Tengo que decir que me resulta imposible elegir uno. Y he variado un poco la pregunta para poder responderla. En realidad he pensado en tres libros, los tres libros que he releído más en mi vida. Supongo que eso los hace especiales y, de algún modo, pasaron una selección previa dentro de mi cabeza.
El primero de esos libros es La hora 25, de C.Virgil Gheorghiu. Este libro me lo dejó el padre de una amiga cuando yo tenía dieciséis años. Lo leí tres veces seguidas, o sea, acabarlo y volverlo a empezar. Me impactó la manera en que el autor se comunicaba conmigo, como si estuviese delante de mí hablándome. Después, lo he vuelto a leer unas cuantas veces (no llevo la cuenta), dejó una impronta en mi cerebro que pasó a formar parte de lo que soy y, de vez en cuando, necesito releerlo para asegurarme de no olvidar.
El segundo es Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. La familia Bennet me supera, lo reconozco, cada uno de sus personajes despierta en mí un sentimiento que me hace sentir que formo parte de la trama. La manera de contar de Austen, la vida de la época... He releído esta novela en muchas ocasiones y volveré a hacerlo muy pronto gracias al reto de Carmen, pero siempre disfruto como si fuese la primera vez y encuentro mucho placer en ello.
Y el último, y no por ello el menos importante, mi queridísima Jane Eyre, de Charlotte Brontë. ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? El personaje de Charlotte es el personaje que me hubisese gustado crear. Me subyuga, me emociona, me enternece. La forma de escribir de Charlotte, haciendo salir luz de la oscuridad, llevándonos por caminos tenebrosos hacia lo más profundo de la naturaleza humana. Con personajes, siempre perseguidos por el infortunio, que se hacen fuertes en el dolor, sin albergar rencor. Hombres torturados con almas sensibles, mujeres invisibles con fuerte personalidad y una, casi infinita, resistencia.
En fin, nunca me cansaré de releer estas novelas, estoy segura. Y me encantaría saber si os pasa algo parecido.
Por último y para acabar, recomiendo una versión de Jane Eyre, para mí la mejor que se ha hecho. Es una versión de la BBC y, como siempre, mejor en inglés, aunque sea con subtítulos.










Os deseo a todos una muy feliz entrada en el nuevo año.

















Hace ya 23 años y le sigue pareciendo gracioso que ocurriese en una librería. A punto de pagar uno de Julio Cortazar porque quería recuperar la afición a la lectura que sus profesores habían matado a fuerza de insistencia y libros mal escogidos. Se giró y la besó. La cajera les miraba con cara de vergüenza ajena, era evidente que era el primer beso y Abacus no era París, precisamente. A ella le temblaban las piernas y, quizá, a él también. De hecho, aún le tiemblan a veces. Habían superado dos noches en Rupit dentro de una tienda de campaña y una en Rubí, en habitaciones separadas, pasándose notitas por debajo de la puerta. Pero lo que más costaba arriesgar eran los dos años de amigos. Esos que se lo cuentan todo sabiendo que al otro lado hay alguien que escucha y no sólo oye lo que decimos. Era mucho lo que se jugaban apostando al 2.





