miércoles, 14 de noviembre de 2007

Anika entre libros

Por si es de vuestro interés Anika ha tenido la gentileza de publicar en su revista una crítica sobre mi novela Peso cero y una entrevista, ambas de la pluma de Rosa Ribas. También he tenido la osadía de participar en su web en la sección"

Desde aquí quiero dar las gracias a las dos, a Anika por proponérmelo y a Rosa Ribas por el trabajo que se tomó.

En las fotos están los enlaces.




domingo, 4 de noviembre de 2007

My name is...




Mi nombre es Luka
Vivo en el segundo piso
Vivo encima de tu casa
Sí, creo que me has visto antes

Si oyes algo de madrugada
algúna clase de jaleo, alguna clase de pelea
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó
No me preguntes qué pasó

Creo que soy un poco torpe
Intentaré no hablar tan alto
Quizás estoy algo loco
Intentaré no ser soberbio

Sólo te golpean hasta que lloras
Y después de eso, no preguntas por qué
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más
Simplemente no discutes más

Sí, creo que estoy bien
Me golpeé con la puerta otra vez
Bueno, si preguntas es lo que diré
Y también eso de “no es asunto tuyo”

Imagino que me gustaría estar solo
Sin nada roto, sin nada golpeado
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy
No me preguntes cómo estoy

Mi nombre es Luka...

-Luka-
Suzanne Vega

jueves, 25 de octubre de 2007

Los sueños incompletos


La vejez no está de moda, para qué nos vamos a engañar. 4600 años, son muchos años y algunos creerán que ya ha vivido bastante entre nosotros.

Hace mucho, mucho tiempo (bueno, no tanto) tuve la oportunidad de realizar el viaje que tanto había soñado. Era una de esas promesas que uno se hace a sí mismo y que algunas veces se llegan a realizar. Me empapé de cultura e historia egipcia, leí y leí sin descanso, grabé en mi cerebro cada piedra que quería visitar, cada paso que quería dar. Sobre todo, me interesaba el Valle de los Reyes y el de las Reinas; me vi a mi misma caminado por la rampa del Templo de Hatsepsut tantas veces que era como si pensase en un regreso.

Cuando pisé el suelo de El Cairo tuve la sensación de que incluso mi corazón latía más despacio, era como si hubiese retrocedido en el tiempo. La ciudad moderna es un desastre, es cierto, pero se le perdona porque conserva en sus entrañas la historia de miles de años arrastrada por ruedas de carro.

Desde el segundo día, uno tras otro, todos mis compañeros de viaje iban cayendo en un perfecto "efecto dominó" producido por el temido "cólico" del que tanto nos habían avisado. No bebáis agua, no comáis fruta, no os expongáis al sol.
La primera noche en El Cairo, M.A. y yo nos fuimos con el guía a recorrer la ciudad y entramos en un bar donde nos bebimos un zumo de fresa delicioso. ¿Alguien no sabe que el zumo lleva agua?

Después vino el crucero por el Nilo. Agua, no bebimos más que embotellada, pero la sopa... ¿Y las naranjas? ¿Cómo resistirse a aquellas naranjas? Las más dulces que he comido jamás.

Me pasé todo el crucero hablando a todo aquél que me quisiera escuchar sobre las maravillas del Valle de los Reyes -si Modesto cayera en este blog seguro que me recordaría-.

El viaje estaba llegando a su fin, quedaban un par de días para regresar a la realidad.

Aquella noche, él empezó a encontrarse mal. No cenó. Se retorcía con unos dolores terribles, los vómitos y la diarrea lo dejaron postrado en la cama. Sé exactamente cómo se sentía porque igual me sentí yo, seis horas después.

Apenas oí el barullo de los que salían de excursión hacia El Valle, me encontraba en una semi inconsciencia absurda y desesperante.

Cuando me recuperé y pude salir del camarote ya habían regresado. Modesto vino a recibirme: "No sé si decírtelo. Tenías toda la razón, ha sido lo mejor del viaje..."

Me puse a llorar de rabia, y he de reconocer que la visita a la pirámide escalonada ya no fue lo mismo. Él me consolaba diciendo que eso había ocurrido para que volviese. Sí, cómo Pompeya cuando fui a Italia.

Hay algo en mis viajes que parece ser obra de una mano tenebrosa. Si yo fuese el personaje de una de mis novelas sería más benevolente... o no.

En fin, todo esto viene a que he leído en "La Vanguardia" que la Esfinge se hunde:

Las aguas subterráneas están emergiendo formando amenazantes charcos alrededor del monumento"

A ella sí la vi. La recuerdo bien, erguida e indiferente ante tanto curioso.
Y he tenido la sensación de que "alguien" me recordaba una cita pendiente.



lunes, 22 de octubre de 2007

En la variedad...

Rosa Ribas acaba de publicar su segunda novela: Entre dos aguas

"La comisaria Cornelio Weber-Tejedor, de padre alemán y madre española, investiga la muerte de Marcelino Soto. Todos en la comunidad española de Francfort afirman que era una bellísima persona. Entonces, ¿quién podría haber arrojado su cuerpo al río después de asesinarlo?"

También quiero hablaros de José M. Gamboa y su Biblioteca del destino, una novela que combina la fantasía, la magia y terror con algunas dosis de realismo y unos cuantos momentos de excitante sexualidad.


Etreum: La biblioteca del destino

"En Vigilia, un sacerdote huye a consecuencia de la ira de un pueblo que lo acusa de varios asesinatos.
En La Ciudad, una bestia siembra el pánico.
En Artelke, el odio entre dos familias desemboca en trágicas consecuencias.
Y detrás de todo, una oscura presencia.
¿Por qué fue destruido el Antiguo Mundo? ¿Quién es el Hombre Oscuro? ¿Quién rige el destino de los habitantes del Nuevo Mundo? protagonistas."

martes, 16 de octubre de 2007

Yo también

Sí, yo también quiero que gane Alonso.
Ya, ya sé que dicen que es antipático.
Sí también sé que hay quien cree que es impertinente.
Y pedante (que se lo pregunten a Hamilton).

Yo, la verdad es que no le conozco personalmente y tampoco me importa mucho de qué color son sus calcetines.

Hay quien no quiere conocer la vida de su escritor favorito porque teme que eso haga que deje de serlo. A mí nunca me ha afectado. De hecho mi actriz favorita es Bette Davis y su personalidad no era un ejemplo de generosidad y bondades, precisamente.

Dicho esto, repito, yo también quiero que gane Alonso. Eso sí, sin que le ayuden con gruas, ni empujando, ni fastidiando la presión de las ruedas de nadie... ¿eh?
Je, je

domingo, 30 de septiembre de 2007

... la manicura


-Esta uña está mordida
-Se me enganchó en el archivo de cuartoE.
-Hace dos semanas fue terceroA y ya van dos uñas mordidas.
-¿Qué quieres, chica? De alguna manera tengo que neutralizar mi ansiedad.
-¿No está tu marido en casa?
-No es ese tipo de ansiedad
-Pues ya me dirás
-No tengo tiempo de hacer lo que quiero
-Eso es que te organizas mal
-Será eso
-En serio. El otro día me regalaron un libro que lo explica muy claro
-Qué suerte tienes, a mí nunca me regalan nada
-Estate quieta que te voy a cortar. Es un libro de autoayuda
-¿Y si es autoayuda para qué quieres el libro?
-Bueno, para tener una idea general sobre lo que necesitas y cómo conseguirlo
-Yo sé lo que necesito
-Entonces, es más fácil ¿Qué necesitas?
-Tiempo
-Y vuelta la mula al río
-Al trigo
-¿Qué dices?
-Al trigo, “y vuelta la mula al trigo”
-Mira que eres repelente.
-Lo siento, no puedo evitarlo
-¿Sabes lo que necesitas?
-Pagar la hipoteca, adelgazar, que mi novela se venda, una operación de cirugía para la que no tenga que pasar por el quirófano. Y tiempo
-Necesitas hacer crecer tu autoestima. Darte cuenta de lo mucho que vales. Amigos, eso es, muchos amigos
-¿Amigos? ¡Quita! Esos son los que se presentan en casa sin llamar y te pillan en pijama, con las camas sin hacer, la cocina sin recoger, el salón lleno de trastos y la nevera vacía.
-Estás tonta. ¿Qué color quieres para las uñas?
-Uno discretito, como mi ánimo.
-Crema.
-Vale. Hablando de cremas ¿tú cual usas? Tienes una piel que ya quisiera yo.
-Eso no es la crema, es la edad
-Pero qué cerda eres
-A todo esto, no me has dicho para qué quieres el tiempo
-Pues para escribir ¿Para qué va a ser?
-Ah, eso
-Anda ésta. ¿A qué viene ese tonito?
-¿Has pensado alguna vez en ir al psicólogo? Pero ¿qué haces?
¡No te muerdas las uñas!



martes, 11 de septiembre de 2007

Mañana empiezan las clases

Será miércoles, lo sé, pero, además, empiezan las clases. Que si los libros sin forrar, que si me llevo esta libreta, que si dónde están los lápices nuevos. Que qué pocas ganas, qué vaya rollo...

Ellos están de los nervios y nosotros mirando al cielo y diciendo por lo bajini ¡por fin, por fin! vuelta a la normalidad, al aburrimiento contenido, al poco tiempo libre bien aprovechado.

Escuchas a los mayores que te dicen que la juventud de hoy en día no vale para nada, que no tienen ilusiones, que no están motivados, que no les gusta trabajar...

Tú suspiras y piensas ¿será verdad? ¿No era eso lo que decía mi abuela? (que en paz esté).

Y entonces descubro esto y me entra un calorcito por todo el cuerpo, es que no me aguanto la sonrisa. Abrid bien los oídos

Canon de Pachelbel




El verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi



Y pienso: "si existen chicos como este, al que llaman Funtwo, todo es posible".





Se trata de Jeong-Hyun Lim un estudiante coreano. La versión que le ha hecho famoso fue compuesta por Jerry C., otro joven que toca en una banda.



¿Quién sabe? Quizá el vecino ese con el que te cruzas por la mañana cuando va camino del Instituto con cara de sueño y pocas ganas, al regresar por la tarde se mete en su habitación, enchufa su guitarra al amplificador y entonces se saca un pedacito de cielo de entre los dedos.


domingo, 9 de septiembre de 2007

Una furtiva lágrima

No puedo escuchar esta canción sin que se me escape una furtiva lágima. Es su voz, lo sé, tiene... tenía un timbre que conectaba directamente con la fibra que hace latir mi corazón. Se ha ido y aún me parece escucharle en las hojas mecidas por el viento.
Arrivederci, Luciano


Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò,
quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vo?
Che più cercando io vo?

M'ama, sì, m'ama, lo vedo, lo vedo!

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco ai suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir!


Cielo, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah! Cielo, si può, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir...
Si può morir d'amor!

Thinking blogger award

Maritornes ha tenido la gentileza de nominarme para este premio y desde aquí se lo agradezco.

Siguiendo con el sistema que ha establecido un blogger estadounidense (como no) para conseguir el blog que más hace pensar voy a utilizar el temido "copiar y pegar" (temido por los escritores) para repetir las normas de esta nominación. Por aquello de que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón, estoy segura que Maritornes no se enfadará.

1.- Si alguien te otorga el premio, escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.

Allá va, en orden alfabético para evitar suspicacias

2.- Enlaza el post original, así la gente puede encontrar el origen del mismo.

POST ORIGINAL



3.- Exhibe o muestra el "Thinking Blogger Awards" con un enlace del post que tu mismo escribas. Hay dos modelos de botón para mostrarlo en el blog, plateado o dorado.




Por supuesto no he podido poner todos los blogs que me hacen pensar, pero he tenido que elegir y no voy a contaros cómo lo he hecho.

martes, 4 de septiembre de 2007

...el psicólogo

-Me pasa una cosa muy curiosa.
-Adelante, te escucho.
-No tengo ganas de hacer nada.
-Sí, tienes razón, es algo muy curioso.
-No te cachondees. Me refiero a que no tengo ganas de hacer “absolutamente nada”
-¿Ni dormir?
-Bueno, dormir sí.
-Pero dormir es hacer algo.
-Hombre, dormir no es hacer nada.
-Y tanto que sí.
-Es que me canso de todo. Las cosas que me resultan atractivas al principio, acaban aburriéndome.
-Eso nos pasa a todos.
-Ya, pero ahora estamos hablando de mí.
-¿Qué crees que se puede hacer?
-Pues estamos bien… Pensaba que venía aquí para que me ayudaras. Si tengo que saberlo yo, podría ahorrarme los cincuenta euros.
-Cincuenta y cinco.
-Lo había olvidado.
-Ya sabes que va a subir el pan.
-Claro, y los psicólogos coméis mucho pan...
-Volvamos al problema. Intentemos profundizar.
-No me apetece.
-Tendrás que hacer un esfuerzo.
-Haré un esfuerzo.
-¿Qué te gustaría hacer?
-Nada.
-Eso no es hacer un esfuerzo.
-¿Quieres que te mienta?
-Quiero que pienses en algo.
-No se me ocurre.
-Seguro que hay algo que siempre has querido hacer. Algo que soñabas cuando tenías toda la vida por delante, cuando imaginabas tu futuro.
-¿Quieres que me deprima?
-Ya estás deprimida.
-Pues así vas a animarme un rato largo.

Silencio

-¿No piensas decirme nada más?
-Estoy esperando tu respuesta.
-Te vas a reír.
-Sería la primera vez desde que ejerzo.
-Escritora.
-¿Lo cualo?
-Es-cri-to-ra.
-Pues estamos apañados.
-Te lo advertí.
-Me parece que vamos a necesitar muchas sesiones.
-¿A cincuenta y cinco euros cada una?

martes, 28 de agosto de 2007

Anoche soñé que había vuelto a Manderley...

REBECCA (1940)

"Anoche soñé que había vuelto a Manderley. Me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. La puerta estaba cerrada con candado y cadena. Llamé en sueños al guarda, pero nadie me contestó, y cuando miré detenidamente a través de los barrotes mohosos de la verja, vi que la caseta estaba abandonada. "

La película que realizó Hitchcock en 1940 basándose en la novela de Daphne du Maurier, sigue subyugándome. La atmósfera creada por el director se me enrosca alrededor del cuerpo y me aísla por completo de cualquier cosa que suceda a mi alrededor. Estoy segura que al elegir esta novela para iniciar su etapa americana, el director, no lo hizo al azar, que en su cabeza estaban todas y cada una de las escenas que después dibujó a carboncillo antes de insuflarles el aliento de vida que daba a todas sus películas.

La voz en off, reptando por el sinuoso camino que “la naturaleza había reconquistado”, nos llevará hasta un claro en el que aparecerá majestuosa y lúgubre la devastada Manderley. Un lugar al que la protagonista, la narradora de la historia, se acerca en sueños con añoranza, a pesar de que allí vivió los momentos más dramáticos de su vida.

La trama sería algo así:

Máxim de Winter (Laurence Olivier), conoce a su futura esposa (Joan Fontaine), en la Riviera francesa, siendo ella una tímida e ingenua ama de compañía de la señora Van Hopper (Florence Bates). La dama de compañía se enamora instantáneamente de él, en cambio el señor de Winter parece analizarla como si de un objeto extraño se tratase, como algo de lo que has oído hablar pero jamás has tenido a tu alcance.

“Si pudiera inventarse algo –dije impulsivamente- para embotellar los recuerdos, como los perfumes… para que no se disipasen, para que nunca pudieran ponerse rancios. Cuando quisiéramos, podríamos destapar el frasco y sería como vivir de nuevo el momento guardado.”

Por qué el caballero se casa con la doncella es del todo secundario en la trama, no hay romanticismo por su parte, no hay apasionamiento, sus besos son castos, más parecidos a los de un padre que a los de un hombre enamorado. Ella le adora, le idolatra, no le importa ser mangoneada y dirigida, no le preocupa que la mire como si de un espécimen raro se tratase. Él es el fuerte, ella es la débil.

“-Bueno, entonces, estamos de acuerdo, ¿no? –dijo, mientras continuaba con las tostadas y la mermelada-. Dejas de ser la compañera de la señora Van Hopper y comienzas a ser la mía. Tus obligaciones serán casi las mismas.”

El romántico y previsible escenario se va quedando atrás mientras el coche de los esposos avanza hacia Cornualles. Máxim de Winter lleva a su nueva esposa a Manderley, un edificio medieval cargado de historia y de oscuros secretos.

"Manderley. Gracioso, bellísimo, exquisito, sin mácula, aún más hermoso de lo que yo soñé, edificado sobre una hondonada, rodeado de suaves praderas y bancales de césped, con las terrazas que se fundían en los jardines, y los jardines en el mar. "

En el hall les espera el servicio en perfecta formación, vigilado de cerca por la señora Danvers (Judith Anderson), el ama de llaves, una mujer fría y distante, con la mirada pétrea de alguien que oculta un corazón en llamas. La joven esposa, la nueva señora de Winter, entra en aquella casa con el poco favorecedor aspecto de alguien que ha permanecido bajo la lluvia y la inseguridad persistente de una persona tímida y acomplejada. La señora Danvers, tiene ante sí argumentos suficientes para despreciarla. Viene a substituirla a ella, a su amada Rebecca.

Rebecca, incorpórea y constantemente aludida, la R en las mantelerías, en los sobres y en el papel de carta. Su habitación, la más hermosa de la casa, dispuesta y en perfecto estado para cuando regrese. La imaginamos, la sentimos, casi podemos verla deslizándose por el ala Este. No puede regresar, ella lo sabe, pero su presencia es tan abrumadora que la anula por completo. Su inseguridad es como un muro alto y ella no es capaz de escalarlo. La nueva esposa de Max de Winter, la sin nombre, comienza su nueva vida llevando el peso de la ausente. ¿Cómo puede vencerse a los muertos?

"-¿La señora de Winter?
-Se ha debido equivocar –respondí-. La señora de Winter hace ya más de un año que murió.
"

Casi ha olvidado quién es ella.


De repente la trama se diluye, nos damos cuenta de que hemos sido manipulados, engañados por las apariencias. El señor de Winter esconde un secreto, algo que le abruma y le persigue por las noches. Ese secreto es su debilidad y conocerlo será lo que hará fuerte a su esposa. Nada era lo que parecía ser.




Daphne du Maurier, nació el 13 de mayo de 1907, en Londres. Estaba muy influenciada por la literatura de las Brontë. No es difícil encontrar similitudes entre Jane Eyre, de Charlotte Brontë y Rebecca: drama psicológico, romanticismo gótico, personajes aparentemente débiles cuya fortaleza se mantiene oculta hasta un hecho desencadenante. Y no olvidemos el fuego purificador.

Rebecca (1938) fue su quinta novela de un total de 15. Muchos han querido saber el motivo por el que no puso nombre al personaje principal, la segunda esposa de Max de Winter. La respuesta de la escritora fue que no se le ocurría ninguno, así que se embarcó en el desafío de conseguir escribir la historia completa sin que se mencionase el nombre de su protagonista. Daphne du Maurier consiguió con ello que el personaje ausente, Rebecca, se halle siempre omnipresente frente a la “innombrada” protagonista.




sábado, 25 de agosto de 2007

Qué cosas me preguntas

-¿Qué haces cuando estás triste? -le dijo una amiga.

-¿Te refieres a cuando veo las hojas de los árboles pero no su tronco?
- ¿Cuando oigo la lluvia que golpea los cristales y mi cerebro canta en silencio a Serrat?

"Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve, sobre los chopos medio deshojados, sobre los pardos tejados, sobre los campos, llueve."

-¿Cuando necesito las caricias más que aire y si me acarician todo el cuerpo se estremece?
-¿Cuando una mirada es un río de agua?

-No -respondió la amiga-, me refiero a cuando estás triste.

No dejó de sonreir mientras respondía.

-Disfruto del momento.



viernes, 10 de agosto de 2007

De vacances

Me tomo dos semanitas de vacaciones, como el café que me acompaña mientras escribo. Me las tomo lentamente, saboreando cada minuto, perdiendo el tiempo...

Dejo uno de mis relatos, por si apetece leer un rato y no hay ganas de bucear en el pasado...

Helado de fresa amarga

"Cuando recibas esta carta ya me habré ido. Tengo las maletas en la puerta y un taxi esperando. Hace semanas que lo había decidido aunque no te negaré que esperaba un milagro. ¡Qué palabra tan vacía!

Habré pasado por tu vida como un sueño efímero y, quizá, puedas llevarme en tu recuerdo a ese lugar que dices que iremos todos.

En mi infancia creía que los ángeles existían y solía ver uno de vez en cuando a los pies de mi cama. Mi madre me decía que eran sueños, que los ángeles, si existían, no podían verse.

Todavía recuerdo el olor que desprendían tus manos aquel día. Olor a incienso.
Entré a refugiarme, afuera llovía. La soledad me embargaba y el silencio actuó como un bálsamo en mis heridas. Te sentaste y hablamos. Como dos amigos que hace tiempo que no se han visto y tienen mucho que contarse. Fui quitándome una tras otra, las espadas que llevaba clavadas y tú las recogías para lanzarlas lejos.
Me hablaste de tu niñez. De los campos repletos de olivos en donde solías refugiarte en los momentos de angustia. ¡Cuánto hubiese deseado conocerte entonces!
Me acompañaste a casa. La lluvia era persistente y encontraba la manera de colarse en nuestra ropa. Te invité a que subieras y te calentaras, sin ninguna intención. Entonces aún no sabía que te habías colado dentro, muy dentro, allí donde solo entran las palabras que no se dicen.
Estabas temblando.

Mi madre decía que la vida era un enorme y cremoso helado de fresa con trocitos de chocolate, pero que había gente que se empeñaba en coger el helado con los pies. Que querían comerlo haciendo el pino. O que, simplemente, deseaban que la fresa fuese amarga, en vez de dulce.
Ella diría que tú estabas empeñado en que el helado de fresa no fuese de fresa ni estuviese frío. Pero yo sé que no es cierto.

Cuando pienses en mí, no me recuerdes sólo por aquellas tardes junto al fuego, quemándonos por dentro. No olvides los momentos dulces en que me cogías las manos y me explicabas todo lo que te estallaba en el corazón. Tus proyectos, tus ilusiones. Entonces era cuando más te quería.

Hace dos semanas te escuché llorar. Creías que estabas solo, porque te sentías solo. Pero yo estaba allí. Tras la puerta.
Ese día supe que debía marcharme.
Permíteme solo un poco de autocompasión. Déjame llorar también detrás de la puerta. Saber que tus brazos no van a sostenerme más, ni tus labios susurrarán mi nombre, se me hace una verdad insoportable. Añoraré cada parte de tu cuerpo y suspiraré recordando tu voz.

Les perteneces a ellos, a ellos que nada saben de ti, de lo que deseas, de lo que temes. A ellos que volverán a sus vidas cada día, mientras tú te quedas solo, en esa soledad que escogiste y yo vine a destruir. Ya no tendrás que avergonzarte cuando me veas pasar y estés rodeado, no hará falta que gires la cara, mires al suelo y sujetes el temblor de tus manos. Esas manos que me han acariciado.

Hoy, cuando vengas a verme, con la cara pálida y los ojos brillantes, no me hallarás. Me habré ido. Sé que después de la pena vendrá el alivio. Sé que la tranquilidad será pago suficiente a tu pérdida. Se acabaran las noches sin dormir, los remordimientos, la angustia y la culpa.

Yo te llevo conmigo."



Cuando bajó del tren ya era noche cerrada. Necesitaba tomar una copa y el bar de la estación le pareció un lugar como cualquier otro. Se sentó en la barra.

-¿Qué le pongo?
-Una cerveza.
-¿Quiere algo de picar?
-No, gracias, sólo la cerveza.
Dio un largo trago, sentía la garganta como esparto.

-¿Ha oído la noticia? -el dueño del bar tenía ganas de conversación.
-¿Qué noticia?
-La del cura que se ha suicidado.
La cerveza viajaba hacia su boca, pero no llegó a su destino.

-Parece ser que le han encontrado muerto.
-¿Do-dónde ha sido eso?
-En el programa ese de sucesos
-No, me refiero a dónde ha ocurrido, en qué lugar
-En un pueblecito de Jaén. Por lo visto su amante le había abandonado. Dicen que tenía una carta en la mano.

El camarero se percató entonces de la cadavérica palidez de su cliente que se sujetaba a la barra para no caer.

-¿Pero qué le pasa, hombre?

El viajero se desplomó. El vaso, que caía tras él, rebotó antes de estrellarse contra el suelo.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Revista Letralia 169


La revista Letralia, en su número 169, ha tenido a bien publicar mi artículo sobre Charlotte Brontë "A través del espejo", en su sección Artículos y Reportajes. Si os apetece leerlo he puesto un enlace desde su logo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Su aniversario

Un pueblecito de Jaén la vio nacer. Su vida es una larga y tortuosa historia de pérdidas y logros. Su infancia estuvo jalonada de despedidas, su adolescencia marcada por las ausencias. Tiene los ojos hundidos de tanto mirar y se pinta la raya del ojo con mano temblorosa. Sentada en el sillón contempla su vida en retroceso, como las olas del mar cuando se alejan de la orilla. Tantas cosas que cambiaría y no cambiarían nada. Él también se fue. Una noche triste, sin poder despedirse. La dejó sola, en esa soledad interior en la que sólo se vive de adentro. Cinco hijos y nueve nietos es una buena simiente.

La ola se acerca y borra los nombres escritos en la arena.

Hoy hace 81 años que empezó todo. Una larga historia digna de ser contada.

Quizá algún día…

jueves, 2 de agosto de 2007

Respirar perjudica seriamente su salud (no hacerlo, también, pero es más rápido)

Mi padre era un fumador empedernido, de esos que salían en las películas antiguas que parecían estar pegados al cigarrillo. Cuando era niña mi cerebro tenía asumido que el aire huele a humo de tabaco. El pobre hombre dejó de fumar unas cuantas veces y, después de esos pocos días, el ansia se apoderaba de él de tal modo que con la colilla de un cigarrillo encendía el siguiente.

Yo no fumo, nunca he fumado, quizá porque temo que en mi está el gen de la adicción y no quiero ponerme a prueba. Mi marido no fuma. En mi casa no se permite fumar más que en la terraza. En fin, que desde que me independicé de mis papis hace ya… bueno, mucho tiempo, mi ambiente es puro y huele a… nada.

Todo esto viene a una noticia que he leído en El País. com esta mañana y cuyo titular dice así: “Los riesgos para la salud de tener una impresora láser en la oficina”Un estudio de una universidad australiana alerta de que las impresoras láser producen emisiones equiparables al humo de los cigarrillos.

Me he quedao muerta/matá, que diría aquella gran pensadora de la que ahora mismo no recuerdo el nombre.

La noticia no tiene desperdicio, os animo a leerla. A los fumadores os servirá como argumento para vuestras discusiones y a los no fumadores, bueno, a esos os sentará como una patada allí.

Y ahora ¿cómo le explico yo a mi jefe que hay que librarse de las impresoras? ¿Dónde las ponemos? Me imagino una sala apartada de todos, un ala del edificio en desuso, pasillos oscuros donde los florecentes que aún funcionan titilan amenazando con apagarse para siempre. Al fondo una puerta con una clavera y dos tibias cruzadas.

Ascen mira por encima de sus gafas.
–¿A quién le toca ir hoy a por las matrículas?
Olga pone cara de pocos amigos y responde.
–Sólo hace un mes que fui a recoger las preinscripciones y tengo dos niños pequeños que me necesitan. Ve tú, los tuyos ya son más grandes.

Ya ves, si algo se me hace cada día más evidente es que no puedes controlarlo todo. Mi suegro siempre dice que “donde está el cuerpo está el peligro” -un gran filósofo mi suegro- y tiene razón. Nada hay más arriesgado en este mundo que el proceso natural y del todo necesario que nos impulsa cada día a abrir la boca y coger aire.

viernes, 20 de julio de 2007

Fin de semana al abrigo de una historia

Hace unos cuantos años mis periodos vacacionales no podían pasar sin unos cuantos días en La Vall de Boí, en la Alta Ribagorça (Lleida). Es un lugar que conocía bastante bien, todo lo bien que puede conocerse un lugar en el que no se vive. La novela que estoy escribiendo se desarrolla en parte alrededor de esa zona, en un pueblecito imaginario. Sabía que todo aquello había cambiado, había podido comprobarlo a través de mi amiga Internet, pero soy de esas a las que les gusta constatar los hechos de un modo "menos virtual". Así que preparé un fin de semana de "inmersión" literaria a la búsqueda de una historia de ficción que ha ocurrido en mi cabeza y que espero poder compartir algún día.
Escogimos Taüll para dormir, un pueblecito de cuento, en el que es muy fácil imaginarse hombres a caballo golpeando el empedrado de sus calles.


Cuando vi esta tumba sin nombre pensé en Ermessenda. Es tal y como la había imaginado, solitaria y sin nombre, en medio de ninguna parte, pero con rosas frescas.


Cuando Emma se decida a volver no lo hará sola y su primer recorrido será el largo y tortuoso camino al Lago Negro, que se inicia en la presa de Cavallers.


El camino es lento, lleno de piedras que han caído de lo alto de sus majestuosas montañas. Es el lenguaje que utilizan para recordarnos que estamos ahí de visita y no debemos permanecer demasiado tiempo.

Finalmente lo descubres ahí abajo, impertérrito, indiferente y oscuro: El Lago Negro.















Después el regreso, cansada, con las piernas doloridas y los ojos llenos de paisaje.

Bajar, cuidando de donde pisas, sin dejar de mirar a tu alrededor.


El Valle está lleno de rincones y parajes dignos de ser vistos y contados pero, sobre todo, de ser vividos.
La Vall de Boí ha cambiado mucho en los años que no la visitaba, se ha convertido en un lugar mucho más visitado, más "turístico", gracias (o por culpa, según se mire) de las pistas de esquí. A pesar de todo sigue contando con algo que nadie ha podido cambiar aún: su paisaje, su verde y grandioso paisaje que te obliga a respirar hondo y que te demuestra que los viajes a través del tiempo sí son posibles. La única máquina que te hace falta es una que tenga ruedas y un buen motor para llevarte.

Tuve un gran impacto al ver la Iglesia de Boí. En mi memoria aún permanecía enterrada...


... como Guillem y Sibil·la.



domingo, 8 de julio de 2007

Cuando todos duermen

Me van a perdonar que me sincere pero es que me está haciendo falta.

Llevo dos meses sin escribir.
Madrugo, trabajo mucho (¿y quién no?), vuelvo a casa, los niños, la vida...

Mi novela, la que me han publicado quiero decir, me ha sorbido el seso, que si se venderá, que si gustará, ¿hago o no hago presentación?

Total que el abate Bertrand de Riell –antes de Erill- (cambio en honor de Theo, también conocido como Ignasi Trueba que sabe mucho del Pirineo catalán y me abrió los ojos), lo que decía, que el abate está muerto de aburrimiento, con el cálamo en la mano y los ojos haciéndole chiribitas de ver lo que tarda esa escritora de tres al cuarto en darle algo que escribir. Y no sé a los demás que escriben, pero a mí me pasa una cosa muy curiosa cuando estoy en época de sequía: no pienso en otra cosa. Si estoy viendo una peli pienso "si yo tuviese que contar esta historia...", antes de dormir leo e imagino cómo lo habría escrito yo. Y el otro día en el trabajo, cuando Conchi me enseñó su cámara en la que aparece claramente la imagen de un fantasma (sí, de esos que veía Allison Dubois) me encontré diciendo de la manera más repelente y ridícula: esto tengo que escribirlo. No volví a abrir la boca en toda la mañana y eso porque soy anti violencia que si no me habría dado un guantazo, por snob.

Así que lo he decidido, ya sé que es duro y no tengo claro que pueda salir adelante, pero no hay más remedio, se trata de una emergencia.
A partir de mañana me levanto a las seis.

¿O alguien tiene alguna otra sugerencia?

sábado, 23 de junio de 2007

Fiesta


Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras
de mi calle ayer a oscuras
y hoy sembrada de bombillas
Y colgaron de un cordel
de esquina a esquina un cartel
y banderas de papel
verdes rojas y amarillas

Y al darles el sol la espalda
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea
en la noche de San Juan
cómo comparten su pan
su tortilla y su gabán
gentes de cien miel raleas.

Apurad,
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir:
vamos subiendo la cuesta,
que arriba mi calle
se vistió de fiesta

Hoy el noble y el villano
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha
juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
abrazando a una muchacha

Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.
Se despertó el bien y el mal
la pobre vuelve al portal
la rica vuelve al rosal
y el avaro a las divisas.

Se acabó:
el sol nos dice que llegó el final
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.

Vamos bajando la cuesta,
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.
(Joan Manuel Serrat)

¡Bona nit de Sant Joan a tothom!

Cuidado con la hoguera, la coca

y los petardos...

sobre todo los que no explotan.

domingo, 10 de junio de 2007

Nessun dorma - Que nadie duerma

La princesa Turandot no quiere casarse, pero sabe que no podrá retrasar ese hecho mucho tiempo, así que ingenia un plan en el que se cree segura. Decreta, por ley, que sólo aceptará al Príncipe Real que sea capaz de resolver sus tres adivinanzas.

Para disuadir a sus posibles pretendientes pone como condición que todo aquél que lo intente y fracase, morirá. Con ello el reinado de la princesa se ve alimentado por un río de sangre ya que su belleza conquista a todo aquél que la mira.

El príncipe desconocido, cae también en esa trampa y tocando tres veces el gong repite el nombre de Turandot comprometiéndose a vencer o morir.

La princesa le somete al reto y le propone las tres adivinanzas ante las que el príncipe dispone las respuestas correctas. El juramento obliga a Turandot a aceptar su derrota pero ella no quiere y le contesta con desprecio si será capaz de obligarla. El principe no la quiere por la fuerza así que le da la oportunidad de desprenderse de su compromiso: si descubre su nombre antes de que llegue el día, él morirá.

El príncipe está en el jardín y a lo lejos se oye a los heraldos proclamar una nueva orden de Turandot: "Nessun dorma" (Que nadie duerma) hasta que el nombre del príncipe haya sido descubierto, bajo pena de muerte.

El príncipe recoge esas palabras y canta:



Este es un fragmento de la Opera de Giacomo Puccini (1858 – 1924), "Turandot", en la voz de Pavarotti. No soy muy entendida en ópera, la verdad, conozco está y un par más, pero he de confesar que el aria "Nessun dorma" es capaz de entrarme hasta las entrañas, no puedo escucharla sin derramar alguna lágrima. Hay algunas piezas de música con las que me ocurre esto, no sé si será la vibración de los instrumentos, la voz del cantante, lo que yo imagino en mi cabeza o, simplemente, una reacción química en mis neuronas, pero algunas piezas musicales me tocan la fibra. Entre ellas, esta aria de Puccini.

No os cuento como termina la historia, os animo a descubrirlo por vosotros mismos con el libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni.

Giacomo Puccini, en un gesto artístico de primera magnitud, murió dejándola inacabada y Franco Alfano, valiéndose de los esbozos que dejó el maestro, fue el encargado de terminarla con su música.

sábado, 2 de junio de 2007

Último día de mayo


Llegaba del trabajo, iba deprisa porque no quería volver a llegar tarde. Al acercarme al portal me fijé en el camión aparcado en la puerta. Miré al lugar que ocupaba el conductor y vi a un hombre escribiendo, seguramente algún albarán de entrega. No pude evitar acelerar más el paso, no puedo asegurarlo, pero sería muy posible que aquello se considerase correr.

Cuando abrí con la llave le pregunté a Guillermo ¿ya lo han traído? No, me dijo, aún no.

El timbre suena, el corazón se acelera.

Media hora después, sentada en el sillón, lágrimas de alegría y como si de una película se tratase, imágenes encadenadas de su historia, su larga, lenta y agitada historia.

Ya tengo mi libro entre las manos.

domingo, 27 de mayo de 2007

Querida Jane

Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775, fue la séptima hija del Reverendo George Austen y de su esposa Cassandra. Su padre fue quien trasmitió a la escritora el amor hacia la literatura y el que la animó a seguir escribiendo a pesar de las dificultades que ello entrañaba para una mujer de su época.

No puede saberse a ciencia cierta el momento exacto en que una escritora comienza a escribir, podemos saber que en el caso de Jane fue a muy temprana edad, por la cantidad de cuadernos de notas que ya poseía a los 16 años.

Si tuviera que decir por qué Jane Austen es una de mis escritoras favoritas tendría que empezar diciendo que habla un idioma que comprendo bien: la ironía. Mi debilidad. Me cautiva la gente capaz de decir algo sin decirlo, o diciendo lo contrario. Jane es una maestra en ese lenguaje. Además retrata su época con una sensibilidad y una certeza que hace que mientras lees la curiosa historia de Anne y sus hermanas, en Persuasión, tengas la impresión de haber conocido a esos personajes en otra vida. Y no hablemos de la señorita Elizabeth Benett (sin duda mi personaje fetiche) a la que cogería del brazo y llevaría a pasear por la campiña, esperando que me hablase del señor Darcy con la espontaneidad característica de alguien salido de la pluma de la Austen.

Jane es ingeniosa en sus planteamientos y crea personajes femeninos de apariencia débil y fuerte personalidad que aprenden de los errores, adquiriendo la madurez que da la experiencia. Sus mujeres son descritas con tal minuciosidad que las convierte en el dibujo de su época. Nos muestra la vida cotidiana en las zonas rurales, cómo se desarrollaba un día cualquiera de una familia de clase media. Profundiza sobre la única meta que figuraba en el camino que debía recorrer una mujer: el matrimonio, utilizando para ello el lenguaje satírico. Un lenguaje que resulta a veces chocante ya que destila una ironía difícil de aceptar en una mujer de su época. Es una antirromántica empedernida, las relaciones basadas únicamente en el amor siempre son motivo de fracaso. Narra situaciones de pareja basadas en la inteligencia de sus personajes, en el aprendizaje del otro, además de en el afecto mutuo. Hace hincapié en los valores de la familia, muy importantes para ella, pero rompiendo las barreras sociales que generaba la inmovilidad de la época. Los enredos de sus historias concluyen con el matrimonio de los protagonistas, separados en origen por su escalafón social, consiguiendo con ello la fusión de clases. Tampoco duda en hacernos partícipes de la opinión que le merece la idea que consideraba a la mujer poco menos que un ser llamado a la perfección absoluta. En Orgullo y Prejuicio asistimos a una conversación entre Elizabeth, Mr. Bingley y Mr. Darcy en la que este último enumera las condiciones que debe tener la mujer ideal: Una mujer debe tener un amplio conocimiento de música, canto, dibujo, danza, y lenguas modernas para merecerse esa palabra (talentosa); y, aparte de todo esto, debe haber algo en su aire y en su manera de andar, en el tono de su voz, en su forma de relacionarse con la gente y en su expresión, de no ser así, no merecerá completamente la palabra. A lo que Elizabeth Bennet contesta "No dudo que conozca sólo a una docena, dudo que conozca a alguna".
Curiosamente, es casi imposible para el lector averiguar el final de la historia que nos cuenta y una y otra vez nos hace dudar de cual será el camino que tomará la protagonista.

Jane Austen no fue tenida en cuenta, dentro de la literatura seria, hasta que recibió un empujoncito de la pluma de Sir Walter Scott, que escribió una reseña sobre su novela Emma: "Esa joven dama tiene un talento para describir las relaciones de sentimientos y personajes de la vida ordinaria, lo cual es para mí lo más maravilloso con lo que alguna vez me haya encontrado".

En 1817 escribía Sandition cuando empezó a encontrarse mal. Murió el 18 de julio de 1817, a los 41 años, sin conocer la causa. En la actualidad se cree que sufrió la enfermedad de Addison que cursa con unos síntomas sospechosamente románticos: pérdida de apetito, debilidad, rostro apagado, pérdida de peso. Eso ha hecho divagar a algunos biógrafos sobre los motivos que la llevaron a enfermar.

Antes de morir confesó que hubiera deseado leer más y escribir menos.
Sus últimas palabras, según su hermano Henry:

"No quiero nada más que la muerte".


martes, 15 de mayo de 2007

...


El polen agotando como una carrera de fondo (y que me perdone Maritornes por los gerundios).

Chavales en los pasillos, preguntando, armando jaleo...

El libro sobre la mesilla reclamando atención, recuerda el capítulo diario del compromiso.

Sólo un café con leche por la mañana, ni bocata ni pastas que viene el verano.

Que le ayude con el examen, dice el grande.

Que quiere enseñarme el baile, la pequeña.

Necesito más café.

¿Escribir? ¡Pobre abate! Espera en el scriptorium para seguir contando su historia.

He vuelto al trabajo. Al otro trabajo.

viernes, 4 de mayo de 2007

To kill a mockingbird o Matar a un ruiseñor


"Maycomb era todavía una vieja y aburrida población en 1932 cuando yo la conocí..."



Me gustan las películas de argumento sencillo, de contenido profundo, que hablen de personas más que de personajes. Por eso he escogido este título.

La historia que nos narra la voz en off de una mujer adulta, es la historia de su padre, Atticus Finch...

"Atticus Finch no hacía nada que pudiera despertar la admiración de nadie: no cazaba, no jugaba al póker, no pescaba, no bebía, no fumaba... Se sentaba y leía.

...y el recuerdo de su propia infancia junto a la de su hermano Jem.

Cuando aparecen los créditos ya eres consciente de que estás ante una manera diferente de contar. Robert Mulligan, sabe comunicarse con el espectador desde el primer instante en que aparece la caja de tesoros de los hermanos Finch y se escucha la música de Elmer Bernstein. Es una película lenta porque, aunque lo que explica es fácil de entender, el mensaje que pretende dejar en nosotros ha de entrar lentamente, pues viene a quedarse.

La pequeña Scout (Mary Badham) nos muestra un verano de su vida en el pequeño pueblo de Maycomb, Alabama. Vestida como un chico y con la complicidad de su hermano Jem (Phillip Alford), soporta el calor del verano aderezándolo con travesuras y misterio.

Atticus Finch (Gregory Peck) es un abogado viudo cuya principal ocupación son sus dos hijos, a los que sirve de padre y madre, convirtiendo la enseñanza y el cariño en una amalgama imposible de separar.

“Hay un montón de cosas desagradables en este mundo, hijo. Desearía mantenerte alejado de ellas. Pero no siempre es posible.”

Jem se prepara para recibir una lección sobre la crueldad humana y su padre sabe que no puede evitarle esa enseñanza. Tanto Scout como Jem descubrirán que se necesita mucho valor para mantenerse sereno mientras te escupen en la cara. Y que para todo lo que sucede hay una única teoría:

"...nunca entenderás a una persona hasta que veas las cosas desde su punto de vista, hasta que estés en su piel."


No os contaré el argumento, sólo sus bases. En un pueblo sureño un joven negro es acusado de violar a una mujer blanca. Atticus será el encargado de defenderle. En la casa de al lado vive un retrasado mental al que su padre tiene atado a una cama como si de un loco peligroso se tratase. Los dos hermanos y su pequeño amigo, venido de la ciudad a pasar las vacaciones, se acercan de noche a la aterradora casa y viven una aventura que creen cargada de riesgos. Cuántas veces nos protegemos equivocadamente...

Mi escena favorita es cuando Atticus, coge una lámpara de pie de su casa y con un libro sobre las piernas, se sienta delante de la puerta de la cárcel. Trata de disuadir a algunos "ojoporojo" con su presencia, pero será su hija Scout con su inocencia infantil la que realmente esgrima sin darse cuenta un arma aterradora: la conciencia.

Decir que Gregory Peck está espléndido en este papel no le hace justicia. En su piel, Atticus, se convierte en un hombre firme y sensible, un hombre justo y sin prejuicios que nos muestra lo sencillo que es ser fiel a uno mismo.

Esta hermosa historia salió de la pluma de Nelle Harper Lee. Hija de un abogado, vivió en Monroeville, un pequeño pueblo de Alabama. Escribió una única obra, "To kill a mockingbird" (1960), por la que consiguió el premio Pulitzer de novela en 1961. Aunque su autora no lo reconoció nunca, parece evidente que se trata de una obra autobiográfica en la que Nelle sería Scout, la narradora de la historia. También se dice que el niño que pasa las vacaciones en su pueblo, compañero de juegos de Jem y Scout no es otro que Truman Capote.

"Atticus le dijo a Jem un día
-Prefiero que disparéis a las latas vacías en el patio trasero, aunque sé que iréis tras los pájaros. Dispara a todos los pájaros azules que quieras, suponiendo que puedas acertarles, pero recuerda que es un pecado matar un ruiseñor-.
Ese fue el único momento que escuché a Atticus decir que era un pecado hacer algo, y le pregunté a la señorita Maudie al respecto
-Tu padre tiene razón -me dijo ella-. Los ruiseñores no hacen otra cosa que crear música para que la disfrutemos. No se comen los jardines de la gente, no hacen nidos en los graneros, no hacen otra cosa que cantar su corazón para nosotros. Es por eso que es un pecado matar a un ruiseñor."





lunes, 23 de abril de 2007

Peso cero

El día que Cristóbal Aguilar (editorial Diálogo) se puso en contacto conmigo para decirme que les había gustado mi novela y querían publicarla, tracé una nueva muesca en mi árbol particular, aquél en el que están, de forma cronológica, los momentos más importantes de mi vida.

Aprovechando que está a punto de salir os la presento.

Este es el texto de la contraportada:

"La novela que presentamos es una magnífica y valiente historia sobre la anorexia, la familia y su entorno. La historia de Alicia, una niña de catorce años que sucumbe a la anorexia, le sirve a la autora para reflexionar sobre las carencias que llevan al ser humano a caminar con muletas invisibles. Un personaje oculto, narrado como una voz en off, muestra otra cara de la misma moneda. La segunda parte de la novela reúne a ambos personajes y para ello se sirve de un monasterio cisterciense, lo que significa un total cambio en su forma de vida y una esperanza de curación. Allí, un grupo de monjas atípicas nos mostrará que el fracaso, la debilidad y la renuncia forman parte de la condición humana y que, pese a ello, la dignidad también forma parte de la vida. Escrita con maestría (el lector se ve impelido a seguir leyendo hasta el final), con una gran riqueza en los personajes que se entrecruzan, esta novela "Peso Cero", nos lleva a comprender no sólo el drama de la anorexia, que es el hilo conductor y nervio de la historia, sino también las deficiencias de vivir poco atento con la propia vida y de la lucha, con frecuencia a ciegas, por lo auténticamente valioso."

"El espejo sigue hablándome en otro idioma diferente al que hablan la mayoría de los que me rodean y debo enfrentarme a él, no sin temor, como si un demonio lo habitara."


Os deseo un feliz día de Sant Jordi, y que os regalen el libro...


y la rosa.