miércoles, 18 de enero de 2012

Entrevista con Fernando Alcalá

Fernando Alcalá nació en Cáceres en 1980. Tiene un gracioso acento extremeño, una pícara mirada y una contagiosa sonrisa. Es un escritor irónico y lúcido, como muestra en su blog Yo no nací para ser culto, y los que le hemos leído durante años sabemos que tampoco nació para morderse la lengua.

Fernando Alcalá escribe novelas para un público juvenil al que conoce bien, ya que es profesor de inglés en un instituto de secundaria. 



En 2010 la editorial Edelvives publicó su primera novela, Ne Olbliviscaris.  
"Ash llega a una isla en la que solo se alza un antiguo colegio. Allí se encuentra con que los rumores y habladurías de los alumnos se hacen realidad y desencadenan un proceso: cuando llega la luna llena, esas realidades son borradas y quienes las protagonizan desaparecen."


Y a finales de 2011, de nuevo la editorial Edelvives, publicó su segunda novela, Tormenta de verano.
"Blanca tiene una larga lista de cosas que no le gustan. La que menos soporta es que le digan lo que tiene que hacer. Por eso cuando todos le piden que no vaya a la misteriosa mansión abandonada del pueblo de sus abuelos, ella les lleva la contraria."




¿Cómo has vivido esta segunda publicación después de Ne Obliviscaris? 

Bueno, desde luego es diferente, porque una primera novela siempre será una primera novela. Sin embargo, creo que ha quedado un libro tan bonito que no puedo sentirme sino satisfecho. Las ilustraciones de Jordi Vila Delclòs le han dado una nueva perspectiva a la historia. Jordi ha sabido captar a la perfección el ambiente que yo me imaginaba al escribirla y me emociono cada vez que veo sus ilustraciones. Además, el trabajo con mi editor y con toda la gente amiga de Edelvives es tan satisfactorio que, claro, cada publicación se convierte en un sueño hecho realidad.
Sin embargo, ¿sabes qué? Aquí, entre tú y yo ahora que no nos escucha nadie, ya lo intuía cuando publicamos Ne obliviscaris, pero ahora creo que puedo confirmarlo: aunque publicar sea un sueño hecho realidad, aunque sea, en definitiva, el fin de una novela, me he dado cuenta de que no escribo para eso (y no sabes la tranquilidad que me ha dado el descubrirlo). Para mí, escribir es un fin en sí mismo. Es lo que da sentido a muchas facetas de mi vida y no lo cambiaría por nada en el mundo. En definitiva, me he dado cuenta de que escribir no es lo mismo que la "vida literaria". Y eso, el ser capaz de separar ambas, ya te digo, me produce una tranquilidad enorme. 
Sobre todo, no sé, es que me hizo mucha gracia la última vez que presenté las novelas, que fue ni más ni menos que en la FNAC de Callao, en Madrid. No sé, antes de publicar por primera vez, imaginarte ahí, en ese sitio tan emblemático era como un sueño. Pero ¿sabes qué me ocurrió cuando estaba ahí delante de toda la gente? Pues me ocurrió que de lo que yo realmente quería hablar no era de esas novelas que había escrito. A fin de cuentas, para mí ya habían cumplido su objetivo y hablar de ellas era casi como, no sé, un acto de egocentrismo que me echaba para atrás. Lo que yo quería era hablar de lo que ESTABA ESCRIBIENDO. Que es muy diferente.


1. ¿Qué rasgo de tu personalidad como escritor destacarías?
Yo creo que la pasión. Es cierto que a veces, más que una cualidad, puede convertirse en un defecto o en una carga, pero no puedo evitar hacer las cosas que hago como las hago. Aunque, desgraciadamente, en muchas ocasiones esa pasión se transforma en impaciencia. Y ahí es cuando vienen los problemas...

2. ¿Qué cualidad esperas de un escritor o escritora?
La sinceridad. No quiero decir con esto que espere reconocer al escritor detrás de cada palabra que escriba, pero sí que espero que no trate de engañarme. Que sean un fiel reflejo de su cosmos e ideario. Por tanto, también espero coherencia y respeto por el lector.

3. ¿Qué esperas de tus amigos cuando les das a leer un manuscrito?
Que me hagan un altar y me adoren como a un dios, por supuesto. Si esto no es posible, espero que, simplemente, me lean. Y si, después de que se hayan leído lo que les he pasado, yo me encuentro con ganas y, sobre todo, sin vergüenza, que me digan sinceramente qué les ha parecido, del mismo modo en que pueden decirme qué les parece una película que han visto u otro libro que hayan leído. Son amigos, no críticos, por tanto tampoco puedo esperar de ellos más que su amistad. Pero, claro, la amistad conlleva sinceridad, así que, si no me dicen la verdad acerca de lo que he escrito, lo más seguro es que terminen sufriendo una muerte lenta y dolorosa... y accidental, por supuesto.

4. ¿Cuál crees que es tu principal defecto a la hora de escribir?
La impaciencia. Aunque no soy impaciente en todos los procesos. A la hora de preparar una novela soy muy paciente. No me importa tirarme el tiempo que sea atando cabos, pero eso es porque disfruto muchísimo de esa parte. Quizá la impaciencia me pesa cuando estoy a punto de llegar a una escena que tengo especiales ganas de escribir porque, de esto me doy cuenta en posteriores lecturas, tiendo a acelerar la acción para mi propia conveniencia. Y eso solo deriva en correcciones y correcciones para las que no soy nada impaciente tampoco. Bueno, ahora que lo pienso, no es que sea impaciente per se. Supongo que, a fin de cuentas, cuando estoy escribiendo algo, para lo que soy impaciente es para la vida fuera de la escritura, porque en esos momentos nada me satisface excepto escribir.

5. ¿Cuál es tu ocupación favorita? (sin contar la escritura)
Soy el hombre ocioso por excelencia. No tengo un ocio concreto, aunque sí que la mayoría de mis actividades de tiempo libre (porque aunque me guste dar clase, hay que ser un poco masoca para considerar como "favorito" tu trabajo) están relacionadas con que me cuenten historias. Me gusta mucho la televisión (la buena televisión) y últimamente hay muy buenas series a las que estoy enganchado. Los RPGs tipo Final Fantasy me pirran (pero ahora no puedo jugar como a mí me gustaría, es decir, levantándome expresamente para jugar a la consola), el cine y, por supuesto, viajar. Yo sería feliz en un trabajo que implicara viajar de vez en cuando (a donde yo quisiera, claro. Y gratis). Leer no lo considero ocupación sin contar la escritura porque, para mí, van parejos.

6. ¿Cual es tu sueño de felicidad?
Un harén de chicas abanicándome cual dios griego. 
Si no, pues inmediatamente debajo, está que mi familia, mi pareja, mis amigos y todos los que quiero estén bien, que yo esté bien, que pueda llevar una vida ociosa y que pueda dedicarme a escribir profesionalmente y que mis historias lleguen al público y que les haga reaccionar de alguna manera. Pero todo combinado. Si mis seres queridos no están bien, yo no puedo ser feliz.

7. Si pudieras ser otra persona ¿quién te gustaría ser?
Escribo precisamente porque quiero ser todas las personas posibles. Eso solo te lo da la escritura.

8. ¿Dónde te gustaría vivir?
Esta pregunta yo la complementaría con "¿Cuándo te gustaría vivir?" o incluso con "¿Cómo te gustaría vivir?" porque, a decir verdad, no tengo respuesta para ninguna de ellas. La única respuesta que puedo darte es que también escribo para vivir donde quiera, para vivir cuando quiera y para vivir como quiera.

9. ¿Cuál es tu lugar favorito para escribir?
Mi casa. A solas. Con música de fondo. Con mucho, mucho tiempo, con toneladas de tiempo para mí. Pero luego, a decir verdad, cuando lo que estás escribiendo te apasiona, cualquier lugar en el que poder hacerlo con un poco de concentración puede volverse favorito. Con el paso del tiempo, dependerá de los recuerdos que te traiga. No sé, ahora mismo, mis clases del Curso de Adaptación Pedagógica son uno de mis lugares favoritos para escribir (un lugar en el pasado, a fin de cuentas, también es un lugar, ¿no?) porque recuerdo que era feliz escribiendo en la última fila sin atender a lo que estaba diciendo el profesor de turno. Mi cuerpo estaba en esa clase, pero mi mente... a mil años luz.

10. Tus novelas favoritas son:
Muchas. Depende del día, del año, de la memoria... Sin embargo, por encima de todas esas muchas novelas favoritas siempre estará Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Son muchas las razones por las que la considero mi novela preferida, pero creo que la principal es que me da la sensación de que está viva. Es como si esa novela creciera conmigo. A los dieciséis, la primera vez que la leí, me quedé en su superficie (vamos, que no entendí ni la mitad y aun así la disfruté como no había disfrutado ningún libro hasta ese momento); a los veintiuno, cuando volví a leerla, descubrí sombras, matices e ideas que no había sido capaz de identificar antes. Y lo mismo me ha pasado cada vez que la he vuelto a leer. También me bebería (agitado, no removido, por favor) cualquier novela de Dickens, de Austen o de las hermanas Brontë. Soy muy decimonónico y adoro el siglo XIX en Inglaterra.

Solo por esto último, ya hay que quererle. Sigamos.

11. Esas novelas que no pudiste terminar por…
…ahora. Dame tiempo, ganas e inspiración.

12. Tus héroes y heroínas de ficción
Jo. Esta sí que es una pregunta difícil. No sé. Hay muchos tipos de héroes y quizá, para mí, los héroes y heroínas que más me han marcado son los más humanos. Probablemente empezaríamos con Ardid, de Olvidado rey gudú, porque siempre me ha llegado al alma. Después, probablemente, Elinor Dashwood. Aunque, ya te digo, me resulta dificilísima esta pregunta porque todo personaje bien construido es casi como un héroe.

13. Tus pintores favoritos
Me gustan muchísimo los prerrafaelitas. Ya te digo, el siglo XIX en las Islas Británicas. También me gusta muchísimo Turner.

14. Tus compositores favoritos
Aquí me desvío de los clásicos, porque creo que Nobuo Uematsu es colosal, seguido de Yoko Shinomoura o de Yasunori Mitsuda. Es que, sí, también soy un poco friki...

15. El escritor o escritora que más admiras
Muchos, muchísimos merecen mi admiración, ya sea por lo que han escrito o por sus biografías. Pero se lleva la palma Ana maría Matute. Comparto con ella muchas de las ideas que tiene acerca del arte, la literatura y la vida, ya sea literaria o diaria.

16. ¿Qué talento natural te gustaría poseer?
El de la ubicuidad. El de ser capaz de detener el tiempo. El de desnudar a las personas con solo mirarlas... ¡Ah! Espera, ¿estamos hablando de talentos o de superpoderes?

17. ¿Qué le pides a la literatura?
Depende. ¿Como lector o como escritor o, mejor dicho, proyecto de escritor? Pues como lector, le pido, sobre todo, entretenimiento. Claro, que a medida que uno se hace mayor, su criterio se hace cada vez más exigente así que, ahora mismo, no todo me entretiene. Pero, sí, entretenimiento, porque para mí, la palabra entretenimiento no se refiere solo a "evasión", sino que es una amalgama formada por muchas variables: aprendizaje, diversión, pasión, insomnio...
Como escritor, pues no sé qué le pido a la literatura. Más bien me preguntaría: ¿qué me pide a mí la literatura? (Parezco Kennedy y todo...)

18. ¿En qué momento considerarías que has triunfado en la vida?
Esta es fácil: cuando me den el óscar.
Ah, no, espera, que no te dan óscars por escribir libros, no? Entonces, está claro: cuando inventen un óscar al escritor más guapo, más inteligente, más atractivo, seductor a esta orilla del río Mississipi y me lo den a mí.

19. ¿Cómo crees que será tu vejez?
Los superhéroes no envejecemos. ¿Es que tú no leías cómics de pequeña?

20. ¿Cómo desearías morir?
De mentira. Yo quiero morir de mentira.

21. ¿Cuál es tu lema?
Pues depende del día, pero pienso que siempre creeré en la fuerza de voluntad y en el optimismo.

Bueno, tranquilo, se han acabado las preguntas trampa, esas que te psicoanalizan dejándote desnudo ante tu público. Ya puedes relajarte y hablarnos de tus nuevos proyectos. ¿En qué estás trabajando ahora mismo?

Estoy hasta las cejas en un proyecto que está aún en pañales (tiene 250 páginas y alrededor de 107.000 palabras pero, sí, está muy en pañales). Es algo que me tiene completamente obsesionado. Hacía mucho que no disfrutaba tanto tantísimo escribiendo y espero que dure todo lo posible. Es un proyecto a cuatro manos con mi amiga, la fantástica escritora Geòrgia Costa, que está tan emocionada por esta historia como yo, que está tan loca como yo y que supone el apoyo perfecto, porque nos complementamos. Vamos, que estoy disfrutando tanto, que no quiero que acabe.
Y eso que, fiel a mi forma de hacer las cosas, me he embarcado en este proyecto el año en que más ocupado estoy. Aparte de dar clases en el instituto por la mañana (a 100 km de mi casa) soy preparador de oposiciones... en el año en que han cambiado todos los temarios. Es decir, que los tengo que preparar yo, cosa que ocupa gran parte de mi tiempo y de mi cabeza. Así que, no sé cómo, en estos meses de vida que tiene el proyecto, hemos logrado llegar a las 100.000 palabras.

Don de ubicuidad no tendrás, pero como no te multipliques vas a acabar escribiendo tus novelas en inglés y enseñando a opositar a tus alumnos de secundaria. Muchas gracias, Fer, espero que tu proyecto sea, cómo mínimo, tan fructífero como los anteriores.

Muchas, muchas gracias por pensar en mí para el "interrogatorio". Me lo he pasado tan bien  haciéndolo que repetiría con los ojos cerrados.