martes, 11 de enero de 2011

Abril en París, de Michael Wallner

París 1943. Michel Roth, un modélico soldado alemán, es destinado a las oficinas de la Gestapo en París, durante la ocupación. Roth no se cuestiona su papel, es el intérprete que traduce las palabras de los detenidos cuando son interrogados, presenciando por ello desagradables torturas.

Tras el trabajo, y en lugar de ir a los lugares de alterne que frecuentan sus compañeros, él decide vestirse de civil y mezclarse con la sociedad ocupada parisina, adoptando la personalidad ficticia de "Antoine". Cada vez más cómodo con este alter ego, conoce en una librería a una muchacha...

Michael Wallner es actor y guionista. Nació en Austria en 1958 y vive en Berlín. La base narrativa de la novela "Abril en París" me atrajo desde el principio. La idea de una relación romántica entre un soldado alemán y una joven francesa miembro de la resistencia resultaba de lo más interesante. Wallner tenía la mitad del trabajo hecho, la época, los personajes, solo le faltaba hilvanar la historia.

No hago nunca reseña de libros que no me hayan gustado, pero es que este tiene algo diferente a los demás. Me sigue pareciendo que la historia promete y no me ha dejado un gusto del todo amargo. La relación de amor entre Chantal y Antoine resulta muy poco convincente. El personaje de Roth, contradictorio e inestable, sin ideales, incapaz de tomar partido a pesar de ver lo que se hace con los detenidos, se transforma de repente en un superhéroe capaz de soportar lo indecible, las torturas más retorcidas, el más absoluto abandono con la única esperanza de volver a verla. A ella, a Chantal, un personaje prácticamente invisible durante toda la trama, sin contenido, sin chicha, que diría aquél.

Me da la impresión de que Wallner se olvidó de que había un personaje femenino en la historia .

Quizá me atrajo esta novela porque su sinopsis me hizo rememorar "Suite francesa", de Irène Némirovsky, una novela inacabada de la que ya hablé en su día y que me robó el corazón.