden solucionar :-) Un beso

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  2. Anónimo3:19 p. m.

    Mi alivio es ir a mirar escaparates, suerte que no necesito comprar para no pensar en el trabajo. Intenta relativizar. Un beso
    Maria

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  3. Dios, Antonia, tus entradas de psicólogo son tan buenas!!!

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