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martes, 1 de mayo de 2012

Ilusiones del pasado


Nació en Côte-Saint-André, Francia, el 11 de diciembre de 1803, su destino era ser médico como su padre, pero el que tiene unos años sabe que sobre el destino impera el deseo. Héctor era un joven sensible, capaz de sentir en su piel la emoción más intensa tras una simple lectura o al escuchar una pieza de su admirado Beethoven. De la mano del compositor checo Anton Reicha, Berlioz entra en el mundo de la música y se despide para siempre del Vademécum.

La primera vez que escuché la Sinfonía Fantástica, hace ya más de veinticinco años, me estremecí toda yo, pero ¿quién era este Berlioz del que no había oído hablar? Todo el mundo conoce a Mozart, a Beethoven, pero ¿quién conoce a Héctor Berlioz? Por aquel entonces yo tenía mis manos pegadas a un piano que no era mío y sentía fluir de mi pecho todas las emociones que cabían en él, que no eran pocas, escuchando una música que me había sido negada. Berlioz fue un descubrimiento fortuito, una llamada desde algún lugar que no se localiza en ningún mapa.

Berlioz es el compositor más romántico, su instrumento era la orquesta a la que dominaba como ningún otro. Tuvo la revolucionaria idea de crear un libreto para sus obras, una historia que se explicaba con música en la que cada personaje tenía un tema constante, un leitmotiv. Para componer la Sinfonía Fantástica (1830), subtitulada: Episodios de la vida de un artista, se inspiró en la actriz irlandesa Harriet Smithson, de la que estaba profundamente enamorado, y en él mismo; se podría decir, por tanto, que se trata de una obra autobiográfica. La conoció una noche en que asistió a la representación de Hamlet. Aquella noche se enamoró dos veces, una de Shakespeare al que dedicó tres piezas de sus composiciones y la otra de la actriz que representaba a Ofelia, a la que amó platónicamente durante dos años (ni la actriz hablaba francés ni el compositor, inglés).


«sólo puedo comparar el efecto que me produjo su talento y su genio dramático tanto en mi alma como en mi corazón, con una especie de conmoción producto de este poeta. Me es imposible decir más…»
Fue un músico independiente, que no encontraba un lugar entre sus iguales, buscaba trasmitir un mensaje emocional: “conmover a los hombres inteligentes”. Se sentía identificado con el romanticismo y era amigo de Alejandro Dumas, Victor Hubo y Honore Balzac. Théophile Gautier escribió: Héctor Berlioz, Victor Hugo y Delacroix, forman la Santísima Trinidad del arte romántico. En cambio, algunos de sus colegas de profesión no se privaron de mofarse de él, como Rossini cuando sentenció: “Existe la buena música, la mala música… y luego la de Berlioz”.

Después de ganar en 1830, el Premio de Roma, la beca más importante del mundo de la música, pasó dos años en aquella ciudad. Aquella fue una época triste para el artista que no quería marcharse cuando empezaba a ser reconocido en París, después del éxito de su Sinfonía Fantástica. A su regreso, y tras reanudar su relación con la actriz irlandesa, se cumplió uno de sus mayores sueños, Harriet Smithson accedió a casarse con él. Héctor trabajó sin descanso, compuso varias obras maestras que, a pesar de su originalidad, no llegaban al público. No ganaba suficiente dinero y tuvo que ponerse a trabajar como crítico en una revista musical y también como bibliotecario en el conservatorio. El matrimonio se resintió, tenían discusiones constantes y la pasión del compositor por la artista se desvaneció. Durante una gira por Europa conoció a la cantante Marie Recio de la que se enamoró y, después de separarse de Harriet, vivió con ella el resto de su vida.

En 1856 comenzó a componer Los Troyanos, una adaptación del la Eneida de Virgilio. Su estreno en París fue un fracaso del que el compositor nunca se recuperó. La amargura de no ser justamente valorado por sus compatriotas, las enfermedades que llegaron con los años, la muerte de muchos amigos, incluida la de su padre, la de Harriet, un hijo de ambos y la más dolorosa, la de Marie Recio, le sumió en una profunda depresión. Murió en París el 8 de marzo de 1869, a los 66 años y fue enterrado en el cementerio de Montmartre.

"Consumo más aburrimiento en una hora que antes en un día. Bebo el tiempo como los patos mastican el agua para encontrar algo con qué vivir, y sólo encuentro algunos míseros insectos"
Berlioz fue muy valorado en Rusia, Nikolái Rimski-Kórsakov asistió como estudiante a los conciertos que Berlioz ofreció en Moscú y Tchaicowski no disimuló la influencia del compositor en su propia obra. También en Europa, Mahler y Strauss le estudiaron con atención. Sin embargo, nunca fue profeta en su tierra, en 2003 se cumplía el bicentenario de su nacimiento y hubo una propuesta para llevar sus restos al panteón francés junto a su amigo Alejandro Dumas, pero Jacques Chirac se opuso.



"Yo soy..... esperanza del pasado, ilusiones del pasado, concepciones elevadas y pensamientos profundos del pasado."


sábado, 20 de noviembre de 2010

Señoras y señores con ustedes: Mike Tompkins

Mike Tompkins es un jovencisimo ingeniero de producción que domina la posproducción como si hubiese comido con ella desde los doce años(tiene veintipico). Me ha dejado boquiabierta y pensando que si todavía queda gente así por el mundo, es que aún hay esperanza. Por cierto, es de Ontario.





domingo, 10 de febrero de 2008

Amy Winehouse

Siento que se drogue... si se droga.
Siento que "tenga un poquito de anorexia y un poquito de bulimia" según dijo ella misma en una entrevista, después de bajar seis tallas.
Siento que le falte algún diente... ¿y a quién no?
Siento si su vida es tan dramática como cuenta su madre.

Lo que realmente me interesa de Amy Winehouse es su voz y el "angel" que tiene cuando canta. Lo otro formará parte de su historia, esa historia que dará para muchas biografías, diarios y programas de televisión.

En video



En directo


Hay quien dice que las mejores voces del jazz eran aquella que venían cargadas de sufrimiento y que da lo mismo si el sufrimiento lo causan otros o uno mismo. También se ha dicho eso de los poetas y los escritores del romanticismo.

En fin, Amy Winehouse me gusta muchísimo.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Debussy

Claude Debussy nació en Francia el 22 de agosto de 1862. Compuso el Preludio a la Siesta de un Fauno en 1894, a los 32 años, y se basó para ello en un poema del escritor simbolista Stéphane Mallarmé. En 1905 rescató de La Suite bergamasque (1890) el célebre Claro de luna .

Su música fue precursora de lo que sería la música moderna. Sus composiciones generan una ensoñación en quien la escucha, notas que crean las imágenes de un cuadro impresionista. Nos hace creer que es posible la improvisación en una pieza clásica.

Debussy es a la música lo que Van Gogh a la pintura.





"Ver nacer el día es más útil que escuchar una sinfonía. No hay que escuchar los consejos de nadie, sino solo del viento, que narra la historia del mundo".
Claude Debussy

domingo, 4 de noviembre de 2007

My name is...




Mi nombre es Luka
Vivo en el segundo piso
Vivo encima de tu casa
Sí, creo que me has visto antes

Si oyes algo de madrugada
algúna clase de jaleo, alguna clase de pelea
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó

Creo que soy un poco torpe
Intentaré no hablar tan alto
Quizás estoy algo loco
Intentaré no ser soberbio

Sólo te golpean hasta que lloras
Y después de eso, no preguntas por qué
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más

Sí, creo que estoy bien
Me golpeé con la puerta otra vez
Bueno, si preguntas es lo que diré
Y también eso de “no es asunto tuyo”

Imagino que me gustaría estar solo
Sin nada roto, sin nada golpeado
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy

Mi nombre es Luka...

-Luka-
Suzanne Vega

martes, 11 de septiembre de 2007

Mañana empiezan las clases

Será miércoles, lo sé, pero, además, empiezan las clases. Que si los libros sin forrar, que si me llevo esta libreta, que si dónde están los lápices nuevos. Que qué pocas ganas, qué vaya rollo...

Ellos están de los nervios y nosotros mirando al cielo y diciendo por lo bajini ¡por fin, por fin! vuelta a la normalidad, al aburrimiento contenido, al poco tiempo libre bien aprovechado.

Escuchas a los mayores que te dicen que la juventud de hoy en día no vale para nada, que no tienen ilusiones, que no están motivados, que no les gusta trabajar...

Tú suspiras y piensas ¿será verdad? ¿No era eso lo que decía mi abuela? (que en paz esté).

Y entonces descubro esto y me entra un calorcito por todo el cuerpo, es que no me aguanto la sonrisa. Abrid bien los oídos

Canon de Pachelbel




El verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi



Y pienso: "si existen chicos como este, al que llaman Funtwo, todo es posible".





Se trata de Jeong-Hyun Lim un estudiante coreano. La versión que le ha hecho famoso fue compuesta por Jerry C., otro joven que toca en una banda.



¿Quién sabe? Quizá el vecino ese con el que te cruzas por la mañana cuando va camino del Instituto con cara de sueño y pocas ganas, al regresar por la tarde se mete en su habitación, enchufa su guitarra al amplificador y entonces se saca un pedacito de cielo de entre los dedos.


domingo, 9 de septiembre de 2007

Una furtiva lágrima

No puedo escuchar esta canción sin que se me escape una furtiva lágima. Es su voz, lo sé, tiene... tenía un timbre que conectaba directamente con la fibra que hace latir mi corazón. Se ha ido y aún me parece escucharle en las hojas mecidas por el viento.
Arrivederci, Luciano


Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò,
quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vo?
Che più cercando io vo?

M'ama, sì, m'ama, lo vedo, lo vedo!

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco ai suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir!


Cielo, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah! Cielo, si può, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir...
Si può morir d'amor!

domingo, 10 de junio de 2007

Nessun dorma - Que nadie duerma

La princesa Turandot no quiere casarse, pero sabe que no podrá retrasar ese hecho mucho tiempo, así que ingenia un plan en el que se cree segura. Decreta, por ley, que sólo aceptará al Príncipe Real que sea capaz de resolver sus tres adivinanzas.

Para disuadir a sus posibles pretendientes pone como condición que todo aquél que lo intente y fracase, morirá. Con ello el reinado de la princesa se ve alimentado por un río de sangre ya que su belleza conquista a todo aquél que la mira.

El príncipe desconocido, cae también en esa trampa y tocando tres veces el gong repite el nombre de Turandot comprometiéndose a vencer o morir.

La princesa le somete al reto y le propone las tres adivinanzas ante las que el príncipe dispone las respuestas correctas. El juramento obliga a Turandot a aceptar su derrota pero ella no quiere y le contesta con desprecio si será capaz de obligarla. El principe no la quiere por la fuerza así que le da la oportunidad de desprenderse de su compromiso: si descubre su nombre antes de que llegue el día, él morirá.

El príncipe está en el jardín y a lo lejos se oye a los heraldos proclamar una nueva orden de Turandot: "Nessun dorma" (Que nadie duerma) hasta que el nombre del príncipe haya sido descubierto, bajo pena de muerte.

El príncipe recoge esas palabras y canta:



Este es un fragmento de la Opera de Giacomo Puccini (1858 – 1924), "Turandot", en la voz de Pavarotti. No soy muy entendida en ópera, la verdad, conozco está y un par más, pero he de confesar que el aria "Nessun dorma" es capaz de entrarme hasta las entrañas, no puedo escucharla sin derramar alguna lágrima. Hay algunas piezas de música con las que me ocurre esto, no sé si será la vibración de los instrumentos, la voz del cantante, lo que yo imagino en mi cabeza o, simplemente, una reacción química en mis neuronas, pero algunas piezas musicales me tocan la fibra. Entre ellas, esta aria de Puccini.

No os cuento como termina la historia, os animo a descubrirlo por vosotros mismos con el libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni.

Giacomo Puccini, en un gesto artístico de primera magnitud, murió dejándola inacabada y Franco Alfano, valiéndose de los esbozos que dejó el maestro, fue el encargado de terminarla con su música.