martes, 15 de mayo de 2007

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El polen agotando como una carrera de fondo (y que me perdone Maritornes por los gerundios).

Chavales en los pasillos, preguntando, armando jaleo...

El libro sobre la mesilla reclamando atención, recuerda el capítulo diario del compromiso.

Sólo un café con leche por la mañana, ni bocata ni pastas que viene el verano.

Que le ayude con el examen, dice el grande.

Que quiere enseñarme el baile, la pequeña.

Necesito más café.

¿Escribir? ¡Pobre abate! Espera en el scriptorium para seguir contando su historia.

He vuelto al trabajo. Al otro trabajo.

12 comentarios:

  1. Qué duro, a veces, lo cotidiano. Pero, qué sería de nosotros sin la rutina...
    Preciosa entrada.
    Un saludo.

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  2. El duro trabajo diario de ser madre, aunque siempre el mejor recompensado.

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  3. Menos en lo de los hijos (de momento)te entiendo perfectamente.

    Un abrazo y ánimo.

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  4. Bueno, hay que sobrellevar esa carga, como bien podamos, porque sin ella ya no sabríamos vivir. ¿Tú te acuerdas como era la vida cuando no tenías hijos? Para mí es como una neblina, la película de otra persona.

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  5. Volver al otro trabajo, a veces, nos alivia o nos aligera el otro, el permanente, el que no tiene fin. Besos y buen fin de semana, querida amiga.

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  6. leo, encantada de verte por aquí. La verdad es que un poco de rutina no me vendría mal, la verdad.

    lynn,acoplar los dos "trabajos" no siempre es fácil, pero el de los hijos es el mejor recompensado, sin duda. Se te echaba de menos por aquí.

    jose, te veo papi a no tardar mucho, al ritmo que va tu vida estos últimos tiempos...

    charo, ¿qué haría yo sin mis niños? Pero los chavales que arman jaleo en los pasillos, no son los mios, son los del "otro trabajo".

    isabel, tienes toda la razón, a veces el "dedicarte" demasiado hace que te olvides de ti misma y el "otro trabajo" te ayuda a no olvidarte.

    Besos para todos.

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  7. Pero en la variedad está el gusto, dicen.

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  8. Hay gerundios perdonables e incluso correctos. Pero que no se enteren por ahí. Felicidades por no dejarte devorar por la rutina (yo me dejo siempre).

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  9. francisco, siempre que veo tu foto me recuerdas a las portadas de los libros de Jane Austen.

    maritornes!!!! ¿te pasas por aquí? ¡Dios! qué presión. En serio, me alegra verte por aquí. A mí me gusta la rutina... y la no rutina también.

    Saludos

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  10. He ahí el designio de las mujeres, no sabes cuánto te entiendo...
    Lo hablaba el otro día con un colega en la presentación de su libro, y ciertamente, ser mujer y no morir en el intento ya es difícil...y si encima, eres o somos escritoras...pues el pobre abate esperando queda; al menos, tu primer libro vio la luz, se liberó o lo liberaste. Eso debe animarte a ti y al abate, estimada amiga.

    Tranquilidad y buenos alimentos, que me decía a mi otro escritor hace un año. Y me lo decía porque sabe que las mujeres lo tenemos "crudo".

    Besos.
    Puri.

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  11. ¡Qué agobio!
    Sólo me faltaba leer esto para el estrés que tengo.
    Si seguimos así nos va a dar algo.
    Ya sabes que mis hijos y los tuyos son de edades similares, así que veo perfectamente el ajetreo del que hablas.

    Un abrazo. Y respira hondo.

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  12. La escrituraz no entiende de necesidades que no sean las que ella misma consume. es el martirio diario de quienes nos vemos obligados a darnos de hostias con el mundo, para encontrar unos minutos en los que garabatear dos frases.
    Un saludo.

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