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domingo, 12 de noviembre de 2017

El síndrome de "Superwoman", nuevo mal de la mujer moderna.

Te levantas a las seis de la mañana. Necesitas tiempo para ducharte, estirarte el cabello, maquillarte... Después, preparas el desayuno: café recién hecho (ya sabes que a tu consorte no le gusta recalentado), tostadas y el Colacao de los niños.

Antes de despertarles te pones los tacones y bajas a por el pan. No puedes enviar a los muchachos al colegio con un bocata de pan duro. La panadera te dice que estás estupenda como siempre y te da las dos barras de cada día. En el fondo piensa que eres una pija insoportable, que vives mejor que la Reina y que la miras por encima del hombro. ¡Si ella supiera!

De vuelta a casa, levantas las persianas. Primero la de tu marido, que es un cielo cuando duerme, pero se transforma en un león marino al despertarse. Ruge, muge y emite todo tipo de sonidos ininteligibles en tono de lamento, insistiendo, como cada día, en que no hay derecho a la vida que lleva. Después les toca a los niños esos angelitos que ayer provocaron de nuevo ese molesto tic bajo tu ojo, cuando se dijeron mutuamente una larga ristra de insultos que ni siquiera sabías que sabían. Les despiertas con besos y arrumacos, les haces cosquillas y les ordenas que se levanten y vayan a desayunar.

Has de estar al día de los nuevos avances científicos y sus aplicaciones domésticas o dietéticas. Has de conocer los alimentos adecuados a cada edad y la frecuencia en que deben tomarlos. Sabrás que tus hijos necesitan un mínimo de medio litro de leche diario (mejor 750 cc) y que no deben ir a clase con el estómago vacío. Para almorzar, un buen bocata. Nada de esas pastitas que anuncian en televisión esos chicos y chicas estupendos y felices que ven tus hijos mientras toman su Cola Cao. Esas perjudican su salud, y tú te preguntas: y entonces ¿por qué las hacen?
No te lo preguntes.

Recoge la cocina y a los niños, despídete de tu maridito y rápidamente: al coche. Tienes el tiempo justo para dejarlos en la puerta del cole una hora antes de que empiecen las clases, porque si no, no llegas a tu trabajo que, curiosamente, comienza a la misma hora que el colegio. Menos mal que está el servicio de acogida del centro escolar (previo pago, claro).

Una intensa mañana de trabajo subida en tus tacones, que a tu jefe le gusta dar buena imagen. ¡Se los podía poner él! (piensas tú).
No pienses.

Haces jornada intensiva porque si no, no llegas a recoger a los niños a las 16:30h. después de comerte un sándwich o una ensalada (hay que mantener la línea). El mayor hace Jockey y el pequeño Kárate, apenas tienes tiempo de llegar a los dos sitios. Mira que intentaste convencerles de que si hacían lo mismo sería mejor para todos. Quizá ese fue el error: hacerles saber que así colaboraban.

Tienes tres cuartos de hora para poner la lavadora y recoger las gafas de tu marido. Después vuelves a por los niños y a casita, justo a tiempo para preparar la merienda, asegurándote de que el bocata no sea de lo mismo que por la mañana. Te preparas un café, aunque sabes que te va fatal para la celulitis, y te acuerdas de que el fin de semana tienes una liposucción. Ya son cuarenta años y tu cuerpo necesita un buen repaso, de los que te hacen si llevas el monedero a reventar de billetes.

Lo de la lipo lo decidiste cuando viste a tu marido mirar de arriba a abajo a una jovencita en la puerta del cine. No es que te preocupe que te ponga los cuernos, tú eres una mujer de hoy y estás preparada para afrontar cualquier situación, pero te diste cuenta de que empezabas a dejar de ser perfecta y para eso no estás preparada.

No te olvides de la secadora, que la ropa se estropea si la dejas mucho rato mojada. Terminas de planchar y abres la nevera para hacer la cena. Los niños no deben ir a dormir tarde, es malo para su rendimiento escolar. La camiseta del pequeño tiene una mancha de aceite. Es su preferida, no puedes dejarla así hasta mañana.

Por la noche, cuando te vas a la cama, tu esposo se queja de que eres una reprimida, que nunca te apetece cuando él tiene ganas. No entiende por qué estás siempre tan cansada, tienes jaqueca, mareos y no puedes dormir a pesar de insistir en que estas destrozada. Trabajas mucho menos que él, que llega cada día a las 9:00h.


Te has convertido en una Superwoman, que traducido al castellano sería algo así como: una ingenua sin perspectiva que cree poder ocupar el lugar que durante siglos ocupó el hombre, sin abandonar el suyo.

martes, 1 de mayo de 2012

Ilusiones del pasado


Nació en Côte-Saint-André, Francia, el 11 de diciembre de 1803, su destino era ser médico como su padre, pero el que tiene unos años sabe que sobre el destino impera el deseo. Héctor era un joven sensible, capaz de sentir en su piel la emoción más intensa tras una simple lectura o al escuchar una pieza de su admirado Beethoven. De la mano del compositor checo Anton Reicha, Berlioz entra en el mundo de la música y se despide para siempre del Vademécum.

La primera vez que escuché la Sinfonía Fantástica, hace ya más de veinticinco años, me estremecí toda yo, pero ¿quién era este Berlioz del que no había oído hablar? Todo el mundo conoce a Mozart, a Beethoven, pero ¿quién conoce a Héctor Berlioz? Por aquel entonces yo tenía mis manos pegadas a un piano que no era mío y sentía fluir de mi pecho todas las emociones que cabían en él, que no eran pocas, escuchando una música que me había sido negada. Berlioz fue un descubrimiento fortuito, una llamada desde algún lugar que no se localiza en ningún mapa.

Berlioz es el compositor más romántico, su instrumento era la orquesta a la que dominaba como ningún otro. Tuvo la revolucionaria idea de crear un libreto para sus obras, una historia que se explicaba con música en la que cada personaje tenía un tema constante, un leitmotiv. Para componer la Sinfonía Fantástica (1830), subtitulada: Episodios de la vida de un artista, se inspiró en la actriz irlandesa Harriet Smithson, de la que estaba profundamente enamorado, y en él mismo; se podría decir, por tanto, que se trata de una obra autobiográfica. La conoció una noche en que asistió a la representación de Hamlet. Aquella noche se enamoró dos veces, una de Shakespeare al que dedicó tres piezas de sus composiciones y la otra de la actriz que representaba a Ofelia, a la que amó platónicamente durante dos años (ni la actriz hablaba francés ni el compositor, inglés).


«sólo puedo comparar el efecto que me produjo su talento y su genio dramático tanto en mi alma como en mi corazón, con una especie de conmoción producto de este poeta. Me es imposible decir más…»
Fue un músico independiente, que no encontraba un lugar entre sus iguales, buscaba trasmitir un mensaje emocional: “conmover a los hombres inteligentes”. Se sentía identificado con el romanticismo y era amigo de Alejandro Dumas, Victor Hubo y Honore Balzac. Théophile Gautier escribió: Héctor Berlioz, Victor Hugo y Delacroix, forman la Santísima Trinidad del arte romántico. En cambio, algunos de sus colegas de profesión no se privaron de mofarse de él, como Rossini cuando sentenció: “Existe la buena música, la mala música… y luego la de Berlioz”.

Después de ganar en 1830, el Premio de Roma, la beca más importante del mundo de la música, pasó dos años en aquella ciudad. Aquella fue una época triste para el artista que no quería marcharse cuando empezaba a ser reconocido en París, después del éxito de su Sinfonía Fantástica. A su regreso, y tras reanudar su relación con la actriz irlandesa, se cumplió uno de sus mayores sueños, Harriet Smithson accedió a casarse con él. Héctor trabajó sin descanso, compuso varias obras maestras que, a pesar de su originalidad, no llegaban al público. No ganaba suficiente dinero y tuvo que ponerse a trabajar como crítico en una revista musical y también como bibliotecario en el conservatorio. El matrimonio se resintió, tenían discusiones constantes y la pasión del compositor por la artista se desvaneció. Durante una gira por Europa conoció a la cantante Marie Recio de la que se enamoró y, después de separarse de Harriet, vivió con ella el resto de su vida.

En 1856 comenzó a componer Los Troyanos, una adaptación del la Eneida de Virgilio. Su estreno en París fue un fracaso del que el compositor nunca se recuperó. La amargura de no ser justamente valorado por sus compatriotas, las enfermedades que llegaron con los años, la muerte de muchos amigos, incluida la de su padre, la de Harriet, un hijo de ambos y la más dolorosa, la de Marie Recio, le sumió en una profunda depresión. Murió en París el 8 de marzo de 1869, a los 66 años y fue enterrado en el cementerio de Montmartre.

"Consumo más aburrimiento en una hora que antes en un día. Bebo el tiempo como los patos mastican el agua para encontrar algo con qué vivir, y sólo encuentro algunos míseros insectos"
Berlioz fue muy valorado en Rusia, Nikolái Rimski-Kórsakov asistió como estudiante a los conciertos que Berlioz ofreció en Moscú y Tchaicowski no disimuló la influencia del compositor en su propia obra. También en Europa, Mahler y Strauss le estudiaron con atención. Sin embargo, nunca fue profeta en su tierra, en 2003 se cumplía el bicentenario de su nacimiento y hubo una propuesta para llevar sus restos al panteón francés junto a su amigo Alejandro Dumas, pero Jacques Chirac se opuso.



"Yo soy..... esperanza del pasado, ilusiones del pasado, concepciones elevadas y pensamientos profundos del pasado."


martes, 25 de octubre de 2011

Ipad o Ebook

Comparar un ebook con un ipad es como comparar una calculadora con un ordenador. Si lo que quieres es un dispositivo de lectura, entonces ¿para qué comprar un ipad? Es mucho más caro, pesa más y tiene un montón de distracciones.

La pantalla del ebook es de tinta electrónica, mientras que el ipad tiene una pantalla LED. Esto significa que cuando lees en un ebook tienes la sensación de estar leyendo un libro en papel, puedes leer en el exterior , pero no puedes leer a oscuras.

El consumo de batería también dista mucho de un dispositivo a otro. La del  ebook aguanta mucho más tiempo, puede durar semanas, una vez cargado.

El peso, un ebook pesa menos de 300gr, mientras que un ipad llega casi a los 700gr.

Hasta aquí las excelencias del ebook. Estaréis de acuerdo conmigo en que no es una herramienta que haya que descartar así, de un manotazo. Sobre todo aquellos a los que os gusta leer y lo hacéis con avidez (véase Carmen y amig@s).

Y así llegamos al ipad. Olvidaros de todo lo que os he dicho sobre ebooks porque esto es otra cosa. El ipad es algo así como llevarte tu escritorio por ahí, de paseo. Puedes usarlo en el tren camino al trabajo, en el sofá de casa, a la hora del desayuno cuando te dejan solo, en la sala de espera del dentista o en la cama antes de dormir.

Ya sabes dónde usarlo, ahora veamos para qué.

Puedes ver tu correo, pasearte por internet y leer el periódico. Y también puedes leer libros en formato epub con la aplicación imprescindible ibooks. ¿Te imaginas llevar tu biblioteca allá donde vayas y que pese tan solo 700gr?

Yo lo utilizo también para revisar mi novela, después de dejarla reposar un tiempo. Hacerlo en el ipad me permite poder navegar  (visitar a la RAE,por ejemplo), tomar notas, y resaltar párrafos.


Tiene numerosas aplicaciones muy útiles, muchas de ellas gratuitas. Por ejemplo Dropbox con el que puedes sincronizar tu dispositivo con tu ordenador y tener a mano todos tus documentos, olvidándote de los usb.

A parte de eso tu música, videos y fotos te acompañan allá donde vayas y puedes almacenar tantos ebooks como seas capaz de leer.

Su pantalla de 9,7  te permite ver videos con mucha calidad (yo lo utilizo para ver series en inglés).

En fin, no puedo negar que no es perfecto: reflejos en su pantalla LED,  aplicaciones adictivas, el peso...

Si tan solo buscáis una plataforma para leer libros, estáis buscando un ebook. Si lo que queréis es poder llevaros vuestras cosas con vosotros, el ipad es perfecto.

Mi Ipad y yo hemos creado un vínculo muy especial, pero es que eso no tiene mucho mérito porque soy de esas personas que le cogen cariño a las cosas.

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Qué pasa con los libros?


Yo he sido compradora compulsiva de libros desde siempre. Bueno, desde siempre no, desde que tuve dinero para poder comprarlos. Esto me llevó a ser la más generosa regaladora de libros, he regalado libros a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo ¡incluso a los vecinos!
Porque comprar un libro no es garantía de que te guste ¿y qué haces con miles de títulos ocupando espacio en tu pequeño habitáculo? (siempre será pequeño pasado un número indeterminado de tomos), pues o los vendes en ebay o los regalas.
Así que un día me senté delante de mi conciencia y mantuvimos una animada charla en la que llegamos juntas a la misma conclusión: ¡esto se tiene que acabar!

Empecé a darle vueltas al tema y descubrí la solución: los ebooks.
Son mucho más baratos –en Amazón, por 5€ puedes tener La Búsqueda, de Blanca Miosi-, puedes acumular los que quieras sin que te echen de casa y te permite seleccionar la biblioteca en papel que deseas construir.

Porque, no voy a engañaros, el libro en papel tiene un componente demasiado seductor para mí. Al final, si una obra me gusta necesito poder tocarla, pasar las hojas y notar en la yema de los dedos ese vínculo físico que se crea entre el libro y el lector, cuando hay química.

Así que ahora sigo este proceso: leo el ebook, lo valoro, compruebo la marca que me deja y entonces, solo entonces, voy a la librería y lo compro. Desde que lo hago de este modo, leo más y mejor, soy coherente con la idea de “comprar,tirar,comprar” (en mi caso “comprar, regalar, comprar”) y mi librería me muestra un paisaje de confortable hogar.

Y esto nos lleva a la siguiente pregunta ¿Qué es mejor un lector de ebook o un ipad?

La respuesta en una próxima entrada.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Consejos para el escritor novel

Lo primero que debe preguntarse aquél que después de una mala noche, después de leer una novela magnífica o después de darse cuenta de que tiene tantas cosas que contar que si no las cuenta, se muere. Insisto, lo primero que debe preguntarse es si no lo pasaría mejor haciendo cualquier otra cosa. Y cuando digo cualquier cosa, no hablo metafóricamente: volar aviones de corcho, hacer labores de ganchillo o ir al gimnasio a ponerse cachas. Si después de pensarlo bien, dormir una noche del tirón y no abrir un libro durante, al menos, una semana, sigues pensando lo mismo, entonces, no tienes remedio.

Hay diferentes tipos de escritores y lo primero que debes hacer es saber en qué grupo estás. Verás, está el que quiere ser escritor porque se imagina yendo a cócketeles en los que la gente hablará de cosas muy cultas e interesantes. El que se imagina dando entrevistas en la tele porque van a hacer la peli de su libro, que ha sido un bombazo. Está el típico que te dice "yo soy escritor" como si te dijese ¿y tú qué excusa tienes para merecer estar vivo? Y el que trata por todos los medios de "colocarse" dentro de una de las numerosas "mafias" de escritores (son fáciles de localizar, les gusta hacerse fotos juntos, van a presentaciones mutuas y se entrevistan entre ellos en revistas literarias).

Pero el peor, te lo aseguro, es el escritor solitario, ese que detesta relacionarse con otros escritores porque los considera esnobs y aburridos, que no soporta los Talleres literarios, que odia hacer presentaciones y hablar de sí mismo y que no tiene agente. Huye de ese modelo como de la peste.

Una vez hayas localizado el grupo al que perteneces tu camino estará más o menos escrito y debes seguir las pautas que marquen los Grandes en cada campo, esos que están de vuelta de todo y que te mirarán con cara de "animalico, se cree que es escritor".

Si quieres ser de los primeros, apúntate a todos los saraos, hazte con un lugar en los sitios de internet que frecuentan escritores (hay muchos, busca en google). Haz amigos escritores, pero amigos de verdad, no vale eso de ¡Tío qué bien escribes! Ve a presentaciones, a todas las que puedas. Apúntate a talleres literarios (si lo imparte alguien bien situado en internet, mejor), a jornadas sobre literatura relacionada con lo que sea, desde la literatura y el cine negro, hasta literatura en la cocina. No menosprecies ningún grupo organizado, como en todos los ámbitos, la soledad te hará transparente.

Ya te he dicho todo lo que no hago y no he hecho nunca (y así me va). Si quieres triunfar de verdad, haz lo que te he dicho y no sigas leyendo.

Te he avisado.

Si eres un escritor que escribe porque NO puede NO escribir, ahí van mis consejos:

-Escribe cada día, sigue un horario que te sostenga cuando llegan los momentos de caída libre, esos en los que pierdes el norte y te desanimas. Ya, ya sé que tienes familia y trabajo, optimiza tu tiempo, si no puedes escribir más, pues escribe menos, pero escribe.

-Deja que las palabras fluyan, no las aprisiones, ni las empujes. No seas de esos que cuentan cuántas palabras tiene su novela. Todo dependerá de lo que "necesitas" contar.

-Lee mucho, no importa lo que leas, es un hábito saludable que hay que cuidar y mantener. No seas esnob, lee a Flaubert porque te gusta, no porque suena bien cuando se lo dices a tus amigos.

-No hagas caso de nadie, repito, de nadie que te diga cómo tienes que escribir. Una cosa es aprender ortografía y gramática y otra muy distinta es decirle al autor cómo debe explicar su historia. Te gusta o no te gusta, punto. Productos los hay en la música, en el cine y, cómo no, en la literatura. Es una opción como cualquier otra, pero no te la aconsejo, si de verdad te gusta escribir.

-Para escribir hay que tener algo que contar, pero no hace falta tener una vida de película, tan solo es necesario ser un buen observador. Mi experiencia me ha enseñado que para ser escritor hay que saber escuchar y sentir.

-Cuando acabes una obra, déjala un tiempo en el cajón, descansa de ella para que al retomarla te sea más fácil encontrar los fallos.

-Busca en tu entorno alguien de confianza, alguien que siempre te haya dado buenos consejos, que no tema tus reacciones y, sobre todo, que le guste leer. Dale tu novela y deja que sea sincero. No busques un profesor, ni un escritor, ni nadie que tenga nada que ver con el tema. Un lector, eso es lo que necesitas.

-Cuando estés seguro de que has terminado, que tu obra ya puede salir por ahí, busca cinco o seis lectores más. Utiliza a tus amigos para que se la den a amigos suyos, gente que no te conozca, que no te deba nada. Si se trata de una novela para un público juvenil, busca lectores jóvenes. Deja la última página en blanco y tu dirección de Mail para que te escriban sus impresiones al acabarla. Lee muy atentamente esas opiniones, son las más sinceras que vas a conseguir. Estoy segura de que si las editoriales utilizasen este sistema, les iría mucho mejor.

-Participa en concursos literarios, en todos los que puedas, no pierdes nada y te motivarán.

-Escribe un blog, conjurará tus fantasmas.

-Pero no te olvides de divertirte, al final es lo único seguro que obtendrás.




miércoles, 15 de junio de 2011

Soy una tumba



Acabo de terminar de leer las novelas finalistas de la III edición de Imprimátur y he de decir que tengo una favorita. Una que me ha robado el corazón. Que he leído del tirón. La he disfrutado de verdad. Con ganas.

Me gustaría poder decirle a su autor/a que le admiro, que me ha encantado su personaje protagonista. Que me he emocionado y he sufrido con él/ella. Animarle a que siga por ese camino. Preguntárle de dónde salió la idea, si le costó mucho escribirla.

Pero no puedo. No sería justo para los demás. Así que, soy una tumba y estoy segura de que también ésta será compartida...

lunes, 30 de mayo de 2011

¿Por qué lo llamarán Meme?

He visto este "Meme" (véase) en el blog de littleEmily y no me he podido resistir.

1.- ¿Cuál fue la última película que viste en el cine?

Origen, de Christopher Nolan, con Leonardo DiCaprio.

2.- ¿Cuál fue la última película que viste en televisión? (en disco o canal de tv):
El amor y otras cosas imposibles, de Dan Roos, con Natalie Portman.

3.- ¿Cuál es tu película favorita?
Rebecca, de Alfred Hitchcock, con Joan Fontaine.

4.- ¿Hay alguna película que esperes con ansias? ¿Cuál?
Con ansias, no. Con interés. Jane Eyre, de Cary Fukunaga, con Mia Wasikowska.

5.- ¿Qué saga de películas te gusta más? (si hay alguna)
El Señor de los Anillos, sin duda.

6.- Escribe algunas películas que tengas en casa
¿Algunas? Rebecca, Sospecha, Eva al desnudo, Amelie, Cyrano de Bergerac, Blade Runner, Soy leyenda...

7.- ¿Cuál es la película que más te gusta de las que tienes en casa?
Rebecca.

8.- ¿Qué película te ha decepcionado?
Distrito 9. Evidentemente, porque esperaba mucho más de ella.

9.- Si pudieras escoger una película pasada para hacer un remake ¿cuál sería?
Sospecha, de Alfred Hichcock, dirigida por Peter Jackson.

10.- ¿Qué es lo que te gusta de las películas?
Que me hagan pensar, me distraigan y me hagan olvidarme, durante un rato, de la realidad.

¿Qué me decís? ¿Os animáis?

miércoles, 13 de abril de 2011

La abadía de Northanger


Cuando Jane Austen escribió esta novela tenía unos veintitrés años, sin embargo, se publicó de manera póstuma en 1818.


En un principio se tituló Susan, que era el nombre de la protagonista, pero después Jane decidió cambiárselo por el de Catherine y la novela se tituló La Abadía de Northanger.


Algunos piensan que es muy evidente que se trata de la primera novela de Austen, que no está tan bien escrita como las siguientes. Sin embargo, es una de mis favoritas.


Es en esta obra, quizá, en la que la ironía que la caracterizaba (y con la que me siento íntimamente ligada) resulta más evidente y mordaz, hasta llegar, en algunas ocasiones, al sarcasmo. Se da el gusto de hacer una crítica de las novelas góticas que eran muy populares en esa época, llevando a la protagonista a situaciones absurdas y rocambolescas derivadas de su afición a leer estas novelas.


Tampoco se escapan a su critica los libros que enseñaban cómo debía uno comportarse y que acompañaban a los jóvenes del 1700 durante su aprendizaje.


Catherine Morland, la protagonista, es una recreación de la heroína de una de esas novelas góticas a las que hace referencia Austen en la novela. Hay una interacción entre su personaje y ella misma en la que lo que para el personaje es terrible a la autora parece divertirle. La inocencia de Catherine, imbuida por las historias que ha leído, la hace arrastrar sus fantasías hasta la realidad.


El personaje masculino de esta historia, Henry Tilney, no puede evitar una actitud algo "condescendiente" con aquella joven inocente que, siendo una ávida lectora de novelas, tiene escasa experiencia sobre aquello que lee. El joven Tilney es el personaje más perspicaz de la obra, ha leído cientos de libros, pero también conoce a muchas personas y es capaz de comprender la realidad humana mucho mejor que la mayoría de los que le rodean.


Como en todas las novelas Austen, nos encontraremos con los personajes habituales, jactanciosos, interesados, insensibles, costumbristas y tradicionales, clasistas... En fin una amalgama de personajes a cual más interesante y, si me lo permitís en este caso, más divertido.


La Abadía de Northanger es para Catherine el ideal gótico. En el viaje de ida, Henry se divierte a su costa diciéndole lo que está seguro que ella espera oír. Al llegar allí, en una noche tormentosa, se ve a sí misma como la heroína de una novela y todo lo que ve a su alrededor toma el cariz de una realidad paralela (como le ocurriera al Hidalgo Don Quijote, allá en La Mancha). Para la joven protagonista, la abadía es un lugar misterioso en el que tienen que haber ocurrido cosas terribles...


La vida se encargará de enseñarle a Catherine que la realidad no está basada en una novela gótica.


Os la recomiendo encarecidamente.

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Qué libros has releído?

El otro día hablaba con un amigo de esto de la literatura. Me hizo una pregunta de esas típicas que a todos nos han hecho alguna vez y que solemos responder sin pensar demasiado: ¿Qué libro te llevarías a una isla desierta? Le dije que me dejase pensar la respuesta y que se la daría, a través del blog, cuando lo hubiese meditado.

Tengo que decir que me resulta imposible elegir uno. Y he variado un poco la pregunta para poder responderla. En realidad he pensado en tres libros, los tres libros que he releído más en mi vida. Supongo que eso los hace especiales y, de algún modo, pasaron una selección previa dentro de mi cabeza.


El primero de esos libros es La hora 25, de C.Virgil Gheorghiu. Este libro me lo dejó el padre de una amiga cuando yo tenía dieciséis años. Lo leí tres veces seguidas, o sea, acabarlo y volverlo a empezar. Me impactó la manera en que el autor se comunicaba conmigo, como si estuviese delante de mí hablándome. Después, lo he vuelto a leer unas cuantas veces (no llevo la cuenta), dejó una impronta en mi cerebro que pasó a formar parte de lo que soy y, de vez en cuando, necesito releerlo para asegurarme de no olvidar.


El segundo es Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. La familia Bennet me supera, lo reconozco, cada uno de sus personajes despierta en mí un sentimiento que me hace sentir que formo parte de la trama. La manera de contar de Austen, la vida de la época... He releído esta novela en muchas ocasiones y volveré a hacerlo muy pronto gracias al reto de Carmen, pero siempre disfruto como si fuese la primera vez y encuentro mucho placer en ello.


Y el último, y no por ello el menos importante, mi queridísima Jane Eyre, de Charlotte Brontë. ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? El personaje de Charlotte es el personaje que me hubisese gustado crear. Me subyuga, me emociona, me enternece. La forma de escribir de Charlotte, haciendo salir luz de la oscuridad, llevándonos por caminos tenebrosos hacia lo más profundo de la naturaleza humana. Con personajes, siempre perseguidos por el infortunio, que se hacen fuertes en el dolor, sin albergar rencor. Hombres torturados con almas sensibles, mujeres invisibles con fuerte personalidad y una, casi infinita, resistencia.

En fin, nunca me cansaré de releer estas novelas, estoy segura. Y me encantaría saber si os pasa algo parecido.

Por último y para acabar, recomiendo una versión de Jane Eyre, para mí la mejor que se ha hecho. Es una versión de la BBC y, como siempre, mejor en inglés, aunque sea con subtítulos.



viernes, 11 de marzo de 2011

Juicio y Sentimiento


Tras la muerte de Henry Dashwood, su casa y fortuna pasaran a manos de su único hijo varón, John. Por este motivo, y en su lecho de muerte, el señor Dashwood exige a su hijo la firme promesa de que cuidará de sus tres hermanas, fruto de segundas núpcias, y la madre de éstas.

John Dashwood, se nos presenta como un hombre débil de carácter y extremadamente manipulable, hecho que aprovechará su egoísta mujer, Fanny Ferrars, para hacerle desistir del cumplimiento de dicha promesa.

El matrimonio Dashwood y su hijo se trasladan a la casa paterna haciendo todos los esfuerzos posibles porque Elinor, Marianne, Margaret y su madre, se sientan como intrusas en la que, hasta esos momentos, había sido su casa.

En esa situación, reciben la muy grata visita de Edward Ferrars, hermano de Fanny, un joven encantador, leal e íntegro, que se ganará el respeto y admiración de toda la familia, especialmente el de Elinor.

Y hasta aquí quiero contar, no voy a destripar la trama porque Austen no se lo merece.

Personajes principales:

Señora de Henry Dashwood: segunda esposa y madre de Elinor, Marianne y Margaret. Siente una mayor afinidad por su hija mediana, Marianne. Es poco práctica, romántica e irresponsable. La típica madre que se comporta como una hija. Se siente débil frente a la seguridad y autocontrol de su primogénita.

Elinor Dashwood: La mayor de las tres hermanas, es racional, inteligente y responsable. A menudo tiene que tomar el papel de madre y vigilar el comportamiento de su hermana mediana y la ligereza con que su madre utiliza el dinero. No es tan romántica, pero sí más consciente de lo que supone amar. Es sensible, pero no solo para consigo misma, sino también para los demás. Prefiere sufrir en silencio, soportando que la tachen de insensible.

Marianne Dashwood: La mediana de las hermanas. Es emocional, romántica y sensible. Muy honesta en sus sentimientos, pero incapaz de controlar su medida. Excesivamente superficial, ama las apariencias, no lo que verdaderamente es. Como adolescente, está convencida de que nadie la entiende y, por supuesto, que tiene siempre razón. No quiere escuchar a su hermana mayor, porque la considera fría y calculadora.

John Dashwood: Primogénito de Henry Dashwood, fruto de su primer matrimonio. Dominado completamente por su perversa e insensible esposa Fanny, se deja manipular por ella, porque le conviene. No pierde la oportunidad, siempre que puede, de quejarse frente a sus hermanas de los muchos problemas que le acarrean sus enormes gastos. Es el típico "lechuguino".

Edward Ferrars: Hermano de Fanny. Su atractivo está en su personalidad, culta e interesante, su sensibilidad para con los demás y su firme honorabilidad. Para mi gusto carece un poco de la pasión que se detecta en otros protagonistas de Jane Austen. No me refiero a pasión romántica, sino apasionamiento por los propios ideales y por la vida.

Coronel Brandon: Es un hombre de treinta y cinco años, atractivo y distinguido. La tragedia que le acompaña desde su juventud, pone un tinte amargo en su limpia mirada. Aparentemente apático, guarda en su interior una llama que da calor a todo aquél que se acerca lo suficiente. Es mi personaje favorito en esta historia, su contención, su mirada siempre pendiente del ser amado, al que respeta por encima de todo, incluso de los propios sentimientos.

Willoughby: Atractivo, joven y elegante. Amante de la buena literatura, claro ejemplo del ideal romántico de la época, un galán de novela en toda regla. Austen hace con él lo que suele en este tipo de personajes, no los envuelve en un halo de maldad absoluta, les deja su pequeño corazoncito. La belleza y vida fácil les ha convertido en lo que son, en el fondo parece compadecerse de ellos.
Como siempre, Jane Austen, aprovecha una trama romántica, para mostrarnos cómo era la vida de su época. La hipocresía de una sociedad más preocupada por las costumbres y las apariencias que por los valores auténticos. La debilidad de la mujer frente a unas tradiciones que la obligaban a conseguir un buen matrimonio si quería sobrevivir. Las promesas de los hombres de las que dependía absolutamente su bienestar. Las mujeres Austen son siempre un paradigma de fortaleza frente a una sociedad que les era hostil. Yo tengo la teoría de que todas las mujeres Austen son en realidad la misma y son el entorno y sus circunstancias las que las diferencian.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Premio literatura entretenida

Carmen (gracias por pensar en mí), me ha pasado el testigo de este premio, basado en un meme, en el que se busca encontrar los cinco libros más entretenidos, según el criterio de lectores blogueros.

El problema que me surgió para poder realizar la selección fue el motivo escogido: que sean entretenidos. No sé vosotros, pero si un libro no me resulta entretenido, no tengo ningún problema en cerrarlo y ponerlo en el montón de “libros para regalar” (que para gustos, los colores). Así que cualquier libro que forme parte de mi biblioteca particular ha de

entretener.
1. tr. Distraer a alguien impidiéndole hacer algo. U. t. c. prnl.
2. tr. Hacer menos molesto y más llevadero algo.
3. tr. Divertir, recrear el ánimo de alguien.

Sí, hay mucho donde elegir –pensé–, pero quizá en el problema radica la solución. Escojamos lo que escojamos: acertamos.

Ahí va mi lista, una de las mil.

Jane Eyre, Charlotte Brontë.
Pasé ante el espejo otra vez. Involuntariamente mis ojos fascinados dirigieron una mirada al cristal. Todo parecía en el espejo más frío y más sombrío de lo que era en realidad, y la extraña figurita que, en el rostro lívido y los ojos brillantes de miedo, aparecía en el cristal se me figuraba un espíritu, uno de aquellos seres, entre hadas y duendes, que en las historias de Bessie se aparecían a los viajeros solitarios.

Orgullo y Prejuicio, Jane Austen.
–El orgullo –observó Mary, que se preciaba mucho de la solidez de sus reflexiones–, es un defecto muy común. Por todo lo que he leído, estoy convencida de que en realidad es muy frecuente que la naturaleza humana sea especialmente propensa a él, hay muy pocos que no abriguen un sentimiento de autosuficiencia por una u otra razón, ya sea real o imaginaria. La vanidad y el orgullo son cosas distintas, aunque muchas veces se usen como sinónimos. El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.

La elegancia del erizo, Muriel Barbery.
Aparentemente, de vez en cuando los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas. Entonces se lamentan sin comprender y, como moscas que chocan una y otra vez contra el mismo cristal, se inquietan, sufren, se consumen, se afligen y se interrogan sobre el engranaje que los ha conducido allí donde no querían ir.

El mercader de Venecia, William Shakespeare.
-La garantía que exijo –dijo el judío- es que Antonio me firme ante escribano un documento en el que conste que si antes de un trimestre no se me devuelve la suma prestada, tendré derecho a cobrarme cortando una libra de carne del cuerpo de él y de la parte que yo elija.

La casa de los espíritus, Isabel Allende.
La pequeña Clara leía mucho. Su interés por la lectura era indiscriminado y le daban lo mismo los libros mágicos de los baúles encantados de su tío Marcos, que los documentos del Partido Liberal que su padre guardaba en su estudio. Llenaba incontables cuadernos con sus anotaciones privadas, donde fueron quedando registrados los acontecimientos de ese tiempo, que gracias a eso no se perdieron borrados por la neblina del olvido, y ahora yo puedo usarlos para rescatar su memoria.

Paso el testigo

Alicia, del blog Alicia reloaded
Miguel, del blog Cierta distancia
Graciela, del blog Las palabras son mis ojos
Isabel, del blog Mujeres de Roma
Fer, del blog Yo no nací para ser culto

Y todos los que quieran hacer su lista, están invitados.

domingo, 14 de noviembre de 2010

No me envíes hoaxes, por favor

Supongo que no soy yo sola, pero mira que me da rabia que mis amigos me aten a sus cadenas de mensajes. No me gustan los pps, ni los mensajes de autoayuda aderezados con música relajante e imágenes preciosistas. Pero sobre todo, no me gustan las cadenas de mensajes que te anuncian supuestas catástrofes personales, mundiales, apocalípticas o terroríficas, apoyadas en una sarta de mentiras, que nadie se molesta en comprobar antes de darle al botón de reenviar. Son los llamados hoax (engaño) que instan a enviar a todos tus contactos para “avisarles” de terribles desgracias que les amenazan.

Hay personas más adictivas que otras a este tipo de correos que lo único que buscan es conseguir mails a los que bombardear con spam. Todos tenemos algún amigo, conocido o familiar de esos que te cuentan como le echaron mal de ojo a un amigo de un vecino de su primo del pueblo. ¿Quién no ha discutido alguna vez con alguien que piensa que vio el arcoiris en un día despejado porque alguien del más allá trataba de comunicarse con él?

¿A qué se debe la propagación de estos mensajes, muchas veces absurdos, sin la menor retención y sospecha por parte de quien lo envía?

No hace mucho recibí uno en el que se me avisaba de un terrible virus que me llegaría a través de hotmail a modo de actualización de Windows live o no sé qué. Según el correo que me envió una amiga Mcafee había dado la voz de alarma. Entonces yo me pregunté ¿y los de Microsoft se han ido de vacaciones a Marte? ¿Por qué nadie les ha avisado a ellos? Lo primero que hice fue buscar información sobre ese virus y me costó menos de tres minutos salir de dudas y comprobar que era un hoax más.

De entrada, si recibo un correo en el que se me indica que debo avisar a todos mis amigos y conocidos de cualquier cosa, me resulta sospechoso (lo de la boda de tu hermano no cuenta). No hablemos ya de los que te dicen que te van a regalar un euro por cada persona a la que se lo envíes. Hace ya unos cuantos años que sé quién es el ratoncito Pérez.

¿Y nadie se ha fijado en las faltas de ortografía de estos mensajes? ¿O la traducción chapucera del inglés? ¡Pero si hacen daño a la vista!

Según el Ministerio de Sanidad patatín, patatán… ¿y dónde está el enlace a la página del susodicho Ministerio donde se avisa del peligro?

Seguro que habéis recibido mensajes como estos:

–El primer avión que se estrelló contra las torres gemelas en New York era un Q33. Si escribes Q33 NY en Word con la fuente Wingdings no vas a dormir esta noche. Hacer la prueba.

Lo que ocurre es que ninguno de los aviones que fueron tomados por terroristas aquel aciago día era un Q33, de hecho no existe ningún avión con esas siglas. Esta macabra cadena se la debemos a algún bromista con demasiado tiempo libre (¿te has planteado aprender a tocar el ukelele?).

–Si estás siendo obligada por un ladrón para retirar tu dinero de un cajero automático, lo puedes notificar a la policía marcando tú PIN al revés. Esto rara vez se utiliza porque la gente no lo sabe.
Claro, los bancos se guardan esta información porque les encanta tener que cubrir las cantidades sustraídas a sus clientes.

Ya no hablemos de las cadenas solidarias, de los avisos sobre productos alimentarios que contienen venenos o provocan enfermedades graves.

En fin, antes de darle a reenviar piénsatelo dos veces. Sobre todo si tienes mi correo.

domingo, 28 de junio de 2009

El cine, ese gran lector...

Acabo de llegar del cine de ver Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres.

En primer lugar, para todos aquellos que han pensado alguna vez leer la novela: no vayáis a ver la peli. Al menos no antes de leer el libro. El primero y el segundo.

La película me ha decepcionado enooooormemente. Elimina de la trama personajes que considero muy importantes, como la casi inexistencia de Erica Berger y la revista Millenium. Sí, la revista es uno de los personajes más importantes de la novela y en la película se la cargan de un plumazo.

He salido del cine con un regusto amargo, como siempre que veo una película basada en un libro. Bueno, casi siempre.

Los actores son lo único que quiero salvar, los dos protagonistas, tanto Mikael como Lisbeth están bien, no como yo los he imaginado, pero bien.

El director no se leyó el libro, se lo contaron mientras se tomaba unas cañas con unos amigos. De algo se enteró, que había una investigación y eso, pero de la esencia de Los hombres, res de res -que decimos aquí.

Pero si hay algo que no le perdono, algo que no puedo aguantar, es a los aguafiestas. Vale que el título es Millenium 1: Los hombres... y que la revista solo sale de refilón. Vale que hay que suprimir personajes porque la gente no tiene todo el día para pasarlo en el cine. Vale. Pero que el muy (piiii) se atreva a ir dando pistas sobre el segundo me parece de lo peor. Yo he leído los dos primeros, pero la persona que está leyendo el segundo y ha decidido creer en el séptimo arte y se ha pagado la entrada (que no es precisamente barata) para ver qué han hecho con el primer libro se ha encontrado con que le han desvelado cosas que no quería saber. Eso es imperdonable. Sobre todo en una novela negra.

Lo siento, pero si lo llego a saber no voy.

Leer, leer.

domingo, 7 de junio de 2009

El "Anónimos" de Miguel Sanfeliu

Soy tan poco dada a las presentaciones de libros que no fui ni a la mía. No soy muy de “religare” soy más de salsear, pero con Miguel hice una excepción y me alegro.
Fui en transporte público y aterricé en la Ciudad Condal en pleno bullicio de un viernes tarde a pleno rendimiento. Como llegué con tiempo de sobra y no quería molestar (ya me veía vagando por la librería cargada de libros, que no se me puede dejar sola en medio de tanta bacanal, que me conozco) me colé en el H&M para empaparme de verano. Solo de visita que el probeteo cansa mucho.

Llevaba veinte minutos en la ropería y ya estaba cansada cuando recibí la llamada de mi acompañante. Quedamos a la altura de Aragó y nos dirigimos a la Librería Bertrand. Por la mañana la había buscado en el Street View porque no la conocía y me llevé una gran sorpresa. Resulta que la librería era una tienda de ropa, Musgo, para más detalles. Bueno, pensé, o el Street View no lo actualizan o Miguel va a ser muy original.

La Librería Bertrand existe, además es una magnífica librería en la que sería un gusto perderse una noche cuando hubiesen cerrado. Que me dejen tan sólo la cafetera conectada, con eso me apaño.

Reconocí a Miguel en cuanto le vi, y me parece que a él le ocurrió lo mismo. Lo primero que hice después de saludarle es irme a buscar su “Anónimos” y más después de comentarme, preocupado, que los libros no habían llegado y que tan solo habían unos poquitos que había traído el editor. Lo ojeé por encima y leí las cuatro primeras líneas. Miguel, sin duda.

Charlamos, se notaban sus nervios por un nuevo estreno. Llegó una mujer con un mechón muy sospechoso y nos acercamos la una a la otra, frunciendo el ceño y sonriendo, al mismo tiempo: ¿Rosa? ¿Antonia? Nos dimos un abrazo. Habíamos hablado por teléfono en alguna ocasión, ella me hizo una entrevista para Anika (gracias Anika, no lo he olvidado) e hizo una reseña en la revista Anika entre libros. Conocerla fue un placer. Hablamos de su próxima publicación y de la Comisaria Cornelia Weber-Tejedor. Después Miguel me presentó a Francisco Machuca que publica el blog “El tiempo ganado” y al que no conocía.

Nos sentamos, cada uno como su intención le dio a entender. Yo en la segunda fila, que la primera me da mucho respeto. Yo era la de “rizos castaños sobre el cuello de una blusa de cuadritos vichy azul marino y blanco”. Hola Lludia.

Con los nervios de Miguel y la sonrisa de Hilario J. Rodríguez, el editor, que me perdone, pero no recuerdo el nombre, inició la presentación.
Care Santos fue la encargada de hablar de Anónimos y, de paso, nos explicó cómo veía ella a Miguel, el escritor. Su charla fue amena y entretenida y me entraron ganas de abrir el librito allí mismo y ponerme a leer. Me contuve. Tiene tablas, la Santos.

Miguel habló de sus motivos para escribir y nos contó una anécdota personal con un tío suyo, muy interesante. Fue dejando los nervios, poco a poco y nos hizo disfrutar de escucharlo. A Hilario J. Rodríguez, no le conocía y me pareció un autor muy interesante.

Y ahora lo que me ha traído hasta aquí.

Anónimos es un librito con una presentación muy atractiva. Cada relato está ilustrado por el propio Miguel y los dibujos son muy interesantes. Consta de cuatro cuentos que, por supuesto, no os voy a explicar. La manera de narrar de Miguel, ya la conocía, es claro y brillante como el sonido de una guitarra acústica. En sus cuentos prima la sencillez y riqueza del lenguaje, puedes visualizar la escena como si estuviese sucediendo delante de tus ojos. Oyes el sonido de las bombas, sientes el miedo al abrir el sobre, el lento movimiento del rey al caer, o el dolor del golpe en el estómago. Todo con un realismo natural.
Tiene el sello de Miguel Sanfeliu y estoy segura de que éste es sólo el principio.

martes, 16 de diciembre de 2008

Depresión

Llegó a la Secretaría pidiendo que le dejásemos hablar por teléfono. Quería llamar a su abuela. Después de la llamada se rompió en lágrimas, sus ojos tenían una mirada tan triste que no pude evitar preguntarle qué le pasaba. "Estoy muy mal, me encuentro fatal, no sé qué me pasa" Sus lágrimas no eran las de un chaval de trece años, eran lágrimas hondas de esas que te traspasan cuando eres testigo.

Ella es profesora, de catalán para más señas, pero es su sensibilidad para con los alumnos la que la supera. Se lo llevó a la cafetería. Al cabo de una hora la tristeza había pasado a sus ojos y apenas podía explicarnos sin que las lágrimas la vencieran. Tiene una depresión, nos dijo, habla como un adulto de lo que le ocurre, es estremecedor. Dice que no tiene motivos, que tiene todo lo que un chaval puede desear: unos padres que le quieren, una familia, buen expediente... Sin embargo, está profundamente triste, sufre de ansiedad y cree que algo malo le va a ocurrir. A veces tiene que pedir que le dejen salir de clase porque le invade una profunda angustia y no puede contenerse. Es un muchacho sobresaliente para el que estudiar era fácil y le daba unos resultados excelentes.

¿Qué ha ocurrido, entonces?

La Marató de TV3 nació en 1992 con un programa dedicado a la leucemia y desde entonces no ha dejado de emitirse ininterrumpidamente año tras año, todos los diciembres, antes de Navidad. En 1996 la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales creó La "Fundació La Marató de TV3", con la misión de fomentar y promover la investigación biomédica y provocar sensibilización social hacia algunas enfermedades y facilitar el control del dinero que se dona de manera solidaria. El día de la Marató, políticos (incluidos los "Presidents"), famosos y voluntarios se encargan, durante horas, de coger los teléfonos ubicados en las cuatro províncias, recibiendo los donativos anónimos de personas que se identifican con las historias que durante todo el día y, por la pequeña pantalla, nos muestra la vida cotidiana de los que sufren estas enfermedades. Además del programa en sí, en multitud de pueblos se realizan actividades para recaudar fondos.

Este domigo, 14 de diciembre, la Marató de TV3 se dedicó a las enfermedades mentales, entre ellas la depresión. No pude dejar de pensar en él. El lunes, Marga me dijo lo mismo.


Así ve la vida un enfermo de depresión.

Recaudación de La Marató 2008: 5.837.095 euros

15 horas de programa

934 líneas de atención telefónica

2700 voluntarios


martes, 23 de septiembre de 2008

Praga, la Reina de Bohemia


“Veo una gran ciudad cuya gloria tocarán las estrellas. Buscad en el bosque al campesino que construye una puerta (prah) porque los poderosos se han de inclinar ante esa pequeña puerta”.
(Profecía de la princesa Libuse, hija de Cech, fundadora de la dinastía Přemyslida)

Stare Mesto
Cuando entras por primera vez en la Plaza de la Ciudad Vieja de la capital checa, la impresión que recibes es tan fuerte que el corazón se te acelera y la vista se nubla. Por un momento, y si eres capaz de abstraerte de la algarabía de turistas y visitantes, puedes sentir en la piel la velocidad de un viaje a través del tiempo.


La Iglesia de Tyn, con sus dos torres gemelas adornadas de agujas, que empezó a construirse en el siglo XIV, mira al visitante con la indiferencia del que ha vivido mucho.


El antiguo Ayuntamiento sostiene en su fachada el famosísimo reloj astronómico datado en 1410, el más antiguo de Europa. A través de sus ventanas se ven aparecer a los doce apóstoles y, a ambos lados, las imágenes del vanidoso, el avaro, la muerte o el invasor, se ríen del visitante que, con cada hora, se agolpa en masa a sus pies esperando ver despertar al monstruo de los tiempos.



El barrio del Castillo, además de la Catedral de San Vito, posee un lugar mágico llamado El Callejón del Oro, un lugar habitado en el siglo XVI por alquimistas que, alentados por Rodolfo II, intentaba descubrir el secreto de la vida eterna. En una de esas casitas de colores, concretamente la número 22, muchos años después, Kafka conjuraba sus pensamientos volcándolos al papel sin saber que con ello conseguía la autèntica vida eterna.


Malá Strana
El Puente de Carlos es en sí mismo una institución en Praga, en él se entremezclan los que vienen, los que se van, los que se quedan y los que siempre están. Sus piedras se sostienen desde el 1357, impertérritas y humildes. La torre que le da entrada es una obra gótica magistral, 30 estatuas de estilo barroco lo acompañan en su largo viaje a través de la historia desde el 1700.



Lo crucé en ambos sentidos de día y de noche, paseando y deleitándome con sus “habitantes”, los caricaturistas, los músicos, los vendedores ambulantes, fotógrafos con trípodes portátiles y grandes angulares. Y en él me sucedió una cosa muy divertida. Descansaba apoyada en uno de sus laterales junto al puesto de un pintor paisajista que vendía sus láminas a buen precio. Un turista se acercó a mirar las pinturas comentando con su pareja “mira esta que bonita”. Yo le miré un segundo y él me devolvió la mirada, uno como yo, pensé, turista y español. El muchacho no se movía de allí y me pareció que seguía mirándome, de repente se acercó y me dijo: perdona, ¿eres Toñi? y la luz deslumbrante de un Flash iluminó mis ojos ¡Fernando! Hacía tantos días que esperaba encontrarme con él, preguntando incluso a algunas parejas que viajaban con la misma operadora, sin tener éxito, que ya había perdido la esperanza.


Pero allí estaba, Fernando Alcalá, el que no nació para ser culto, con su acento extremeño y su incipiente barba de intelectual que le va que ni pintada. Entonces supe que nos habíamos cruzado varias veces, que había tenido la divertida idea de ponerse una pegatina en la que anunciaba mi búsqueda, ¡qué pena no haberle visto entonces, lo que me habría reído!


Lo peor de este viaje fue el día perdido en Karlovy Vary, no es que la coqueta ciudad no fuese hermosa, es que no era una ciudad, era una gran tienda con algunas calles para sustentarla. Me decepcionó perder un día para que algunas personas se gastaran sus ahorros en regalos. Me decepcionaron las obleas que imaginaba (no sé por qué) como varquillos de caramelo y en realidad eran simples como la galleta que aquí poníamos a los helados de corte (antes, porque las de ahora son mucho más buenas). Cuando regresamos teníamos ansia de Praga, cenamos pronto, muy pronto, y nos fuimos en metro al centro para saborear con fruición aquella última noche.


Al día siguiente desayunamos con Fernando y Ana, nos conocimos un poco, y nos despedimos hasta otra con buen sabor de boca.


En la retina la Plaza de la Ciudad Vieja, las puntiagudas torres de la Iglesia de Tyn, el Callejón del oro con su número 22 y, sobre todo, el dulce y embriagador aroma de una ciudad que te mira a los ojos y no te permite ni parpadear.

Moneda: Corona checa
Palabra: Magia
Consejo: Zapato cómodo
Otro consejo: Contrastar la ciudad de día y de noche.
Último consejo: Ir

domingo, 14 de septiembre de 2008

Vindobona, Ciudad Blanca


Viena, como Budapest, vive también de sus recuerdos, pero en las marcas de su cara se siguen viendo titilar las velas de los salones de baile y si prestas atención puedes escuchar el sonido de la batuta de Mozart golpeando sobre el atril.


Además de majestuosa, Viena también es una ciudad de desencuentros, su comportamiento durante la segunda guerra mundial dejó una marca profunda en los vieneses. Muchos de ellos aún se preguntan cómo habría sido la Historia si, cuando Hitler llegó a Viena en 1907 con deseos de entrar en la Academia de Bellas Artes, en lugar de aconsejarle que probase fortuna en la Academia de Arquitectura, le hubiesen aceptado. El 10 de abril de 1938 se celebró un referéndum que resultó favorable al Anschluss (anexión al III Reich) con un 99% de los votos. En 1945 Viena fue tomada por el ejército soviético y posteriormente dividida en cuatro sectores: soviético, estadounidense, británico y francés. Para recuperar su soberanía, Austria firmó en 1955 el Tratado de Estado (Staatsvertrag), que la convertía en un Estado soberano neutral y la comprometía a no firmar tratados militares, a no restaurar a los Habsburgo y anulaba el Anschluss.

En la actualidad Viena está considerada la ciudad más segura del mundo y una de las más limpias y con mayor calidad de vida. Sus escuelas y universidades públicas tienen mayor prestigio que las privadas, consideran que el dinero paga lo que el cerebro no puede por sí solo.

El Imperio Austro-Húngaro tiene como notable guia turística a la Duquesa de Baviera, Elisabetta Amalia Eugenia von Wittelsbach, que al casarse, en 1854, con Francisco José I de Habsburgo-Lorena se convirtió en Sissí, Emperatriz de Austria. Los austriacos no tienen en mucho aprecio el recuerdo de su reina, pero lo utilizan todo lo que pueden como reclamo turístico. Si sois fans de Romy Schneider y queréis viajar a Viena para deleitaros con el recuerdo de su más famoso personaje, si os imagináis paseando por los salones del Schönbrunn reviviendo aquellos momentos que tanto habéis disfutrado en el cine: quedaos en casa. He de confesar que, en mi caso, la realidad resulta mucho más interesante.


La emperatriz de Austria fue obligada a casarse con solo 15 años con Francisco José, al que no amaba. De ambiente rural y sin grandes aspiraciones había sido educada por su propia madre, a la que adoraba. Su hermana había sido la escogida por la emperatriz Sofia para ser la esposa de su hijo, pero Francisco José quedó prendado de la pequeña Elisabetta y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión. Sissi nunca se sintió a gusto en su papel de emperatriz y desarrollo una enfermedad a la que aún no habían puesto nombre, pero que hoy es de sobra conocida: la anorexia. Su obsesión por no pasar de los cincuenta kilos la llevó a instalar un gimnasio en palacio, montaba a caballo durante horas y se alimentaba de jugo de carne y leche de cabra. Después de cumplir los cuarenta no permitió que volviesen a retratarla y añadió a las otras, la manía de ponerse velos y utilizar abanicos para ocultar su rostro. No quería mantener relaciones sexuales con su esposo, a pesar de lo cual tuvieron cuatro hijos, y la desgracia la acompañó toda su vida como la amiga más fiel. Quizá fuese cierto que tenía alma republicana y es por eso que los húngaros guardan de ella un recuerdo mucho más amable y querido que los propios austriacos.


Viena es una ciudad amable con el turista, calles anchas y luminosas, parques en cada esquina y mucha, mucha música. Los vieneses leen, sentados en los bancos del Parque de las Rosas, que es un regalo de esencias aromáticas sin envasar. Han construido más de mil kilómetros de carril bici, ancho y despejado; en él los ciclistas tienen preferencia y los peatones deben andarse con mucho cuidado para no “atropellarles” y verse obligados a pagar una multa. También los tranvías tienen preferencia y en los pasos de peatones debes andarte con ojo porque no paran. Una vez aprendes las reglas es fácil y muy civilizado. Te aceptan entre ellos porque saben que tu presencia les hace crecer, en las puertas de museos, salas de conciertos y monumentos, jóvenes vestidos de época se dejan hacer fotos, con turistas un tanto ridículos, disimulando el rubor que les produce el ser “tan admirados”.

En el Café Central tomé uno de los mejores cafés que he tomado nunca, fuerte sin regusto amargo, con personalidad y dejando huella. Te lo ponen con un vasito de agua al lado y un bombón. El edificio, con su columnata de mármol, sus lámparas colgantes y los cuadros de Francisco José y Sissi, no te deja olvidarte de dónde estás.


Viena huele a Mozart y Goethe, pero sabe a Strauss y emperatrices.

Moneda: Euro
Palabra: Música
Consejo: Tomar un café en el Café Central
Otro consejo: No comprar para regalar, sin probar antes, los bombones de Mozart.
Último consejo: Ir



Y Fernando sigue sin aparecer