domingo, 8 de julio de 2007

Cuando todos duermen

Me van a perdonar que me sincere pero es que me está haciendo falta.

Llevo dos meses sin escribir.
Madrugo, trabajo mucho (¿y quién no?), vuelvo a casa, los niños, la vida...

Mi novela, la que me han publicado quiero decir, me ha sorbido el seso, que si se venderá, que si gustará, ¿hago o no hago presentación?

Total que el abate Bertrand de Riell –antes de Erill- (cambio en honor de Theo, también conocido como Ignasi Trueba que sabe mucho del Pirineo catalán y me abrió los ojos), lo que decía, que el abate está muerto de aburrimiento, con el cálamo en la mano y los ojos haciéndole chiribitas de ver lo que tarda esa escritora de tres al cuarto en darle algo que escribir. Y no sé a los demás que escriben, pero a mí me pasa una cosa muy curiosa cuando estoy en época de sequía: no pienso en otra cosa. Si estoy viendo una peli pienso "si yo tuviese que contar esta historia...", antes de dormir leo e imagino cómo lo habría escrito yo. Y el otro día en el trabajo, cuando Conchi me enseñó su cámara en la que aparece claramente la imagen de un fantasma (sí, de esos que veía Allison Dubois) me encontré diciendo de la manera más repelente y ridícula: esto tengo que escribirlo. No volví a abrir la boca en toda la mañana y eso porque soy anti violencia que si no me habría dado un guantazo, por snob.

Así que lo he decidido, ya sé que es duro y no tengo claro que pueda salir adelante, pero no hay más remedio, se trata de una emergencia.
A partir de mañana me levanto a las seis.

¿O alguien tiene alguna otra sugerencia?