miércoles, 28 de septiembre de 2005

Estoy sonriendo

Ha llegado. La esperaba.

Viene con su verde manto y lo cubre todo dejándome a oscuras.
Con ella llegan los recuerdos, aquellos que oculto tras una mirada lejana y media sonrisa.
Muchos creen que es negra y por eso busca la noche. Para mí es verde, como las hojas de los árboles en primavera. Como el césped húmedo después de que se vaya el Sol.

Hay quien la espera, la intuye y se encoge ocultando su rostro por temor a que se lleve el brillo de su mirada.

Otros susurran su nombre en el nombre del amado. Y se resignan.

También hay quien la niega mientras su piel se marchita, sus ojos se apagan y la sonrisa cae como las hojas de aquellos árboles que cubren con su manto seco la fría tierra.

A algunos los arrastra por los pelos y los lleva al muro de la desesperación desde donde se lanzan al vacío creyendo que en él hallaran el descanso.

Los más ingenuos se regocijan en ella, afirmando que les da sentido, grandeza. Creen que con ella todo es más hermoso, más profundo y auténtico.

Yo la espero porque estoy viva y en su camino. Sé que se irá, pero en su despedida se llevará un poco más de mí. Por eso la acepto cuando llega, pero la ayudo a marcharse. A veces le cuesta decidirse a emprender su viaje, pero yo no cejo en mi empeño, sin estridencias, sin grandes actos, le abro la puerta.

No se resiste, sabe que volverá y piensa que, quizá, algún día, no tenga que marcharse.

Estoy sonriendo, Tristeza.

9 comentarios:

  1. Hermosa manera de describir la actidud de alguien a quien queda poco de estar aquí.

    Para el poeta tambien era verde, aunque por razones muy distintas a las tuyas.

    Un saludo

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  2. Es más valiente quedarse así que huir... Aunque quizás luchar no estaría mal.
    Anímate, mujer.
    Un beso.

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  3. Sonríele, siempre, y no podrá volver.

    Siento comprobar que tu último relato ha desaparecido, aunque no conozco los motivos, te pido por favor que vuelvas a colgarlo si es posible, gracias, un abrazo a tu sonrisa.

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  4. La tristeza y la melancolía son viejas amigas que nunca me visitaron con frecuencia afortunadamente. Me hacen percibir la realidad de una forma engañosa.
    Un placer caer por aquí.

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  5. La tristeza, es una dama de la que solía huir, cada vez que la veía acercarse con disimulo o directa hacia mí,daba la vuelta a la esquina corriendo para que no me alcanzara. Ahora he dejado de hacerlo, en ocasiones incluso camino más despacio para que no tenga que esforzarse por pillarme.
    Suele llegar acompañada del dolor, y me he dado cuenta que son grandes maestros, que hay que escucharles y dejarles expresarse y que te cuenten bien todo, para que te ayuden a aprender y a crecer. Para luego después, sola, pueda disfrutar de la compañía incomparable de la melancolía.
    Un beso
    Mónica

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  6. Y mientras sonríes, se va. No le dejaremos que piense que algún día puede dejar el alquiler y comprar definitivamente, eh?.

    Parece que llega el Otoño, estemos preparados.

    gracias por el enlace

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  7. Y cuando la tristeza se pega tanto a nuestro cuerpo que se convierte en piel... Y cuando la sonrisa es algo anómalo, tan sólo un destello... Y cuando una se da cuenta de que no es una serpiente para mudar esa piel... Y cuando se hace, pues, definitiva... ¿Qué me queda? Tu sonrisa, Antonia, tu sonrisa. No la pierdas, nunca.

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  8. Dije una vez en un foro que el escritor escribe. Cree que sabe lo que está diciendo, incluso piensa que nadie mejor que él para entenderlo. Pero se equivoca. Luego llega él, el más sabio, el más completo: el lector. Y entonces reescribe de nuevo el texto, lo modela y perfila, le da color y lo convierte en algo mayor porque a lo que puso el de la pluma añade lo propio y le pone lo que falta.
    Gracias a todos por vuestros comentarios que, si os leéis los unos a los otros, como yo os he leído, veréis que el texto original se completa de significado.
    ¿A que sí?
    Un beso para todos.
    Bueno, mejor uno para cada uno.

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