miércoles, 16 de septiembre de 2015

La insoportable levedad el ser



Esta obra, ambientada en Praga, es un relato escrito con lenguaje claro e irónico y cierto aire de misterio. Sí, misterio, porque dibuja unos personajes con tanto trasfondo que a la fuerza esperas que algo les suceda. Algo como la vida misma.
La recomiendo.

Los seres alrededor de los cuales gira la historia de este escritor checo, son dos parejas cuyas vidas se entrelazan en algún momento de su existencia y cuyas personalidades son tan distintas que en un plano de similitud jamás se habrían conocido. Los celos enfermizos de Teresa por Tomás, que por su parte tiene un deseo irrefrenable hacia todas las mujeres; el cándido idealismo de Franz, amante de Sabina, la pintora que pinta la realidad que se esconde tras el lienzo y cuya ansia de libertad la domina por completo.

He de decir que el personaje que más me cautivó fue el de Teresa; su absoluta conciencia de error, sus sueños, sus miradas al espejo, tratando de encontrarse a sí misma dónde solo ve a la madre que nunca la quiso.

Es una novela escrita para llegar al corazón pero que pasa irremisiblemente por la cabeza. La filosofía de Nietzsche, siempre presente, junto a una aproximación a la historia que vivió la Republica Checa en los años de la invasión soviética, son el decorado de la narración cotidiana de sus personajes.

Para Milán Kundera, "el Ser" adolece de una "insoportable levedad": ya que cada persona solo puede vivir una vida, no podremos "perfeccionarnos". Así, nuestra vida, se convierte en insignificante y nuestras decisiones, en algo irrelevante. Sin embargo, esas decisiones se nos hacen a veces insoportables. La insoportable levedad del ser.

Es sorprendente la importancia del personaje que encarna Karenin, el perro de Teresa y Tomás, que con su vida, repetitiva y monótona, hace que nos preguntemos si no será la suya la tan ansiada felicidad tras la que todos vamos.

Milán Kundera, que militó en el Partido Comunista en su juventud, no se reprime al criticar el socialismo que imperó en la Europa del Este durante la guerra fría. En 1968, a consecuencia de la invasión soviética de su país, sus obras se prohibieron y se quedó sin trabajo. Al leer la novela pronto te das cuenta que el escritor se convierte en protagonista de sucesos que les ocurren a sus personajes. Ahí está él, detrás de la grieta del lienzo.

Tuvo que esperar hasta el año 2006 para ver publicada la novela en su país.