miércoles, 6 de febrero de 2008

Debussy

Claude Debussy nació en Francia el 22 de agosto de 1862. Compuso el Preludio a la Siesta de un Fauno en 1894, a los 32 años, y se basó para ello en un poema del escritor simbolista Stéphane Mallarmé. En 1905 rescató de La Suite bergamasque (1890) el célebre Claro de luna .

Su música fue precursora de lo que sería la música moderna. Sus composiciones generan una ensoñación en quien la escucha, notas que crean las imágenes de un cuadro impresionista. Nos hace creer que es posible la improvisación en una pieza clásica.

Debussy es a la música lo que Van Gogh a la pintura.





"Ver nacer el día es más útil que escuchar una sinfonía. No hay que escuchar los consejos de nadie, sino solo del viento, que narra la historia del mundo".
Claude Debussy

jueves, 31 de enero de 2008

El orden, ese gran desconocido...



Soy ordenada, estoy segura. Entonces ¿cómo es posible que mi mesa se desordene con tanta facilidad? Cada vez que me pongo a recoger me digo a mí misma que no volverá a ocurrirme que a partir de ese momento cada cosa que salga de su sitio volverá a él sin tardanza. Estoy segura que si me mirase al espejo cuando me engaño de ese modo podría ver una perversa mirada al otro lado, sonriendo y con expresión de "sí, sí..."

No tengo mucho sitio para "mí", es cierto, comparto un piso de 100 metros con otras tres personas y el hecho de que dos de ellas tengan menos de 15 años no ayuda, pero no es excusa. Tengo que ser más ordenada, más cerebral, menos emotiva y más cuidadosa. Eso.

Sí, sí...

¿Puede alguien explicarme qué hace la caja de Sony en mi rincón (porque yo tengo un rincón, no una habitación como Virginia Woolf) desde el día de Reyes? ¡Si ni siquera era un regalo para mí!
No hablemos ya de la propaganda del Miró, que casualmente ha dejado el ser de cuya costilla se supone soy dueña, a ver si cae el DVD grabador, que pronto empieza el GP de Motociclismo.

La vela es mía, una manía que tengo eso de las velas, se me van los ojos detrás de ellas. Me gusta mirarlas... Y el ordenador. Y los papeles. Y los DVD's. Y otras cosas que no salen en la foto porque no quise, que la mesa es muy grande.

En fin, si alguien tiene un método para aprender a ser ordenado (y si puede ser que se contagie) acepto sugerencias.

domingo, 27 de enero de 2008

El Moisés de Miguel Angel


Me ignoraba. Estaba ahí, frente a mí, sujentándose los ondulados mechones de la barba con su enorme mano. No se dignaba siquiera a mirarme y sus músculos en tensión me decían que era plenamente consciente de mi presencia. Las piernas, fuertes pilares marmóreos, amenazaban con ponerlo en pie en cualquier momento y esa posibilidad mezclaba el anhelo con el temor.


La expresión de sus vacíos ojos es dura, pero no concuerda con la placidez de sus mejillas y la serenidad de sus labios.
Se hinchan las venas de sus manos y brazos. Quiere salir, contiene el impulso, lo noto. Sujeta las tablas con disimulo, como si en realidad no recordase llevarlas bajo el brazo.

Miro a mi alrededor.

Todos se han ido.

Un ruido seco a mi espalda.

¿Qué... ?

sábado, 19 de enero de 2008

Si vuelves te contaré el secreto

Mónica Gutiérrez es una escritora sensible y dulce. Por sus venas en lugar de sangre corre la música que producen sus dedos sobre el piano. El amor por el jazz que heredó de los suyos está pintado en la firma con que dio por terminada su novela “Si vuelves te contaré el secreto”.

Un día, hace ya unos años, intercambiamos nuestros sueños escritos en papel y recibí aquellas hojas como un tesoro. Rápidamente sentí dentro de mi cerebro la sonoridad de las letras, la música se colaba entre las comas y puntos danzando sobre las historias. La atmósfera que crea su autora me recordó aquellas películas en blanco y negro, que veía de niña y que ahora colecciono, y pude imaginarme a sus protagonistas en aquel “The Club” como si estuviese viéndolos.
Mónica nació para la música, pero su música no se escribe en un pentagrama, sino en papel blanco y su sonido es el de A Foggy Day cantado por Billy Holiday.


Para celebrar la llegada de su novela a las librerías os dejo la entrevista que le hizo Antón Casto en su programa Borradores.



Mónica ha creado también uná página para su novela en la que además de leer la sinopsis y el aviso de lectura de Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, también podréis escuchar parte de la banda sonora que acompañó a la autora durante la creación de la obra.


No, el éxito no se lo deseo a nadie.
Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible
.
Gabriel García Márquez

miércoles, 16 de enero de 2008

... mi vecina

-Hace semanas que no te veo, Paquita
-Es que estoy muy liada, chica
-¿Y eso?
-Mira, estaba hasta las mismísimas narices de no hacer nada para mí
-Es que con los hijos, ya se sabe
-Pues eso se acabó
-¿Los has dado en adopción?
-No seas burra. Me apunté a clases de Yoga
-¡Anda!
-¡No sabes lo que relaja!
-Me lo imagino. Eso de respirar y meditar, respirar y meditar...
-Y más cosas, oye. A ti te iría bien, con tanto estréss
-Ya no tengo edad de hacer el pino. Solo de pensarlo me coge un dolor en las cervicales
-También lo he hecho para conocer gente, no creas
-Ah
-Por ejemplo a la Dolores, una tia coj... estupenda
-Mira qué bien
-Su marido la dejó hace un año para irse con su hermana soltera, la de Dolores ¿eh?. Y ahora quiere volver con ella, a lo visto no era orégano todo el monte
-Espejismos, sólo eso. Ya sabes lo que dice Puncet
-Pues no tengo el gusto
-Dice que el amor es cuestión de simetría. Si tienes una cara simétrica se enamoran de ti sin parar
-Eso está muy bien, pero la cuestión es que a mi amiga Dolores la desgracia la hizo ver la vida de otra manera y ahora sabe muy bien lo que quiere
-¿Vale cualquier desgracia?
-Pues imagino que sí. ¡Tendrías que ver cómo habla la tía, tiene respuestas para todo
Abro los ojos como platos
-Con las dudas que tengo yo sobre cualquier cosa. Mira, sin ir más lejos ayer fui a la clase un poco acongojada
-¿Por qué?
-Discutí con Fermín
-Vaya, lo siento.
-Resulta que tiene una cena con los del trabajo y no podemos ir las mujeres. Y es lo que yo digo, ¿para qué hacen esas cenas? Pues para irse de picos pardos y despotricar de sus mujeres
-Qué va
-Pues se lo conté a mi amiga Dolores y ¿a qué no sabes qué me respondió? Me miró fijamente a los ojos y dijo: "¿Has comido toda tu comida? Entonces, friega el plato"
-¡Mira por dónde! Lo mismo que decía mi madre
-Después de clase nos fuimos a tomar un café para charlar un rato, yo necesitaba profundizar más sobre el tema ¿te importa si fumo?
-Preferiría que no
-Vale. Luego me dijo: "Camina cuando quieras caminar y siéntate cuando te quieras sentar"
Asiento con la cabeza

-Lo que quiere decir es que no debemos hacer nada que no queramos
-Hasta ahí, llego.
-Me levanta mucho el ánimo.
-Me lo imagino, aunque he de decirte que en la realidad no sé yo...
Paquita frunce el ceño ¿será que quiere sentarse?
-Bueno, subo, que a saber lo que estarán haciendo esos monstuos.
-Me alegro de verte, Paquita. Y en cuanto a lo de la cena de tu marido: "si quieres vencer, entonces no luches", que diría tu amiga Dolores.

martes, 8 de enero de 2008

Silencio

Esta cansada de discutir, siempre la misma retahíla. Después de morir su padre, su madre había decidido dejarse ir. Los días se convirtieron en uno y diez años pasaron en un chasquear los dedos.

Siempre animándola a hacer cosas, cosas que a la madre no le interesaban pero que calmarían la conciencia de la hija por ser joven, por tener una vida, por querer un futuro.

Ahora era el fruto quien sustentaba el árbol y de fondo siempre la misma cantinela, -tú tienes a tus hijos y a tu marido que te necesitan-. Mientras prepara la cena para los niños recuerda esas palabras que le suenan a reproche. Quizá porque son ciertas.

Él está de viaje, cosas del trabajo, y mientras las patatas saltan suavemente en la olla, espera su llamada escuchando las noticias. Le dirá que la echa de menos, lo mal que se está fuera de casa y ella le animará diciendo que son sólo cinco días.

La anciana no sale, permanece en casa esperando despertar de la pesadilla que es la soledad. Se acabaron los paseos del brazo de aquel hombre que la había acompañado tanto tiempo. Se acabó la maquinilla de afeitar en el lavabo, ya no más humo de cigarrillo. Se acabó regañarle por dejar comida en el plato, y enfadarse porque no quiere hacer ese viaje del que tantas veces habían hablado. Se fue. No le dio tiempo a despedirse. Más que dejar un hueco lo que dejó fue un agujero negro que tragaba y tragaba todo a su alrededor y a la pobre anciana apenas le quedaba un pequeño rincón, apartado de aquel insaciable monstruo, en el que colocar su sillón. El sillón en el que se sentaba a media tarde frente al televisor esperando que llegara la noche. Los que hablan allí dentro le hacen compañía. Y en el sillón la encontrará la madrugada, dando cabezadas contra el respaldo mullido y frío.


Es su madre y quiere ayudarla, pero no sabe cómo. Se irrita cuando ve que no come bien, no quiere cocinar para ella sola, dice que es demasiado trabajo para nada. Toda su rutina de años ha quedado reducida a levantarse tarde, comer mal y sentarse en un sillón frente al televisor. A esperar.

Tan solo hace dos días que él se fue. Los niños están en la cama y ella aún no ha cenado. Va a la nevera y mira dentro. Se cansa solo de pensar en tener que cocinar, así que decide comer cualquier cosa. Los lunes es el día de aquella serie pero no le apetece verla sola. Se sienta en el sillón, coge un libro y empieza a leer. Mira a su alrededor.

Silencio.

Mira a su alrededor e imagina.

Y comprende.

Silencio.

sábado, 5 de enero de 2008

Carta a sus Majestades de Oriente

Queridos Reyes Magos:

Quiero que sepáis que ya os he perdonado por no traerme la bicicleta a pesar de haberla pedido año tras año y también he superado lo del Nenuco y la Nenuca. Aprendí a ir en bici con la del Fernan que como era de chico no tenía escapatoria y me fui con ella al suelo unas cuantas veces. Mis piernas guardan las marcas. Lo del Nenuco fue más duro porque la Nuri estrenaba cada año sus nuevos complementos y le encantaba enseñármelos. Sin embargo, todo eso no tiene importancia porque gracias a vosotros descubrí que la ilusión estaba dentro de mí y que podía acudir a ella siempre que lo deseara.

Metida en la cama, con la sábana hasta las orejas y los ojos muy apretados, no quería que me pasara como a mi amiga Angelita que se levantó, les vió y ya nunca más volvieron a su casa. Yo me tapaba los oídos para no oír y me quedaba dormida hecha un ovillo hasta que mi hermano venía a despertarme en medio de la noche: “ya han venido”.

A pesar de la edad no dejo nunca de enviaros mi carta y este año no iba a ser la excepción, así que allá van mis peticiones:

1.- Salud, una cosa muy cara cuando no la tienes y en la que no reparas cuando la disfrutas.
2.- Amor. Que me quieran mucho, todo el tiempo y sin descanso (por pedir que no quede)
3.- Una batería para el ordenador, eso de tener un portátil que en realidad se cree un fijo es un mal rollo.
4.- Una habitación propia, con un rinconcito en alguna parte me conformo. De eso sabía mucho Virginia Wolf.
5.- Y lo más importante: TIEMPO y VOLUNTAD. Sin ellos no soy nadie.

Os doy las gracias por ser tan generosos; y comeros los polvorones pero no me dejéis el suelo lleno de migas.

Pd: Lo de pedir Paz para el mundo lo dejo por imposible, pero si podéis hacer algo, aunque sea poquito, no os cortéis.


Y ahora me voy a la cabalgata.
Id pronto a dormir y que se cumplan vuestros deseos, pero pensad bien lo que pedís es muy feo eso de revender los regalos en ebay.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Lista para el Nuevo Año

1
Escribir más
(y mejor, por supuesto)

2
Leer más
(dejándome llevar por mi instinto)

3
Tomar menos café
(dormir es necesario)

4
Ir al gimnasio
(que para algo pago)

5
Aprender inglés
(aunque sea con el Talk to me de las narices)

6
Reír más
(¿más? se van a pensar que estoy loca)

7
No morderme los labios
(eso va a ser lo más difícil)

8
Ver más cine
(aunque sea en casa, que así hay más para elegir)

9
Desengancharme de Internet
(desconectar el wifi, también vale)

10
Querer
(aunque me equivoque)



Y para vosotros




viernes, 21 de diciembre de 2007

Navidad, Navidad, dulce Navidad

Desde chiquitita tuve que escuchar a una de mis hermanas decir que no le gustaba la Navidad. Quizá por eso estoy inmunizada contra comentarios del tipo "es una fiesta comercial" "hay mucha hipocresía" "todo es por el interés" "es una ocasión muy triste por los que ya no están".

Lo confieso: A mí me gusta la Navidad. Me encanta ver las calles iluminadas, las caras de los niños frente a los escaparates. Me gustan los turrones, los polvorones. No, el mazapán, no. Me chifla comprar regalos, pensar en aquellos a los que quiero e imaginar sus caras cuando abran los paquetes.


Me gusta recordar a los que ya no están, pero no con tristeza. Recuerdo las canciones de mi padre con su guitarra, lo mucho que le gustaba la Navidad, tener a todos su hijos alrededor. No encuentro la razón para estar triste.

Estoy con una bronquitis que no me deja ni dormir y me he perdido la cena y el aperitivo del trabajo. Esta tarde estaba yo sentada en mi sillón, con una manta y encontrándome fatal cuando han llamado al timbre. Era Olga, una de mis compañeras y traía en los brazos, cual bebé de nacimiento, dos bandejas del susodicho aperitivo y un regalo. Venía en representación y reconozco que me ha emocionado. Espírtitu navideño, lo llamo yo.

No hay nada de hipocresía en el amor que siento por los míos.

Tampoco la hay en mis deseos para vosotros.


Feliz Navidad
De corazón

Pd: que haya suerte con el sorteo

martes, 18 de diciembre de 2007

Grageas, 100 cuentos breves de todo el mundo

(ilustración de Carlos Nine)

Introducción
Sergio Gaut vel Hartman

CUENTOS

Diez ochenta y seis, Gustavo E. Abrevaya
Anathema sit, Daniel Alcoba
Trenes desaparecidos, Cristian Aliaga
Los chicos crecen, Germán Amatto
El sol (XIX), Esther Andradi
Competencia, Olga Appiani de Linares
El poder de la fe, Martha Argel
S.O.S., Erna Aros Pensa
Lecturas, Márgara Averbach
El deunkoza, Edgar Omar Avilés
Orfeo y Eurídice, la realidad, René Avilés Fabila
Descenso, Luisa Axpe
En un día de verano marciano, amor, Helena Bandeira
Bacon, Carlos Barbarito
Currículum, José Ángel Barrueco
Economía, Sandra Becerril Robledo
Biotopía, Bernardo Fernández (Bef)
El sanador, Antonio Bellomi
Destripe, Alejandro Bentivoglio
Mecanografía, Ricardo Bernal
La Franja, Claudio Biondino
Mariposas, Nuria C. Botey
In pelli veritas, Hélène Calvez
La primera vez, Doris Camarena
Ondina, Abelardo Castillo
Todo lo importante, Antonio J. Cebrián
Las ciudades se levantan, Alberto Chimal
La novela perfecta, Francisco Costantini
El precio de la utopía, Roberto de Sousa Causo
Qué ves cuando me ves, Marcelo Di Lisio
Morir en casa, morir despacio, Marcelo Di Marco
Utopía de la bailarina, Pablo Dobrinin
Primer contacto, Hernán Domínguez Nimo
Ya nadie cree en la magia, Carlos Duarte Cano
Cambio, Miguel Esquirol
Suspensión en el aire I, Jorge Etcheverry
Sueños eléctricos, Santiago Eximeno
Teatro nocturno, Marcial Fernández
Tejiendo hechizos, Ruth Ferriz
Enamorada del muro, Zulma Fraga
La memoria de las piedras, Jacques Fuentealba
Quitamanchas, Adam Gai
La Sirenita, Elvio E. Gandolfo
Puta informática, Rubén García Cebollero
Los cuarenta ladrones, Luisa María García Velasco
El señor Tsé es un optimista, Ezequiel Gaut vel Hartman
Percusión, Eduardo Abel Gimenez
Primer Beso, Pablo Giordano
Títeres sin hilos, Ricardo Germán Giorno
La chica plástica, Manuel Girón
Luciérnagas, Vladimir Hernández
Electrofilia, Juan Diego Incardona
Blowin'in the wind, Sylvia Iparraguirre
Sandra, Tatjana Jambrisak
Cenicienta, Leonardo Killian
El manifiesto oculto, Miguel Ángel López Muñoz
Zona de detención, Marcelo Luján
Previsiones para leer a Julio Cortázar, Ángel Maldonado Acevedo
Satori, Leo Masliah
El escritor, Laura Massolo
La libertad, Víctor Montoya
La presencia, Vicente Muleiro
Amigos en un parque, Juan Pablo Noroña
Teorema, Carlos Orsi Martinho
Olor a tierra mojada, José Vicente Ortuño
El hechizo de Van Gogh, Araceli Otamendi
Paraíso perdido, Gloria Pampillo
Extinciones, Pilar Pedraza
El despegue, Jean-Pierre Planque
Al final del camino, Juan Pomponio
Cómo se salvó la humanidad, Khristo Poshtakov
El paseo, Beatriz Pustilnik
Historia de una santa, Rogelio Ramos Signes
Los espejos enfrentados o el énfasis de vivir secretamente, Nela Rio
Mariposa, Ana Cristina Rodrigues
No quiero ser como ellos, Lady Rojas Benavente
Camina despacio, Antonia Romero
Odín, Paula Ruggeri
La creación del perdón, Luis Saavedra
Hombres de barro al sol, Alejandro Sahoud
Narciso 2050, Angélica Santa Olaya
Virtual, Domingo Santos
Todo lo sólido se desvanece en el aire, Saurio
Tecnogamia, Federico Schaffler
En la ciudad vacía, Lewis Shiner
Pájaros, Ana María Shua
De abandonos, Susana Silvestre
El régimen alimenticio de los caballos, Fernando Sorrentino
La oferta del pecado, Patricia Suárez
Doscientas cincuenta palabras, Verónica Sukaczer
Un trozo de cielo, Susana Szwarc
Escribe, respira, escribe, Gabriel Trujillo Muñoz
Generación espontánea, José Ramón Vila (Txerra)
Uno de misterio, Luisa Valenzuela
Frankfurt, Pablo Valle
Los laberintos, Soledad Véliz Córdoba
Reflexión sobre la carestía de la escritura, Joao Ventura
Revelación, Alicia Zavala Galván
Utópolis, José Luis Zárate
Fracasador, Sergio Gaut vel Hartman


A Sergio Gaut vel Hartman, gracias por haber pensado en mí.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Qué dura es la fama

Hace un par de días me pasé por la página oficial de Arturo Pérez Reverte y estuve leyendo un artículo de su pluma, estilo “desatasca tripas” al que nos tiene acostumbrados.

He de reconocer que aunque me gusta su manera de sacar los colores al personal también me canso si leo muy seguido sus artículos porque se me colapsan los filtros que tengo para la crítica en general.

Del señor Reverte mi obra favorita es La tabla de Flandes. Por aquél entonces era un desconocido para mí y su manera de decir las cosas me resultó tan novedosa que leí aquella novela de un tirón, sin apenas interrupciones.

Pues bien, como decía al principio, hace un par de días me pasé por su página y leí el artículo titulado: Abordajes callejeros y otras situaciones y después, como me ocurre a veces, no pude dejar de pensar en él, me refiero al artículo no al señor Reverte.

Nunca, jamás, he pedido un autógrafo a nadie, ni se me ha ocurrido acercarme a una persona que admiro a decírselo. Creo que me moriría de la vergüenza. Por si acaso, no voy a probarlo, pero reconozco que tengo algo de fetichista. Lo confieso: vi un bolso en un capitulo de las Chicas Gilmore y lo he buscado durante una buena temporada.

Este verano, sin ir más lejos, después de una larga excursión al Lago Negro, en la Ribagorça, cuando ya regresaba al coche, con las piernas rotas, y tan cansada que no me acordaba ni de mi nombre, me crucé con un actor de una serie catalana que seguíamos en casa. Él iba en grupo y comenzaba la marcha. Mi hija y yo nos miramos las dos y nos preguntamos “¿es él?” las dos asentimos y nos dio un poco esa risa tonta que da cuando tienes la sensación de saber algo que nadie más sabe.

No negaré que hay personas a las que conozco por su “palabra” con las que me encantaría pasar un buen rato. Una tarde de charla con Jostein Gaarder, una comida con Amy Tan, un paseo por las Ramblas con Manolo García o, ¿por qué no? un café con Arturo Pérez Reverte.

Al señor Reverte le conozco como escritor y está en sus libros. Al otro, al que le gusta pasear, subir en globo, o lo que sea que le guste hacer, a ese no he tenido el gusto de que me lo hayan presentado y, por lo tanto, si me lo encuentro en un café intentaré ser discreta y que no se percate cuando le dé un toque a mi pareja por debajo de la mesa al tiempo que señalo con la mirada…
…mientras intento no imaginarlo en la precaria situación que narra en su artículo, no vaya a ser que no pueda contener la risa.
Perdón.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Peso cero


Miguel Sanfeliu ha tenido la deferencia de leer mi novela y después se ha tomado la molestia de hacer una entrada en su blog sobre ella.
Gracias Miguel.

También Mónica Gutiérrez Sancho ha tenido la gentileza de hacer un post sobre mi novela.
Gracias Mónica

miércoles, 5 de diciembre de 2007

La vida

Tiene la sensación de que no va a ningún sitio.
Derrotada.
Hundida.
No la ha vencido ningún monstruo salido de debajo de su cama.
Al menos no uno al que pueda tenerle miedo.
Es la angustia y la certeza quien la ha vencido.
La seguridad, la comodidad, la falta de alicientes.
La vida.
Es verse en el espejo.
No reconocerse.
Sentirse otra.
Ya no hay sufrimiento.
No hay dudas.
Solo un día.
Uno tras otro.
El mismo.
Y delante el infinito.
Porque no hay final mientras viva.
Y cuando no viva no habrá nada.
El infinito.

Le cuesta respirar.
No son los pulmones.
Es la conciencia.
La certeza de saber que se acaba.
Se le va entre los dedos.
La ve caer a sus pies.
Todos los días.
Uno tras otro.
La vida.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

¡Qué tarde la de aquel día!

Ayer fue uno de esos días que gustan de recordar cuando pasa el tiempo. Siempre he sido mujer de placeres pequeños. Me reconforta el olor del café recién hecho, el frío en la cara con el cuerpo calentito, un encuentro fortuito con algún antiguo amigo…

Ayer tenía que ir a Barcelona, vivo en un pueblo del extrarradio y tenía asuntos que resolver en el centro. Una vez libre de obligaciones me encontré en pleno Paseo de Gracia, sola y ociosa.

La tarde pasa rápida y la noche se acerca. Camino Paseo abajo, el frescor en la cara y algunas luces de Navidad en las tiendas.

Para los que conocéis Barcelona ya sabéis que Paseo de Gracia es una avenida especialmente hermosa con edificios antiguos y grandes aceras repletas de escaparates, luces, terrazas y turistas.

Hacia abajo porque vengo de lo más alto, no puedo evitar sonreírme a mí misma unas cuantas veces. A lo mejor nos cruzamos sin saberlo.

Entro aquí y allí y por fin me detengo.
Es La Casa del libro, con su entrada atípica y su mundo subterráneo.
Libros y más libros.
Libros de todos los géneros.
Libros de gente que escribe.
Como yo, me digo.
Sin comparaciones, con admiración y humildad.
Como el que entra en un santuario.
Allí no hay santo pero hay mucha, mucha fe.


sábado, 24 de noviembre de 2007

25 de Noviembre

Día Internacional de la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer
2007
21.11. Acuchillada
19.11. Apuñalada
18.11. Acuchillada
11.11. Apuñalada
03.11. Estrangulada
29.10. A golpes
23.10. Degollada
20.10. Apuñalada
15.10. Asfixiada
09.10. Degollada
18.09. A golpes
17.09. Degollada
15.09. Acuchillada
14.09. Por los golpes
08.09. Apuñalada
27.08. Acuchillada
25.08. Acuchillada
23.08. A martillazos
20.08. Apuñalada
12.08. Apuñalada
09.08. A golpes
06.08. Por disparo
31.07. Acuchillada
29.07. Acuchillada
19.07. Apuñalada
18.07. Estrangulada
15.07. Apuñalada
11.07. Degollada
10.07. Apuñalada
28.06. Acuchillada
23.06. A golpes
21.06. A golpes
17.06. Apuñalada
17.06. Apuñalada
15.06. Apuñalada
12.06. A martillazos
10.06. Acuchillada
04.06. Acuchillada
02.06. Apuñalada
01.06. Apuñalada
31.05. Por disparo
30.05. A golpes
28.05. Apuñalada
20.05. Apuñalada
07.05. Por disparo
07.05. Apuñalada
05.05. Apuñalada
21.04. A golpes
19.04. Estrangulada
16.04. Apuñalada
15.04. A golpes
27.03. Degollada
24.03. Acuchillada
23.03. Apuñalada
03.03. Estrangulada
26.02. Quemada
26.02. Estrangulada
19.02. Apuñalada
14.02. Apuñalada
14.02. Apuñalada
07.02. Apuñalada
01.02. Apuñalada
01.02. Acuchillada
29.01. Por disparo
27.01. Apuñalada
21.01. Apuñalada
11.01. Por disparo

En el arte como en el amor
la ternura es lo que da la fuerza
(Oscar WILDE)

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Anika entre libros

Por si es de vuestro interés Anika ha tenido la gentileza de publicar en su revista una crítica sobre mi novela Peso cero y una entrevista, ambas de la pluma de Rosa Ribas. También he tenido la osadía de participar en su web en la sección"

Desde aquí quiero dar las gracias a las dos, a Anika por proponérmelo y a Rosa Ribas por el trabajo que se tomó.

En las fotos están los enlaces.




domingo, 4 de noviembre de 2007

My name is...




Mi nombre es Luka
Vivo en el segundo piso
Vivo encima de tu casa
Sí, creo que me has visto antes

Si oyes algo de madrugada
algúna clase de jaleo, alguna clase de pelea
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó

Creo que soy un poco torpe
Intentaré no hablar tan alto
Quizás estoy algo loco
Intentaré no ser soberbio

Sólo te golpean hasta que lloras
Y después de eso, no preguntas por qué
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más

Sí, creo que estoy bien
Me golpeé con la puerta otra vez
Bueno, si preguntas es lo que diré
Y también eso de “no es asunto tuyo”

Imagino que me gustaría estar solo
Sin nada roto, sin nada golpeado
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy

Mi nombre es Luka...

-Luka-
Suzanne Vega

jueves, 25 de octubre de 2007

Los sueños incompletos


La vejez no está de moda, para qué nos vamos a engañar. 4600 años, son muchos años y algunos creerán que ya ha vivido bastante entre nosotros.

Hace mucho, mucho tiempo (bueno, no tanto) tuve la oportunidad de realizar el viaje que tanto había soñado. Era una de esas promesas que uno se hace a sí mismo y que algunas veces se llegan a realizar. Me empapé de cultura e historia egipcia, leí y leí sin descanso, grabé en mi cerebro cada piedra que quería visitar, cada paso que quería dar. Sobre todo, me interesaba el Valle de los Reyes y el de las Reinas; me vi a mi misma caminado por la rampa del Templo de Hatsepsut tantas veces que era como si pensase en un regreso.

Cuando pisé el suelo de El Cairo tuve la sensación de que incluso mi corazón latía más despacio, era como si hubiese retrocedido en el tiempo. La ciudad moderna es un desastre, es cierto, pero se le perdona porque conserva en sus entrañas la historia de miles de años arrastrada por ruedas de carro.

Desde el segundo día, uno tras otro, todos mis compañeros de viaje iban cayendo en un perfecto "efecto dominó" producido por el temido "cólico" del que tanto nos habían avisado. No bebáis agua, no comáis fruta, no os expongáis al sol.
La primera noche en El Cairo, M.A. y yo nos fuimos con el guía a recorrer la ciudad y entramos en un bar donde nos bebimos un zumo de fresa delicioso. ¿Alguien no sabe que el zumo lleva agua?

Después vino el crucero por el Nilo. Agua, no bebimos más que embotellada, pero la sopa... ¿Y las naranjas? ¿Cómo resistirse a aquellas naranjas? Las más dulces que he comido jamás.

Me pasé todo el crucero hablando a todo aquél que me quisiera escuchar sobre las maravillas del Valle de los Reyes -si Modesto cayera en este blog seguro que me recordaría-.

El viaje estaba llegando a su fin, quedaban un par de días para regresar a la realidad.

Aquella noche, él empezó a encontrarse mal. No cenó. Se retorcía con unos dolores terribles, los vómitos y la diarrea lo dejaron postrado en la cama. Sé exactamente cómo se sentía porque igual me sentí yo, seis horas después.

Apenas oí el barullo de los que salían de excursión hacia El Valle, me encontraba en una semi inconsciencia absurda y desesperante.

Cuando me recuperé y pude salir del camarote ya habían regresado. Modesto vino a recibirme: "No sé si decírtelo. Tenías toda la razón, ha sido lo mejor del viaje..."

Me puse a llorar de rabia, y he de reconocer que la visita a la pirámide escalonada ya no fue lo mismo. Él me consolaba diciendo que eso había ocurrido para que volviese. Sí, cómo Pompeya cuando fui a Italia.

Hay algo en mis viajes que parece ser obra de una mano tenebrosa. Si yo fuese el personaje de una de mis novelas sería más benevolente... o no.

En fin, todo esto viene a que he leído en "La Vanguardia" que la Esfinge se hunde:

Las aguas subterráneas están emergiendo formando amenazantes charcos alrededor del monumento"

A ella sí la vi. La recuerdo bien, erguida e indiferente ante tanto curioso.
Y he tenido la sensación de que "alguien" me recordaba una cita pendiente.



lunes, 22 de octubre de 2007

En la variedad...

Rosa Ribas acaba de publicar su segunda novela: Entre dos aguas

"La comisaria Cornelio Weber-Tejedor, de padre alemán y madre española, investiga la muerte de Marcelino Soto. Todos en la comunidad española de Francfort afirman que era una bellísima persona. Entonces, ¿quién podría haber arrojado su cuerpo al río después de asesinarlo?"

También quiero hablaros de José M. Gamboa y su Biblioteca del destino, una novela que combina la fantasía, la magia y terror con algunas dosis de realismo y unos cuantos momentos de excitante sexualidad.


Etreum: La biblioteca del destino

"En Vigilia, un sacerdote huye a consecuencia de la ira de un pueblo que lo acusa de varios asesinatos.
En La Ciudad, una bestia siembra el pánico.
En Artelke, el odio entre dos familias desemboca en trágicas consecuencias.
Y detrás de todo, una oscura presencia.
¿Por qué fue destruido el Antiguo Mundo? ¿Quién es el Hombre Oscuro? ¿Quién rige el destino de los habitantes del Nuevo Mundo? protagonistas."

martes, 16 de octubre de 2007

Yo también

Sí, yo también quiero que gane Alonso.
Ya, ya sé que dicen que es antipático.
Sí también sé que hay quien cree que es impertinente.
Y pedante (que se lo pregunten a Hamilton).

Yo, la verdad es que no le conozco personalmente y tampoco me importa mucho de qué color son sus calcetines.

Hay quien no quiere conocer la vida de su escritor favorito porque teme que eso haga que deje de serlo. A mí nunca me ha afectado. De hecho mi actriz favorita es Bette Davis y su personalidad no era un ejemplo de generosidad y bondades, precisamente.

Dicho esto, repito, yo también quiero que gane Alonso. Eso sí, sin que le ayuden con gruas, ni empujando, ni fastidiando la presión de las ruedas de nadie... ¿eh?
Je, je