domingo, 31 de agosto de 2008

Hoy he vuelto (snif, snif...)

La depresión post vacacional existe. Ya, ya sé lo que dirían algunos "peor es no haberse ido". Vale, de acuerdo, pero eso no me quita la pena. Esta mañana estaba desayunando en Praga con mi amigo Fernando Alcalá y su chica y ahora estoy en mi casa poniendo lavadoras y preparando las cosas para mañana porque vuelvo al trabajo.

Mi Instituto está en obras, cuando empecé las vacaciones dejamos todos los documentos escondidos en cajones para protegerlos de martillazos, pintura y "otros agentes agresivos" (Francesc, dijiste que te acordarías de dónde estaban...). Me tiemblan las manos al pensar cómo voy a encontrármelo todo y el mucho trabajo que me espera.

En los próximos días, cuando se vaya diluyendo la tristeza y pueda centrarme de nuevo en lo cotidiano escribiré sobre Budapest y sus Puentes, Viena y sus Palacios y, sobre todo, de Praga, la maravillosa y romántica Praga. Siempre había querido viajar al pasado, no sabía que el pasado tan solo estaba a 1700 kilómetros de aquí.

Mientras escribo escucho a mi hijo tocar su guitarra a lo Neil Zaza.




Ya estamos en casa.