martes, 22 de noviembre de 2011

...el psicólogo

-Buenos días
-Si tú lo dices
-¿Qué tal estás?
-Tengo anginas, me duelen las cervicales y me han enviado otra de esas cartas.
-¿A qué cartas te refieres?
-"Tras haber valorado su propuesta editorial, lamentamos comunicarle que no se adapta a nuestra línea de trabajo. Nos obstante, le animamos a seguir intentando su edición y a enviarnos posteriores trabajos..."
-Ya veo.
-Por lo demás estoy bien.
-¿Qué opinas de tu novela?
-¿De cual?
-De la que te han rechazado.
-Que es una buena historia, aunque sea de vampiros.
-Ah, ¿es de vampiros?
-Sí ¿qué pasa?
-No, nada, es que no te imaginaba escribiendo sobre vampiros.
-¿Por qué? Hasta ahora he escrito sobre la familia, la anorexia y Egipto. Crees que me estoy encasillando en... ¿qué?
-No es eso, es que esas novelas...
-¿Qué pasa con esas novelas? Me recuerdas a mi compañero de trabajo que cree que el Romanticismo es al siglo XIX lo que las novelas de Corin Tellado al XX (con todo el respeto hacia la señora Tellado).
-Vayamos a lo que importa ¿cómo te sientes?
-Hombre, básicamente, echa una mierda.
-¿En qué crees que te va a afectar esta nueva decepción?
-Supongo que me habrá salido otra línea en el cerebro, en la parte esa en la que se escriben los "vete a la mierda".
-Tampoco creo que sea eso lo que te han querido trasmitir.
-No, lo que me han querido trasmitir ha sido: mira rica, novelas como la tuya las recibimos a cientos. Sin padrino no te habrás pensado que nos íbamos a molestar en leerla ¿no? 
-¿Te refieres a tener un mentor?
-¡Uy, que fino! Mentor. Me refiero a un enchufe, a hacerle la pelota a un escritor que ya esté bien situado y encolomarle mi novela por debajo de la mesa camilla. ¡Mira, qué tengo por aquí!
-Debemos trabajar el pensamiento positivo.
-Y ahora es cuando nos ponemos a hablar de física quántica y el generador de unos y ceros.
 Fruncido de ceño
 -Sí, hombre, el experimento ese que dice que si le pides a una persona que apriete el botón de un generador de unos y ceros, sin pensar en nada, el generador proporcionará una cantidad aleatoria de ambos números, pero si le dices que piense en qué número le gustaría que saliese en mayor cantidad, ese deseo influirá en el resultado.  
-¿Y qué tiene eso que ver con el pensamiento positivo?
-Tú eres el psicólogo. Oye, por cierto, tú decidiste ser psicólogo así de pronto o fue alguna clase de trauma.
-¿Por qué piensas eso?
-No sé, que alguien quiera dedicarse a escuchar los rollos de los demás no es muy saludable, me parece.
-Volvamos a tu carta. Ibas a explicarme cómo te sientes.
Pausa.
-Hombre, teniendo en cuenta que no es la primera vez que me rechazan, ni tampoco es la primera vez que tengo anginas, pues tengo una sensación... familiar.
-Eso no es decir nada.
-Trato de pensar en positivo, no quiero tener cáncer.
-¿No crees que un pensamiento positivo pueda ayudarte a superar las decepciones?
-Creo que "decepción y positivo" no pueden ir juntas en la misma frase.
-Quizá deberías encontrar una manera de "responder" a esa carta, no de un modo literal, me refiero a algo simbólico.
-¿Algo como una entrada en mi blog?
-Por ejemplo.
-Para que luego digan que tener un blog es gratis. A mí esta entrada me va a costar cincuenta y cinco euros.
-Sesenta, hemos subido.
-Piensa en positivo, piensa en positivo.