martes, 20 de febrero de 2007

El tiempo pasará...

Cuando nació no ocurrió nada especial, el quinto en una familia de cinco es, simplemente, el último en llegar. Su hermana mayor podría haber sido su madre; teniendo en cuenta que diecisiete años es una edad considerable, eso no pareció hacerle mucha gracia pero disimuló como pudo. Los demás la acogieron como lo que era una cosita muy fea y muy delgaducha que hacía ruiditos y dormía casi todo el tiempo.
Desués fue la que vigilaba cuando la mayor estaba con el novio en la salita, la que peinaba a la siguiente, porque lo hacía muy bien (no era lista ni nada), la que escuchaba a la de en medio cuando le daba por leer poesía o la que aguantaba las bromas del único varón, a parte de su padre, que no la dejaba jugar cuando venían sus amigos a casa.

Nació un veinte de febrero a las seis de la tarde; una vez le hicieron la carta astral (no sabe qué hizo con ella) y le dijeron que era piscis por los pelos. Ella cree que se le nota, todo el mundo cuando la conoce le dice "oye, por un momento he creído que eras piscis, pero no ¿verdad?".

Hoy cumple años y no puede decir que en estos años no haya cambiado. Es más mayor, menos ingenua, más tolerante, menos espontánea, más comprensiva, menos absurda... pero, sobre todo, es más feliz.